Segunda oportunidad

Segunda oportunidad

Llegué temprano a la cena, algo poco usual para mí, prefiero llegar tarde y así tener una excusa para socializar con menos personas y quedarme menos tiempo. ¿Por qué lo hago? Hace rato que dejé de darle importancia a los eventos sociales. Sin embargo hoy no podía ni quería faltar, llegué temprano. Mi amigo Pablo está celebrando que le diagnosticaron el cáncer en remisión. Le conozco desde que éramos adolescentes y sé lo difícil que ha sido esta etapa. Tienes cuarenta años, te sientes en la cima de la vida y de repente te dicen que tu vida está por terminar. Te das cuenta que no verás crecer a tus hijos. No puedo y ni quiero imaginar lo que se siente. Pero Pablo es un luchador, y como buen luchador, no se rindió. Así que llegué a celebrar.

Me encontraba con la mujer de Pablo en la cocina, cuando le vi llegar. En realidad me sorprendí un poco, jamás pensé que le vería, pero era obvio ahora que lo pienso. Él es muy amigo de Pablo. Terminé de ayudarla a decorar unas bandejas y salimos al salón, y ahí fue cuando me vio.

Su rostro se iluminó, abrió la boca y soltó una carcajada, para salir corriendo a abrazarme. ¡Esa mirada!, la genuina felicidad que alguien expresa cuando está feliz de verte y ha sido una sorpresa encontrarte. El frío distante que me caracteriza se disolvió, y una felicidad inexplicable se apoderó de mí. En ese momento olvidamos al resto de las personas, tomamos cada uno una copa de vino y nos sentamos a conversar. Como era una cena íntima entre amigos, nadie lo vio mal, nadie juzgó. Creo que todos podían sentir nuestra felicidad y se contagiaron de ella.

Hablamos de todo y de nada. Cuando una persona puede leer tu mirada y ver a través de tu alma las palabras sobran. Me contó sobre un cambio profesional que decidió hacer y el riesgo que había tomado. Pude notar que estaba realizándose profesionalmente, y sentir la certeza de un hombre que está destinado al éxito. Cuando le conté de mi loco proyecto me sorprendió la cantidad de conocimiento que tenía de la materia. Sabía perfectamente de lo que hablaba. No tuve que explicar nada, la conversación fluyó por horas. No tuve que justificarme, pude ser yo misma y emocionarme como una niña al hablar con él.

Él y yo nos conocemos desde muy jóvenes. Nos conocimos por casualidad y la vida se encarga de reencontrarnos una y otra vez. Nunca he necesitado preguntar cuándo lo volveré a ver, porque sé que le volveré a ver.

Jamás pasó nada romántico entre nosotros, aunque siempre ha habido atracción, amistad, cariño, respeto mutuo y sobre todo una admiración muy grande, ninguno dio ese primer paso, esa primera aproximación. Yo me casé y luego me divorcié. Él se casó con una francesa y tiene una niña maravillosa. Sé que no es feliz, esa noche me preguntó —¿Cómo se sabe cuándo es el momento oportuno de divorciarse?, me encogí de hombros —El momento nunca es oportuno, sólo se sabe que ha llegado el momento, le dije.

Por supuesto que él es un caballero y jamás entraría en detalles sobre la relación con su esposa, pero su mirada lo dijo todo. Además sé de sus problemas conyugales por su hermana, con quien tengo una bonita amistad y nos vemos al menos un par de veces al año. Su esposa no es feliz en este país, y él ama demasiado este país para marcharse. La verdad no la culpo, pero al mismo tiempo es la decisión que ella tomó al momento que dijo «sí, acepto».

El encuentro de esa noche marcó mi vida, ya me había dado por vencida. Ya no buscaba el amor. El haber hablado con él, alguien que te comprende y está en la misma sintonía, alguien que no te juzga y que conoce tus defectos, alguien que sabes que de verdad siente aprecio por ti y no una simple lujuria u obsesión temporal. Me hizo añorar, desear, soñar.  Cuando llegas a los cuarenta años comienzas a tomar conciencia de la fragilidad de tu existencia y lo efímero que es tu paso por la vida. Sabes que llegaste a la cúspide, y ahora comienza el descenso.  

Siempre desee una segunda oportunidad en el amor, sin embargo ahora comprendo que la segunda oportunidad consiste en abrir la mente y el corazón para permitir que las oportunidades lleguen.

Llegó la hora de marcharse y nos despedimos con un abrazo, con la certeza que volveremos a encontrarnos.

Y así como termina esta noche de verano, con un viento frío que nos alerta que el otoño se aproxima, así mismo nos recuerda, que aunque estemos en el verano de la vida, el otoño está cada vez más próximo.

Nancy Reagan 1921 – 2016

 

Nancy Reagan

Como mujer, me siento obligada a rendir tributo a esta gran Dama, sí «Dama» con mayúscula.

Es triste ver que las nuevas generaciones y las que se auto denominan «feministas», han optado por ignorar el legado que nos ha dejado esta extraordinaria mujer.

Q.E.P.D. Nancy Reagan, viuda del expresidente norteamericano Ronald Reagan.

Una mujer admirable en todos los sentidos, nació en 1921, graduada del Girls Latin School, una prestigiosa escuela de Chicago, obtuvo su título universitario en el Smith College de Massachusetts. Luego inicia su carrera como actriz.

En 1952 contrae matrimonio con Ronald Reagan, matrimonio que duraría 52 años, hasta la muerte de él, en el 2004. Nancy Reagan fue una mujer completa, graduada universitaria, actriz, madre, y ex primera dama de los Estados Unidos.

Se distinguió por su elegancia y belleza, una mujer que no se dejó encasillar por los estereotipos de su época y que vivió al máximo.

Jamás sacrificó su feminidad, y supo convertirse en un líder al lado de su marido. Su mayor iniciativa fue la campaña «Di no a las drogas», y posteriormente se convirtió en activista en la lucha contra el Alzheimer.

