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  • Recordemos la historia

    Recordemos la historia

    ¿Por qué es importante aprender historia? Para el Doctor en Historia Moderna, David García Hernán, «aprender historia es relevante porque una sociedad que no conoce la Historia es una sociedad amnésica y, desde el punto de vista antropológico, por ello una sociedad muerta o condenada a desaparecer. La historia permite algo fundamental que muchas veces se toma en cuenta con demasiada ligereza: conocernos mejor a nosotros mismos. Sin ese conocimiento el presente sería un caos, y no digamos las disposiciones para encarar el futuro. Aunque la Historia no se repite (siempre hay algunos elementos nuevos en los procesos que los hacen diferentes de los anteriores), no cabe duda de que, conociéndola, estamos mejor preparados (sin necesidad de ser adivinos, lo que no entra en los objetivos de la Historiografía) para afrontar o prevenir los problemas del futuro».

    Guatemala es una sociedad que olvida la historia, los jóvenes se aburren de ella y con razón, hay muy pocos profesores capacitados para impartir esta cátedra. Los textos son manipulados para cubrir la agenda política impuesta, y en la mayoría de las familias no se habla de ella, es casi un tabú. Seguimos culpando por nuestras desgracias a los españoles que conquistaron América y que tienen casi 200 años de haberse marchado, seguimos buscando víctimas del conflicto armado y la estrategia de estos que siguen sembrando conflicto no es recordar, es crear división y odio que bien podría llevarnos a otro conflicto similar o peor.Y lo más sorprendente es que la mayoría de los jóvenes no tiene la menor idea de lo que sucedió hace veinte años. Lo que es más alarmante, muchos adultos parecen haberlo olvidado.

    En ese sentido los judíos nos llevan una gran ventaja, ellos no olvidan la historia, la transmiten de forma oral en sus familias. La razón porque sobreviven hoy día, y más fuertes que nunca a pesar de que han sido perseguidos a lo largo de la historia, es porque mantienen vivas sus tradiciones, sus costumbres y recuerdan su historia. Mucha gente los critica, pero tratemos de dejar a un lado las opiniones negativas que se puedan tener en su contra y enfoquémonos en cómo han sabido preservar su cultura, su religión y su historia a través de los siglos a pesar de haber estado a punto de ser exterminados en repetidas ocasiones. Muy simple, la familia. —Y con esto no quiero que se lancen los conservadores y los religiosos a dar sermones sobre la familia perfecta bajo su óptica, porque no hablo de eso—.

    Les pongo un ejemplo, esta semana vi un video de un judío polaco sobreviviente del holocausto. Es un video familiar que grabó uno de los nietos en un viaje a Polonia, el resto de la familia es estadounidense. Sin embargo, el abuelo quiso llevar a sus hijos y nietos a un lugar que le trae muchos recuerdos dolorosos para que ellos no olviden y sepan lo que él vivió y cómo sobrevivió. Hubo dos partes del video que me impactaron y contrastan entre sí. En la primera, el abuelo los lleva al lugar en donde los nazis asesinaron a sus padres. Es una fosa común, les dispararon, nunca llegaron a los campos de concentración. De por sí es algo muy emotivo para «Poppy», como le llaman de cariño sus nietos, y él aprovecha en medio del dolor para pedirles que por favor cuando él ya no esté lleven alguna vez a sus hijos para que conozcan lo que sucedió y le rindan respeto a sus abuelos. Él no les pide que odien a nadie, sólo les pide que transmitan sus memorias y recuerden lo sucedido, además de honrar a sus bisabuelos. Es algo tan simple y tan profundo a la vez. ¿Cuántas veces en nuestras familias hemos experimentado esa continuidad, ese orgullo de nuestras raíces por más dolorosas que sean, de recordar a nuestros ancestros? Y hablo de una remembranza privada dentro del núcleo familiar que nos haga sentirnos orgullosos de lo que somos y de dónde venimos.