Sin lugar a dudas hoy hemos perdido a uno de los grandes legados que nos dejó el siglo XX.

«Una mujer es como una bolsa de té: no se puede decir lo fuerte que es, hasta que se pone en agua caliente» —Nancy Reagan, ex primera dama de los Estados Unidos

La fobia

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Era una fría mañana de invierno, en esos lugares donde no cae la nieve, pero el frío es intenso, y cala los huesos.

La madre se levantó como todos los días, a preparar el desayuno, y el almuerzo que su hijo debía llevar a la escuela.

Eran las 6 de la mañana, era una mañana oscura sin un solo rayo de sol que alumbrara. El viento soplaba con intensidad. La madre se ajustó el suéter, había mucho frío. Ella deseaba con todas sus fuerzas tomarse un café, pero eso debía esperar. La comida del chico era la prioridad.

Encendió la luz de la cocina y se enfocó en su tarea.

Todo iba bien, la rutina era la de siempre. De repente la madre notó que los gatos estaban muy ansiosos observando por la puerta de vidrio que daba al patio trasero.

Ahí pudo ver al perro que jugaba con una mariposa nocturna, negra como la noche y del tamaño de un pájaro pequeño. —¡Qué desagradable!— pensó la madre. La piel se le erizó y una sensación eléctrica le recorrió la espalda. Las mariposas nocturnas eran el único animal que le desagradaba, al punto de ser una fobia. Durante unas vacaciones de verano en la playa, había sacado de casa a una pequeña culebra que había entrado a la casa que alquilaban. Luego de sacarla, la había matado sin ningún problema. Pero las mariposas nocturnas la paralizaban. Las de color poseían una extraña fascinación, le atraían. Mas no estás. Estas eran negras, dejaban a su paso un polvo negro desagradable y su cuerpo era el de un gusano con alas.

Como hipnotizada siguió observado la escena, mientras la sartén se calentaba para preparar el huevo frito del desayuno.

La vista la horrorizaba, pero al igual que los gatos, no podía dejar de observar. El insecto parecía muerto, todo iba bien. El cachorro iba ganando, de repente el animal voló y se posó sobre la cara del perro. El perro se asustó y soltó un chillido, en ese momento se orinó, se movió unos pasos hacia atrás y defecó del miedo.

Era tan ridículo todo, que entre el miedo, no pudo evitar soltar una carcajada, los gatos a su lado comenzaron a hacer ruidos extraños y ansiaban salir. Ella sabía que ellos eran la solución para matar a la mariposa; ellos no la dejarían con vida. Sin embargo, se corría el riesgo de que la subieran a su habitación y se la presentarán como un regalo. Se le erizaron los vellos solo de pensar el pánico que le produciría encontrar a un insecto tan desagradable en su cama. Decidió dejar las cosas así. Ya bajaría su hijo a darle de comer al perro, y le pediría que matara a la mariposa y se deshiciera de ella.

La sartén ya estaba caliente, seguía nerviosa y no podía evitarlo. No hay nada más terrible que enfrentarse con una fobia. Lo peor es que nadie más lo comprende. Cada fobia es tan distinta e irracional, que no tiene explicación para el resto de las personas. Cascó el huevo, lo hizo con demasiada fuerza y la yema se quebró. —¡Qué desastre!— exclamó la madre, —¡Ni los huevos saldrán bien esta mañana— dijo en voz alta. Cascó el segundo y este cayó bien en la sartén.

Prosiguió por servir el café del chico en la mesa, el zumo de naranja y el pan tostado, que por estar distraída con lo que sucedía afuera, ya se había pasado de tostado.

En ese momento llegó el chico, sacó la taza medidora y le sirvió la ración de comida al perro.
El perro era su obligación, y él era muy responsable.

La madre le dio una bolsa plástica de esas que dan en el supermercado, unas toallas de papel, y le dijo, —¿ves esa mariposa?, cerciórate que esté muerta y la metes en la bolsa—, el chico asintió, para él eso no representaba ningún problema.

La madre decidió sacar a los gatos de la cocina y cerró la puerta, algo le decía que la cosas podían salir mal y no quería tenerlos cerca, solo empeorarían todo.
El chico le sirvió la comida al perro en el plato, tiro las toallas de papel sobre la mariposa moribunda y la pisó. El viento soplaba con intensidad, se comenzaban a formar pequeños remolinos. El cuerpo sin vida de la mariposa salió volando y se posó sobre el orín del perro.

Eso fue demasiado para el chico, la madre observaba con horror, sabía que a partir de este momento, nada saldría bien.

El chico se puso furioso, con esos cambios de humor tan frecuentes en los adolescentes. En un momento era el hijo condescendiente, dispuesto a prestarle apoyo a la madre, al siguiente, se puso furioso. Comenzó a lamentarse de lo injusta que era su vida. A gritos le dijo a la madre que le pasara otra bolsa y más papel. La madre le pasó lo que él solicitaba, sólo quería acabar con eso y seguir con el día normal.

Recordó el huevo y corrió a la estufa para apagar el fuego. El huevo tenía muy mala pinta, una yema medio quebrada, la otra entera pero la clara estaba demasiado frita.

Mientras tanto el chico comenzó a sentir más asco y la nueva bolsa plástica voló sobre las heces del perro. Eso ya no tenía compostura, el chico gritaba como desenfrenado. La madre se imaginaba lo que los vecinos podrían estar pensando. Tan solo un pequeño muro dividía los dos patios traseros.

La madre sacó otra bolsa y más papel, el chico ya no pensaba ni actuaba racionalmente. El viento se acrecentaba y las bolsas comenzaron a volar en forma de remolino, una se estrelló contra el rostro del chico, este gritaba. La madre estaba paralizada, para ella no era un problema salir, recoger las bolsas y limpiar el excremento, el problema era la maldita mariposa. El miedo era más fuerte que ella. Sabía que el insecto estaba muerto, pero imaginar que saldría volando por el viento y que le podía caer encima la paralizaba. Tampoco le agradaba la idea de tener que meterla en la bolsa.