    Esto hace un contraste muy grande cuando Poppy le pregunta a varios niños polacos si ellos sabían lo que sucedió en Polonia, lo que le sucedió a los judíos, y estos niños responden que no lo sabían. ¿Cómo es posible que no sepan? Se estima que alrededor de 3 millones de judíos polacos murieron en el holocausto, sin embargo, otros 3 millones de polacos no judíos también fueron víctimas de la Segunda Guerra Mundial, estas víctimas fallecieron en la represión inicial, las muertes civiles de la guerra, la oposición y resistencia, grupos minoritarios que fueron asesinados también en campos de concentración, aunque no fuesen judíos y las víctimas de la posterior ocupación Soviética. ¿Por qué esos niños polacos no conocen su historia? ¿Por qué tratar de ocultar un pasado oscuro, sobre todo si ellos también fueron víctimas? No es el caso de Alemania por supuesto, ellos si se han encargado de recordar ese pasado. Aún así, no ha sido de la misma forma que lo hacen los judíos, y es algo que debemos de reconocer y admirar.

     

    Tampoco tratemos de imponer una historia unificada porque cada cual vivió lo que le tocó vivir, y en eso consiste la riqueza de la historia, en darnos cuenta de que una nación tiene más de una historia, no solo la que nos conviene para poder cobrar algún tipo de reivindicación o para lograr determinado fin. Tomemos un momento para hablar con nuestros hijos, para transmitirles nuestro legado y que se sientan orgullosos de quienes son, y sobre todo que recuerden la historia.

    Este artículo de fue publicado originalmente en el diario El Siglo, el 20 de abril de 2018. Puede ver el original acá.

    Visite este enlace para la entrevista completa al Doctor David García Hernán.

  • La fuerza de la naturaleza

    La fuerza de la naturaleza

    El fin de semana del 18 de junio se vio marcado por la mayor tragedia provocada por un incendio forestal en Portugal. Se registraron al menos 63 víctimas mortales y más de 135 heridos. Las causas del incendio fueron naturales, una tormenta eléctrica seca (sin lluvia) y las altas temperaturas registradas en la zona en los últimos días, provocaron el incendio. Según los reportes, la mayoría de las personas murieron cuando intentaban huir de las llamas en sus vehículos.

    La escena me perturbó mucho, ver los vehículos quemados en la carretera donde sus tripulantes perecieron por las llamas, y fue precisamente esa misma imagen la que trajo a mi memoria otra imagen que me acompañó desde niña, y que debido a estos incendios pude finalmente esclarecer.

    No recuerdo con exactitud qué edad tendría, quizá unos 10 años, es difícil de saber. Vi junto a mi padre, una película sobre la vida de un sobreviviente del Holocausto. La historia de esta persona fue excepcional como lo es la gran mayoría de historias sobre los sobrevivientes del Holocausto. Sin embargo, esta terminaba con una tragedia aún mayor, el protagonista perdía a su mujer y sus cuatro hijos en un incendio forestal. Recuerdo la sensación de impotencia y rabia, ¡no es posible que sobrevivas al Holocausto, y luego pierdas a tu familia por culpa de un incendio forestal!

    Viví con esa última imagen de la película hasta esta semana, cuando la tragedia de Portugal despertó el recuerdo en mi memoria y decidí recurrir al Internet para averiguar si en realidad había visto esa película, si había sido basada en una historia real, o si era producto de mi imaginación.

    La película fue una miniserie de los años ochenta, dirigida por Robert Enrico y protagonizada por el actor Michael York, que narra la vida del escritor Martin Gray. Un judío polaco, superviviente del gueto de Varsovia que logró escapar de Treblinka, servir en el ejército soviético y rehacer su vida como comerciante, para luego casarse con una holandesa. Finalmente, un incendio forestal en la Costa Azul de Francia, en el año 1970, cobró la vida de su esposa y sus cuatro hijos. La tragedia fue lo que lo llevó a escribir en 1971 su autobiografía, junto al escritor francés Max Gallo, «En nombre de todos los míos». El libro vendió más de 30 millones de copias y fue traducido a 26 idiomas. A lo largo de su vida escribió doce libros, volvió a casarse y tuvo 5 hijos, falleció en el año 2016 en Bélgica.