La madre siguió pasándole al chico bolsas y toallas de papel. El patio era un caos, el perro corría feliz y trataba de alcanzar las bolsas como si fuese un juego. El chico cada vez perdía más la paciencia, y comenzó a decir palabras soeces. La madre observa la escena, y no podía dejar de reír ante lo ridículo de la situación. Pero el miedo la paralizaba y no podía actuar.

De repente escuchó en la calle al hombre que recoge la basura, salió corriendo a buscarlo y le pidió ayuda. El hombre desconcertado accedió, y pronto tenía todo bajo control. Todas las bolsas, pedazos de papel y la mariposa negra se encontraban dentro de una bolsa de basura.

La madre le ofreció una taza de café en agradecimiento, pero el hombre no aceptó, y salió corriendo de esa casa de locos. —¡Qué ridículo debe de ser todo esto para un extraño!— pensó la madre.

El chico entro gritando y diciendo que debería de cambiarse y bañarse nuevamente antes de ir a la escuela. La madre lo envió a lavarse las manos y el rostro. Le explicó que no había tiempo si quería llegar a tiempo a la escuela. Le sirvió el desayuno.

Los huevos daban asco, por los nervios cuando volteo el huevo sobre el plato, este cayó de cabeza y la única yema que quedaba entera, se rompió y la misma se esparció por el plato.

El chico se sentó a la mesa y observó el desayuno que habitualmente parecía sacado de una revista de gastronomía, y hoy parecía sacado de un cuento de terror. Perdió el apetito. Se bebió el zumo de naranja y se levantó de la mesa. La madre no podía reñirlo por no comer, ella tampoco se lo hubiese comido.

La madre le preparó un emparedado para el almuerzo.

Él tomó sus cosas y salió de la casa, la madre lo llamó, había olvidado el suéter. A él no le importó, el chico prefería el frío, a tener que regresar a casa.

Y de esta forma el chico se marchó. Frustrado y molesto por lo ocurrido. Sintiéndose sucio y a la vez humillado de no haber sido capaz de manejar la situación. Pero todo era culpa de su madre.

La madre se preparó una taza de café y se quedó pensativa analizando la situación. Su hijo era un chico de ciudad, todo le daba asco. —¿Qué clase de hombre estoy criando?— se preguntó. Definitivamente no es el estereotipo del «hombre» que podrá brindar ayuda a una mujer, a un anciano o a un niño, en una situación similar. ¿Qué hacer?

Su hijo, un chico de ciudad, acostumbrado a los aparatos electrónicos y la buena vida. Con una inteligencia muy alta, pero que sólo funcionaría en un mundo intelectual.

Ella se juzgaba a sí misma, y se sentía completamente inútil. Había caído presa del pánico por una estúpida fobia. Ella sabía lo ridículo que era. Pero no podía controlarlo, una fobia es una fobia.

Al final el café estaba helado, no había bebido ni un solo trago, pero no podía apartarse de sus pensamientos.

La dama de oro y La tabla esmeralda

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Rara vez recomiendo en conjunto, un libro y una película que considero merecen ser vistos. Sobre todo cuando la película no está basada en el libro, o no tienen mayor relación, pero en este caso las historias se complementan, sin ser la misma historia.

Ambas obras abordan el tema de la restitución del patrimonio a quienes les fue arrebatado durante la Segunda Guerra Mundial.

La Película es «La dama de oro» está basada en una historia real. Trata la historia de una mujer judía, Maria Altmann, que huye de Viena durante la ocupación Nazi, salvando así su vida, pero dejando todo atrás.

Después de sesenta años decide emprender un viaje para exigir el patrimonio que los nazis le robaron a su familia. Entre lo que se encuentra una importante obra de Gustav Klim, el “Retrato de Adele Bloch-Baauer I” (quien era su tía).

Esta obra representa para los Austriacos, lo que la Mona Lisa representa para los franceses. El film es una batalla legal para restituir los derechos de propiedad de la obra. Nos muestra la astucia de un joven abogado que logra encontrar una oportunidad legal y la utiliza brillantemente.

La película nos regresa a esos duros años cuando comenzaban las persecuciones en contra de los judíos en Viena, y las injusticias cometidas. La película tiene su brillantez, en no presentar lo sangriento de lo que fue el holocausto sino una historia paralela, pero no menos real, y no por eso menos trágica, de lo que sucedió. Gran actuación de Helen Mirren (una de mis actrices favoritas), y Ryan Reynolds.

El libro «La tabla Esmeralda» de Carla Montero es una obra de ficción que se maneja en dos temporalidades. La época actual y la Segunda Guerra Mundial, para ser precisos la ocupación alemana en Francia y la lucha de la resistencia francesa por la liberación.

Durante la época actual conocemos a Ana, una historiadora de arte del museo Del Prado. Ana accede investigar el paradero de un cuadro que desaparecido durante la Segunda Guerra Mundial, y que es atribuido a Giorgione, un enigmático pintor del Renacimiento. En la búsqueda, ella descubre algunos datos relevantes de la familia que era propietaria del cuadro. Una familia judía que fue enviada a los campos de concentración por los alemanes y quienes fueron desposeídos de todo, incluyendo su colección de obras de arte.

Como les mencioné, el libro también se desarrolla en el pasado, así que llegamos a conocer a la hija del propietario del cuadro y su historia. El libro me encanto en este período. La historia de la ocupación alemana en Francia durante la Segunda Guerra Mundial, y la lucha de la resistencia francesa.  Los personajes son sólidos y dan la sensación de ser reales. Sara Bahuer y el comandante de las SS, Georg von Bergheim, son fascinantes. La historia de ellos no quiero mencionarla, ¡léanla! Esa parte del libro es mi favorita.

Ana, la heroína de la historia contemporánea es insufrible y considero que la época actual es un relleno para la historia central, que sucede durante la Segunda Guerra Mundial. Aunque es en el presente donde conocemos todas las intrigas, una dosis de espionaje y sociedades ocultas, me parece que es una obra que se pudo contar sin necesidad de estos personajes. Pero estoy segura de que habrá quien la disfrute. El amigo gay de Ana es encantador y su personaje es refrescante. El doctor Alain Arnoux de la Universidad de la Sorbona, es un personaje mucho más complejo e interesante, así como lo es su historia; no así la desesperante Ana. Me dio mucho gusto leer a Carla Montero y conocer su obra.

Tabla Esmeralda

Lo que no les puedo negar es que tanto el libro como la película, nos enseñan una pequeña parte de lo que sucedió en esa época. La frialdad con la que los Nazis se adueñaban de las posesiones de los judíos y opositores. Y la realidad sobre el debate de la restitución de los derechos de propiedad, por lo que les fue robado a las víctimas del Holocausto, y en ambos casos vemos el arte, como tema central.

El libro merece ser leído y la película ser vista. Ambos se pueden abordar también desde el punto de vista del derecho de propiedad y el derecho de posesión.

Si leen el libro, ven la película o mejor aún ambos, ¡no olviden dejarme saber sus comentarios!

¡Gracias por tanta bondad!

Las cosas más sencillas y los detalles más inesperados son aquellos que nos hacen inmensamente felices.

Hoy recibí por correo un frasco con arena de la playa Le bois plage en Ré, Francia y unos caramelos de mantequilla y sal, que me los envió una de mis más queridas amigas, Ludy.

Arena Ludy

Se preguntarán, ¿por qué arena? Bueno además de libros colecciono arena de diferentes lugares del mundo. Y para mí esos granitos de arena son uno de los obsequios más hermosos y preciados que he recibido.

Cuando visité Xela con la Ciudad de los Libros hace un par de meses, llegó una chica encantadora que no tenía el gusto de conocer en persona (más que por mi página de Facebook). Ella se llama Melany, y me obsequió una libreta del monumento a la Marimba y un libro de poemas de Vania Vargas (que es una autora guatemalteca nacida en Quetzaltenango).

Libreta Melany
Recuerdo que me quedé sin palabras. Fue un gesto maravilloso e inesperado que no olvidaré mientras viva.
¡Melany! En la libreta estoy tomando todos los apuntes de los archivos históricos para la novela que estoy escribiendo. ¡Infinitas gracias!

Y por último, mi gran y querido amigo Tom Coppinger, autor norteamericano que reside en Irlanda, me regaló de forma inesperada una taza de uno de mis ídolos literarios, Edgar Allan Poe.

Taza Poe

Es increíble cómo estos pequeños gestos y detalles nos pueden hacer tan felices. Y cómo personas con las cuales no convivimos el día a día, pueden hacer un impacto positivo en nuestras vidas.

También tengo que mencionar a todos aquellos que de forma cibernética me acompañan todos los días, siguiendo mis publicaciones y haciéndome crecer como persona. Dejando un comentario, una crítica o una broma. ¡Gracias por estar ahí!

En mi vida he recibido muchas bendiciones y tengo la fortuna de contar con muy buenos amigos, que enriquecen mi vida diariamente.

Pero son estos pequeños gestos, los que me hacen aterrizar de las distracciones del día a día y darme cuenta que el mundo está lleno de personas bondadosas.

Para mí unos granitos de arena, unos caramelos de mantequilla, un libro de poemas, una libreta de apuntes, un comentario amable o una taza, valen más que un lingote oro.

Es el tiempo, la dedicación, y el cariño de las personas que me los han obsequiado lo que les otorga el valor. Y como el valor es algo subjetivo, hoy me siento millonaria, con mis preciadas posesiones.

No me siento merecedora de tanto cariño, pero lo recibo con eterna gratitud.

La gratitud es la memoria del corazón. –Jean Baptiste Massieu

1 de septiembre de 2015, el pueblo de Guatemala se reivindicó de su apatía 

Hoy 1 de septiembre, es un día histórico para Guatemala. Por primera vez en la historia de nuestro país se le retira la inmunidad al Presidente de la República, Otto Pérez Molina. Y no solo eso, por primera vez los diputados sintieron una verdadera presión por parte del pueblo, escucharon el clamor popular y cumplieron con la voluntad de la ciudadanía.

Los 132 diputados presentes votaron a favor; no dejo de pensar que lo hicieron por temor al la reacción del pueblo. Los habíamos dejado por mucho tiempo hacer su voluntad. Nos habíamos dividido y la clase política había sido la gran ganadora, y hacían lo que deseaban.

Eso se terminó, y me ilusiona pensar que una nueva era, en donde el ciudadano participará activamente en la toma de decisiones, se avecina.

Faltan pocos días para las elecciones, no les puedo decir por quien votar, pero los insto a analizar y razonar su voto. No dejen que las pasiones le ganen a su razón, tomen una decisión, fría y pensante.

Conozcan a sus candidatos antes de darles el voto, escuchen argumentos a favor y en contra para formarse un criterio objetivo.

Pero nunca olviden que hoy 1 de septiembre del 2015, los ciudadanos guatemaltecos nos reivindicamos de nuestra apatía política

Amor en tiempos modernos y una historia de amor del pasado

Amor en tiempos modernos y una historia de amor del pasado

En todas las culturas y civilizaciones que han habitado este planeta, encontramos historias de amor, desamor y pasión.

El amor y la pasión han sido responsables de guerras, conquistas, inventos y descubrimientos. El amor es parte de la vida del ser humano.

Es maravilloso tener una pareja a quien amar y con quien compartir la vida. Especialmente hoy en día, que en la gran mayoría de culturas existe libertad para elegir una pareja.

Sin embargo, es ahora donde hay un mayor número de solteros. ¿Porqué?

En estados unidos el 43 % de las personas arriba de 19 años es soltera y esas cifras van en aumento. En Colombia el 84 % de los niños nace de madres solteras.

Cada día conozco no solo más personas divorciadas, sino más solteros arriba de 40 años que nunca se han casado. ¿Por qué?