    Lo más impresionante de esta historia es que las 63 víctimas de Portugal, fallecieron de la misma forma que la familia de Gray en el año 1970. En 47 años, y aún con todos los avances tecnológicos que se han dado desde entonces, seguimos siendo incapaces de predecir el curso de la naturaleza. La esposa de Gray huyó del incendio en su automóvil junto a sus hijos para perecer en las llamas, así como sucedió con las víctimas en Pedrogao Grande, a 190 kilómetros en el norte de Lisboa. Es bueno recapacitar que, ante la fuerza de la naturaleza, somos impotentes.

    Este artículo de opinión fue publicado originalmente en el diario Siglo.21, el 23 de junio de 2017. Puede ver el original acá.

  • Lo bueno, lo malo, lo feo y lo bello de los tatuajes

    Tatuaje de AMAGI de ASchrei
    Tatuaje de AMAGI de ASchrei

     

    Los Tatuajes están de moda, y hoy en día son una manifestación de arte e individualidad llevada a su máximo exponente; el cuerpo humano.

    Tatuar el cuerpo no es algo nuevo.  Creíamos que los Egipcios fueron los pioneros, según evidencias encontradas en momias femeninas, que datan de 2,000 años A.C.  Sin embargo, en 1991, arqueólogos encontraron en la frontera entre Austria e Italia, un hombre congelado de alrededor de 5,200 años que muestra tatuajes en su cuerpo.

    Los tatuajes en la Antigüedad tenían diversos significados: amuletos, símbolos de estatus, declaraciones de amor, símbolos religiosos, simple ornamentación, e inclusive, formas de castigo y marcas de propiedad. Curiosamente hay muestras en casi todas las culturas desde el Antiguo Egipto, hasta las tribus precolombinas de Sudamérica.

    Para los Griegos y Romanos el uso de tatuajes era estigmatizado, lo usaban para  marcar a alguien como propiedad, en el caso de los esclavos, o para diferenciar a qué secta religiosa pertenecían.  También como marcas de castigo a los  criminales.

    Sin embargo, los faraones egipcios de la Dinastía Ptolemaica, que eran originariamente Griegos de Macedonia y que se casaban entre ellos para mantener la pureza de la descendencia, utilizaban tatuajes.  El más notable fue Ptolomeo IV (221-205 A.C.), de quien se decía tener tatuadas hojas de Vid o Parra, que simbolizaban su devoción al Dios Griego Dionisio; Rey del Vino y Regente de la Casa Real del Faraón. Una moda que fue adoptada por los soldados Romanos y que se expandió durante el Imperio Romano, hasta que el Emperador Constantino (306-373 D.C.), los prohibió al adoptar el Cristianismo.

    Esta prohibición va más allá del Cristianismo.  La religión judía prohíbe los tatuajes, por considerar al ser humano una creación divina, según la Torá y apoyando su objeción en lo que la Biblia dice acerca de las marcas en el cuerpo: Levítico 19: 28: «Y no haréis rasguños en vuestro cuerpo por un muerto, ni imprimiréis en vosotros señal alguna. Yo Jehová.»

    En el otoño de 1941, los tatuajes fueron utilizados para identificar a los prisioneros judíos durante el Holocausto, convirtiéndolos en símbolos repulsivos, tanto para los sobrevivientes, como para los judíos menos seculares.

    Sin embargo, hoy día “tatuarse está de moda”; son muchos los cientos de miles de personas que se están tatuando, en su mayoría jóvenes.