Las razones varían y van desde miedo al compromiso, comodidad, falta de solvencia económica, mala suerte en el amor, etc. Cada persona es un mundo y cada persona tiene razones distintas por las cuales esta soltero. Sin embargo, también ha aumentado el numero de lugares para conocer parejas por métodos no convencionales. Existen sitios y redes sociales especializados para que personas se conozcan por internet, aplicaciones para el teléfono, etc.

Hace unos días me puse a pensar que en este tiempo es muy fácil ser soltero y vivir solo. En realidad pocas veces estamos completamente solos, vivimos conectados a la red y siempre hay alguien con quien conversar o con quien pelear (¡Sí! Estoy convencida que hay personas que solo utilizan las redes sociales para descargar sus frustraciones con otros). Esto hace que la soledad sea más “tolerable”.  Hace tan solo 20 años las cosas no eran así. Llegabas a casa y la soledad era palpable. Hoy seguimos igual de solos, pero tenemos una sensación de estar acompañados, porque en cierta medida, lo estamos.

La cultura también ha cambiado, las mujeres nos hemos liberado de tal forma que un hombre ya no tiene que entablar un compromiso con una mujer para tener una relación intima con ella. Cada día conozco más mujeres que trabajan para mantener al hombre holgazán que tienen a su lado y darle todos los gustos, con tal de que no las abandone. Siempre hay personas que necesitan tener a otra a su lado para sentirse validadas.

Muchos hombres también están consientes que si son exitosos (sin importar su apariencia), siempre habrá alguna mujer interesada en hacerles compañía.

¿Dónde esta el romance, el amor propio, la conquista? Todo eso parece pertenecer al pasado. Las personas ya no se esmeran en el cortejo y cuando ven que eres soltero, piensan que estas desesperado por conseguir una pareja.

Voy a hablar de algunas experiencias personales.

Me molesta muchísimo cuando un hombre se me aproxima y lo primero que hace es comenzar a hablar mal de su ex mujer (o ex novia). ¡Yo también soy una ex mujer y no hablo mal de mi ex pareja! Normalmente cuando un hombre hace eso, pierdo el interés al instante. Creo que hay un lugar y un momento para cada cosa, si estas en una relación estable, es más que deseable conocer el pasado de tu pareja. Pero no me interesa conocer el pasado emocional de alguien que acabo de conocer.

Otra pregunta que me molesta que me hagan es ¿Cuántos hijos tienes? Tengo solo un hijo, y puedo ver el cambio de expresión en los hombres cuando saben que solo tengo uno. Pasan de la tensión de hacer la pregunta a estar relajados al escuchar la respuesta. ¿Y si tuviera cuatro? ¿El numero de hijos te hace menos elegible o deseable? Al parecer sí. Si bien hay algunas mujeres que solo buscan a un hombre para que las mantenga, la gran mayoría de mujeres son autosuficientes para hacerle frente a sus responsabilidades.

Pareciera que los hombres de mi edad solo están interesados en salir con chicas de 20 años, por tal motivo los hombres que muestran interés en mi son 10 o 20 años mayores que yo. Es curioso, pero entre más viejos, más torpes a la hora de intentar enamorar a una mujer.

Las tres cosas más absurdas que me han dicho:

  • Asistí a la presentación de un libro y conocí a un compañero de la Universidad de mi hermano. El hombre se plantó a mi lado y tomo una actitud posesiva. Comenzó a hablar de sus grandezas y fortuna y de cómo le había quitado la custodia de sus hijas a su ex mujer ¡Alerta ROJA! Comencé a platicar con uno de mis amigos que estaba presente, entonces me dijo: “¡He esperado por usted 50 años, puedo esperar un poco más para que me preste atención!”. ¡Por favor! ¿Podemos ser un poco menos cursis?
  • ¿Recuerda que estaba comprometido e iba a casarme? ¡Mi novia me dejó! ¡Mi vida cambió de la noche a la mañana! ¿Recuerda que me había dicho que podría ser mi paño de lagrimas?”Aún me da risa recordarme de esto — ¿De dónde saco que yo había ofrecido ser su paño de lágrimas? ¿Cómo se le ocurre que yo estaría interesada en ser un paño de lágrimas? ¡Eso es no tener amor propio! Para empeorar las cosas, este individuo me lo dijo durante una entrevista de trabajo (él estaba aplicando para un puesto de trabajo y yo estaba en compañía del otro entrevistador). Cualquier persona que me conoce bien, sabrá que para paño de lágrimas no sirvo, soy demasiado honesta y pragmática. Si quieren que los consuelen, soy la persona equivocada. ¡Que línea más mala! Claro que a muchos hombres les funciona, porque alunas mujeres consideran que consolar a los hombres es su misión en esta vida.
  • Estoy en el cumpleaños de un amigo, cuando se me acerca un hombre y me dice: “Usted es igual a mi tercera esposa”, se podrán imaginar mi cara de sorpresa, es lo último que me imaginé que alguien me podría decir. Me mantuve en silencio y deje escapar una leve sonrisa, honestamente no sabía ni que decir. Él prosiguió: “En serio, es sorprendente el parecido, son iguales”, y así continuó, hasta que le pregunté con curiosidad: “¿Como se llama su tercera esposa?”. Él me respondió: “¡No se! ¿Cómo se llama usted?”. He de confesar que esto es lo más ingeniosos que me han dicho. El hombre era encantador y obviamente era un descarado (descubrí que su segunda esposa lo acompañaba esa noche), pero era un individuo muy agradable para conversar. Me preguntó porque yo no me había vuelto a casar y le respondí con toda honestidad, que no había conocido a la persona correcta, a un buen hombre. Y él me respondió: “¡Usted no necesita un buen hombre, necesita un hombre con dinero!”.