    He aquí algunos factores a considerar, si piensas tatuarte:

    • Moda. Esté de moda o no, la moda no es para todos y las modas pasan.  Aunque ya existen métodos para removerlos, son dolorosos, no siempre efectivos y muy costosos.
    • Un tatuaje es para toda la vida, es permanente. Muchas personas, en especial jóvenes, deciden tatuarse el nombre de la persona amada…¡error!  Llevarán el resto de su vida, en muchos casos, “tatuado un mal recuerdo”, literalmente, no sólo en el alma, sino a la vista del mundo.
    • Un tatuaje como un símbolo de arte. No hay duda que cada vez hay más artistas del tatuaje, que hacen de cada trabajo una verdadera obra de arte, sin embargo recuerda que vivirás con él el resto de tu vida. Mi amigo André le dio a un amigo un buen consejo: «escoge un diseño y guárdalo por un año. Si después de un año te sigue gustando significa que es el correcto».
    • Campañas de publicidad. La compañía Ecko Unlimited lanzó en el 2011 una campaña publicitaria, ofreciendo un 20% de descuento de por vida, al hacerse un tatuaje permanente con alguno de sus diseños. Muchos fueron los que se tatuaron y se convirtieron en vallas publicitarias ambulantes. ¿Qué pasa si la empresa cierra, quiebra o cambia de nombre?  Y lo irónico del caso, es que ese porcentaje de descuento, puedes obtenerlo en cualquier sale regular, sin tener que “marcarte”. Tatuarte de por vida por un descuento….una llana manifestación de estupidez humana.
    • Cambios en tu cuerpo. Incremento de peso, embarazo, pérdida de peso, pérdida de elasticidad, pueden variar el aspecto de tus tatuajes. El impacto de los cambios de peso son mayores en algunas partes del cuerpo.
    • Pandillas, maras, mafias, organizaciones criminales y reos. Los miembros de estos grupos suelen tatuarse con símbolos que representan a la hermandad, y  muchos de ellos en el rostro.  Algunos de estos tatuajes incluyen una lágrima por cada persona que asesinan.  La Mafia Rusa tiene su propia simbología; utilizan estrellas en la parte delantera de los hombros o en las rodillas. Dependiendo del número de puntas, puede significar su posición jerárquica dentro de la organización o bien, el número de personas que han asesinado.
    • Rebeldía. Muchos jóvenes utilizan los tatuajes como un símbolo de rebeldía hacia sus padres, la autoridad e inclusive un reto al statu quo.
    • Prejuicios. Seamos honestos, vivimos en un mundo lleno de prejuicios y los tatuajes son mal vistos por la mayoría de las sociedades. Muchos empleadores no contratan a personas tatuadas.  Y con las mujeres en particular, pueden ser etiquetadas como promiscuas, según un estudio realizado en Francia por el investigador Nicolas Gueguen.
    • Libertad. Eres libre de hacer con tu cuerpo lo que desees. Sólo toma en cuenta los factores mencionados, para no tener que arrepentirte después.

    ¿Se preguntarán si yo tengo un tatuaje? No, no tengo ningún tatuaje. Mi razón es muy sencilla: Vanidad. Me molestaría mucho que mi bello tatuaje se viera deformado por variaciones en peso y peor aún, pérdida de elasticidad con el paso de los años. Sin embargo me molesta la gente que juzga a los que lo tienen. Muchos amigos queridos y cercanos, tienen uno y son personas maravillosas, profesionales y responsables.  En el caso de mis amigas ninguna de ellas es promiscua.

    Mi querido amigo M y sus diversos tatuajes
    Mi querido amigo M y sus diversos tatuajes

    En la fotografía aparece el abogado Mario Archila cuyo blog www.impuestosychocolate.com pueden visitar.

    El se ha hecho 9 Tatuajes que significan: en orden de izquierda a derecha y de arriba hacia abajo.

    1– Firma de su esposa 2– Fecha de nacimiento de su hija 3– Iniciales del nombre de su hijo y fecha de nacimiento, simulando un ADN 4– Medio infinito /karma – medio corazón 5– Iniciales de todos los miembros de la familia 6– un águila que lo simboliza. 7– Aba, Padre por ser Católico practicante. 8– El Aguila 9– Shema de Israel (Revelación del nombre de Dios).

    Quisiera agradecer a mis amigos y colaboradores de este post, Mario Archila, Victoria Levitam, Conchi Cuartango y André Schrei.