Soy una romántica empedernida, creo que Julio César se enamoró verdaderamente de Cleopatra y encontró en ella su igual. Mis novelas de amor favoritas son El manantial de Ayn Rand y Jane Eyre de Charlotte Brontë. Pero eso tampoco significa que me moleste estar sola, soy feliz en mi estado actual y solo aceptaré el amor de un hombre que sea mi par y me haga crecer como persona. Recobrar mi libertad me costó mucho (pueden leer acá lo que escribí con relación al divorcio) y disfruto mi soledad.  Agradezco a la tecnología que hace que mis días transcurran en la “compañía” de personas maravillosas a quienes tengo el privilegio de llamar amigos, sin embargo no cabe duda que cada día es más complicado encontrar el amor.

Una historia de amor del pasado:

Escuchando una charla en TED de la antropóloga Helen Fisher, descubrí esta historia de amor sobre Tikal que no podía dejar de compartir con ustedes.

“En la jungla de Guatemala, en Tikal (Mutul), está erigido un templo que fue construido por el más grande Rey Sol, de la mayor ciudad-estado, de la mayor civilización de América, los Mayas. Su nombre era Hasaw Cha’an Kawiil**. Medía más de 1.80 metros de altura. Vivió hasta sus 80 años y fue enterrado debajo del Templo I conocido como el Gran Jaguar, en el año 720 D.C. 

Las inscripciones Mayas proclaman que él estaba profundamente enamorado de su esposa la reina Doce Macaw.  De manera que construyó un templo en su honor, frente al de él. El Templo II o Templo de las Máscaras.

Cada primavera y otoño, exactamente en el equinoccio, el sol se levanta detrás del Templo I y baña de manera perfecta el templo de ella con la sombra del suyo. Y cuando el sol se acuesta detrás del templo de ella en la tarde, baña perfectamente el templo de él con la sombra del de ella. Después de 1,300 años estos dos amantes todavía se tocan y besan desde sus tumbas”.

Fotografía de © Antonio Quinzan www.viajesyfotografia.com

Fotografía de © Antonio Quinzan
www.viajesyfotografia.com

¡Esto es amor!

Agradezco a Antonio Quinzan, fotógrafo profesional y autor del prestigioso blog de viajes www.viajesyfotografia.com por haberme permitido utilizar esta fotografía que plasma la magia de los Templos I y II de Tikal.  Puenden ver la imagen original acá.

**Algunos escriben su nombre como Jasaw.

*** Si desean ampliar la historia de amor de Rey Hasaw y su esposa la Reina Macaw, les recomiendo leer el blog de Gabi Romano.

Tradiciones

TradicionesLlamó mi atención el hecho de que varias personas se mostraron sorprendidas al saber que el Viernes Santo, había hecho una alfombra de aserrín para la procesión del Santo Entierro de la Iglesia de la Recolección.

La mayoría de personas que me conocen saben que no soy una persona religiosa y no simpatizo con las religiones organizadas. Así que en parte es justificable su sorpresa al saber que participo en la elaboración de una alfombra en un día tan solemne como es el Viernes Santo.

La razón por la que hago una alfombra de aserrín el Viernes Santo, es porque amo las tradiciones y considero que son ellas quienes nos enriquecen como país, ayudándonos a crear una cultura de nación que tanto necesitamos.

Ese día nos reunimos en casa de mi mamá con un grupo de amigos. Siendo honestos aun nos falta mucho por aprender, este es nuestro tercer año consecutivo haciendo nuestra alfombra y aunque hemos mejorado, somos la alfombra más sencilla (minimalista) de la cuadra. Los vecinos hacen verdaderas obras de arte. (mi amigo Luis Figueroa en su blog describe nuestra experiencia muy claramente).

Luego de realizar la alfombra, almorzamos todos juntos el tradicional Bacalao a la Vizcaína, curtido, arroz blanco y torrejas de postre.

A la hora de la procesión, me dejo llevar por lo solemne de la misma. El traje de la hermandad de los recoletos me recuerda a los caballeros templarios de las cruzadas y el sonido de la banda me transporta a otro lugar. ¡¿Como no enamorarme de las procesiones y querer contribuir con ellas?!

El diccionario de la Real Academia Española define la palabra tradición como “la transmisión de noticias, composiciones literarias, doctrinas, ritos, costumbres, etc., hecha de generación en generación,. Conservada en un pueblo por transmisión de padres a hijos”.

Son esas tradiciones las que forjan la identidad de los pueblos y transmiten su conocimiento y su esencia de generación en generación.

Analicemos el ejemplo del pueblo judío, uno de los pueblos más perseguidos a lo largo de la historia. Es sorprendente que después de todas las persecuciones y humillaciones además de el Holocausto del siglo XX, ellos florecieron más fuertes que nunca. ¿Cómo han logrado no perder su identidad? Yo respondería en una sola palabra: tradiciones.

El Sabbat (Shabat) es la tradición judía que inicia todos los viernes al atardecer y termina el día sábado, al momento de la aparición de tres estrellas en el firmamento.

Según la Torá, ese día debe de haber una abstención de realizar cualquier trabajo. Las familias se reúnen todos los viernes para la cena del Sabbat, una cena en la que ponen tanto empeño y tradición como lo hacen los cristianos el día de Navidad. Sin embargo ellos lo hacen durante los 52 días al año.

Dependiendo que tan religiosa sea la familia, es el nivel de observancia que le prestan. Algunos se abstienen por completo de manejar, operar cualquier tipo de electrodoméstico, inclusive utilizar un elevador. Asisten a la Sinagoga, encienden velas y realizan una oración antes de comer el tradicional pan de Sabbat, conocido por los nombres de Jalot, Challah, Jalá (es un pan de huevo, muy sabroso). Las familias menos religiosas, se reúnen de igual forma en el Sabbat como una forma de mantener ese vínculo con su identidad y sus tradiciones, o simplemente convivir con la familia. Me atrevería a decir que ha sido gracias al Sabbat que el puedo judío ha logrado sobrevivir y mantener su identidad moral y espiritualmente. Es ahí donde los niños aprenden lo que significa ser un judío.

Por eso es que valoro y en la medida de lo que puedo, observo, nuestras tradiciones. Me sentí feliz este año, cuando mi hijo de 13 años se mostró emocionado al saber que haríamos nuevamente la alfombra (estoy casi segura de que su motivador principal es comer Bacalao) y me di cuenta de que para él, el Viernes Santo, ya significa algo: tradición.

Tradiciones como nuestras alfombras de aserrín, nuestras procesiones, los barriletes de Sumpango, el Fiambre y la Quema del Diablo (antes de que me digan que la Quema del Diablo contamina; contamina más un camión, un bus, una moto o un carro que pasa tirando dióxido de carbono Co2, los 365 días del año), nos ayudan a desarrollar la identidad de país que tanto necesitamos.

Los guatemaltecos tenemos una necesidad muy grande de generar una identidad nacional, sentirnos orgullosos de lo que tenemos y de quienes somos. Y por eso, debemos enseñar a nuestros hijos a respetar, valorar y conservar nuestras tradiciones.

**Agradezco a Raúl Contreras y José Eduardo Valdizán por proporcionarme dos de las imágenes que aparecen en la galería.

Doble moral

Doble moral

El martes por la noche encontré en Twitter un tuit de Guisela Roldán solicitando sangre tipo B Rh negativo.

Doble moral twitter 1La sangre B Rh negativo es muy difícil de conseguir (en la gran mayoría de países, el promedio de la población que la posee es de tan solo un 1.39 %). Sin embargo, fue la respuesta de un tuitero al mensaje de Guisela lo que me dejó sin palabras.

Doble moral twitter 2“Ese tiene $$$ que compre”, “porque? Cuanto necesitado en el iggs y sanjuán? Quien por ellos” “que se muera el 0te”. ¡Que se muera! Como puede ser posible que una persona le desee la muerte a otra solo por tener dinero. ¿Es tener dinero una pena capital?

El señor Dent es el hijo del fallecido Ulysses Dent. Ulysses Dent nació en Veracruz, México, estudió hasta 6to grado de primaria y se casó con Lilly Weissenberg. Trabajó duro y fundó su propia empresa de representaciones. Perteneció al CEES, es uno de los fundadores de la Universidad Francisco Marroquín y perteneció a su comité de fiduciarios. Fue además miembro de la Cámara de Comercio de Guatemala y de la Mont Pelerin Society. Tuvo 4 hijos y 13 nietos. Y es uno de sus hijos quien se encuentra enfermo y necesitado de una donación de sangre.

Me parece que el señor Dent llevó una vida ejemplar y es una persona que dejó un legado para su país.

No me extrañaría que este individuo se dejara llevar por el apellido “Dent” y por el nombre del Hospital para juzgar y desearle la muerte a alguien que no conoce y quien no le ha hecho ningún daño.

¿Sabe él quien es el señor Ulysses Dent? Yo se que el señor Dent es un ciudadano guatemalteco, que se encuentra enfermo, un ser humano que necesita ayuda.

Decidí investigar quien era este individuo. En su cuenta de Twitter dice que es “gay” (homosexual) y que vive en Chicago. Interesante, él pertenece al menos a dos minorías…

Cuando en la Alemania Nazi se llevaron a los judíos, muchas personas se pusieron contentas porque odiaban a los judíos (tanto como este individuo odia a las personas de dinero).

Sin embargo Hitler no solo asesinó judíos, las cifras estimadas son las siguientes:

  • 7 millones de Soviéticos no judíos fueron asesinados
  • 6 millones de Judíos fueron asesinados
  • 2.8 millones de prisioneros de Guerra Soviéticos fueron asesinados
  • 2.5 millones de Polacos no Judíos fueron asesinados
  • 1.5 millones de Polacos no Judíos fueron enviados a campos de concentración
  • 500,000 gitanos fueron asesinados
  • 400,000 personas fueron esterilizadas a la fuerza
  • 250,000 personas discapacitadas fueron asesinadas
  • 15,000 homosexuales fueron enviados a campos de concentración
  • 10,000 Testigos de Jehová fueron enviados a campos de concentración

Recordemos que quienes fueron enviados a campos de concentración, difícilmente sobrevivieron.

Viviendo en Chicago, seguramente no faltará el norteamericano que diga que este individuo no tiene derecho a gozar de seguro social o ningún privilegio por ser un inmigrante y no faltará el homofóbico que le desee la muerte por ser gay. Y si hubiese nacido en la Alemania Nazi hubiera sido enviado a un campo de concentración y posiblemente asesinado por homosexual.

Por supuesto que este individuo pelea por sus derechos como homosexual, vean esto

Doble moral twitter 3burlándote de un grupo social? Eso es ser marica, no gay como muchos de nosotros” . Ahora resulta que los grupos sociales (minorías) sí tienen derechos. Cuando a él le conviene claro esta. En este caso defendiendo los derechos de los homosexuales, molesto con otro usuario de Twitter.

Esto es a lo que yo le llamo doble moral.

La doble moral se da cuando un individuo le da un trato distinto a diferentes grupos de personas, de forma que injustamente permiten más libertad de conducta a unos que a otros, justificando sus acciones solo porque simpatiza con ellos.

Bajo la perspectiva de este individuo, los ricos se pueden morir, pero hay que luchar por los derechos de los homosexuales. ¿Qué pasa con los homosexuales que son ricos?

Me pregunto que pasaría si alguien hace un comentario similar pero con relación a Rigoberta Menchú y que diga: “que se muera”. No faltarían quienes lo acusaran de xenófobo, racista, asesino, etc. ¿No es el mismo caso el del señor Dent? ¿Es el señor Dent menos ser humano que Rigoberta Menchú? Lo olvidaba, el señor Dent es “rico”, ¡un momento! La señora Menchú ganó un Premio Nobel que venía acompañado de una buena fortuna, por lo tanto la señora Menchú también es “rica”. ¿Se dan cuenta del enredo?

Siento informarles que todos pertenecemos a una minoría (por razón de raza, religión, color de la piel, predilección sexual etc.) y que tenemos que luchar por los derechos de las demás personas como si fueran los nuestros.

Guatemala no podrá salir adelante mientras los ciudadanos no comprendamos que tenemos que respetar la vida, la libertad y la propiedad. No podremos ser una verdadera nación mientras tengamos doble moral y “olvidemos” que los derechos de una persona son iguales a los de otra y que todos debemos ser defendidos y respetados de igual manera.

***No conozco ni tengo relación alguna con la familia Dent. Se quien fue Ulysses Dent porque estudié en la Universidad Francisco Marroquín y su nombre se encuentra en la lista de sus fundadores.

¿Quién es el fanático?

 

Tus creencias no te hacen una mejor persona, son tus acciones las que lo hacen.

Hace unos días me encontraba en una reunión con un distinguido académico, una persona a quien yo considero poseedor de una mente brillante. Yo lo entrevistaba por motivos de trabajo y él me explicaba con claridad y paciencia, hasta que llegamos al tema de la moral.

Para mi la moral es un valor personal, que se tiene o no se tiene. Es un valor absoluto, una persona no puede ser “medio moral” o “moral a medias”.

Sigamos con la historia… De repente y en plena conversación me pregunta en un tono que me pareció un poco cínico: “¿Y en tu iglesia que dicen de la moral?” (cabe aclarar que este académico es ateo).

Debo de serles honesta, al principio no comprendí la pregunta ¿Mi iglesia? Pasamos de un tema abstracto a uno personal. Para añadir a mi confusión en realidad no sabía a que iglesia se refería. Como la conversación era bastante filosófica llegue a pensar que me preguntaba la iglesia bajo la cual crecí o sea la tradición judeocristiana. Así que le pregunte, “¿Mi iglesia?” y él muy serio me responde, “Sí, a la iglesia a la cual asistes. ¿Qué dicen todos ellos de la moral?”. Me quede un poco seria y me sentí bastante ofendida porque a esas alturas podía distinguir claramente su tono burlesco, por lo que le respondí con la verdad, “No asisto a ninguna iglesia, por lo tanto no se lo que me está preguntando y porque me lo está preguntando”.

Tan pronto le respondí, su expresión cambió y su lenguaje corporal se relajó, y me preguntó: “¿En verdad no asistes a ninguna iglesia? “ y nuevamente le respondí, “No”. “¡Pues bien por ti!” me respondió. “Los religiosos son todos unos ingenuos que creen en cosas que no existen, una persona que es religiosa acepta la moral por temor al castigo, no porque en realidad lo sea”, prosiguió diciendo, “Yo no se como pueden ser tan tontos de creer esas mentiras que les dicen en las iglesias” , me dijo.

Estoy de acuerdo que la decisión entre ser moral o no es un tema racional, no religioso. La diferencia entre el bien y el mal te lo da la razón, el intelecto, claro que una guía nunca viene mal. Dar a entender que la gran mayoría de personas religiosas son morales por miedo, es una cosa completamente absurda, como lo es el hecho de que sean unos tontos por creer en un ser superior. Durante siglos la iglesia manejó el miedo como una herramienta de manipulación. Y aún es una herramienta para manipular a los más pobres e ignorantes. Es más fácil decirles que si no se comportan se irán al infierno, que intentar que comprendan que los actos que cometen están mal, porque van en contra de la moral y atentan contra la misma civilización; por ejemplo, el incesto.

¿Desde cuando los ateos se están convirtiendo en fanáticos e intolerantes? Estoy tan acostumbrada a que sea al revés. Todos nos hemos topado alguna vez con un fanático religioso. Escuchar algún religioso decir que un ateo no tiene moral porque no es religioso, es algo más común y hasta causa gracia. Lo que me sorprendió es que los papeles se están invirtiendo. Los ateos se habían caracterizado hasta hace muy poco por ser personas racionales y tolerantes. Y ahora algunos están tan dogmáticos y fanáticos como el más fundamentalista de los religiosos.

¿Dónde queda la libertad de creer o no creer en lo que te da la gana? ¿Dónde queda el respeto al derecho individual?

Lo curioso es que no es el primer ateo que conozco que es así de intolerante. Tengo una amiga que desde que entra a un lugar lo primero que dice es su nombre, seguido de aclarar que es atea. En sus ataques a los religiosos es tan dura como un Templario en plena Cruzada.

La verdad no lo comprendo…

Debo de serles honesta, yo no soy una persona religiosa. Mi historia personal demasiado compleja y no me permite serlo. No creo en los dogmas ni en las imposiciones, no creo que en la próxima vida haya un cielo o un infierno. Para mi el cielo y el infierno se viven en esta vida, creo en la justicia poética (o Karma) o bien como dice el refrán “el que escupe al cielo en la cara le cae”. Sin embargo me considero una persona espiritual, creo en la gratitud y no le hago a otros lo que no quisiera que me hicieran a mi.

Por encontrarme en el limbo, “no soy de aquí ni soy de allá”, no soporto a los fanáticos, sobre todo en temas de creencias. Cuando esta persona me hizo la pregunta me sentí ofendida como si yo fuese una persona religiosa. ¿Qué tal si fuera religiosa y asistiera regularmente a una iglesia? ¿Es eso razón suficiente para ser insultada por un individuo que desde ese momento me demostró que de inteligente no tiene nada? De igual forma me ofendo cuando me toca el típico fanático religioso que dice que los ateos son todos unos inmorales. ¡No! Así como los ateos no son inmorales, los religiosos no son tontos. Es más, tontos e inmorales se encuentran en todos los grupos, hay ateos tontos y religiosos inmorales, así como hay religiosos tontos y ateos inmorales. Y lo que es peor, en ambos grupos hay quienes son ambos; tontos e inmorales.

Como ya lo mencioné, creo en la libertad individual y es una pena que algunos ateos se han convertido en aquello que tanto repudian, en los fanáticos e intolerantes que juzgan a los demás por sus creencias. Tus creencias no te hacen una mejor persona, son tus acciones las que lo hacen.

¡En pleno siglo XXI y seguimos con estas discusiones arcaicas!

“Entre los individuos, como entre las Naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz” Benito Juárez – 15 de Julio de 1867

 

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