Etiqueta: Facebook

  • Todos somos culpables

    Todos somos culpables

    Los seres humanos tenemos por costumbre culpar a otro de nuestras desgracias. En algunos casos es así, son otras personas las responsables, pero en la gran mayoría de casos somos nosotros quienes nos buscamos nuestros propios males y si vamos más allá, somos los responsables de cómo reaccionamos ante la adversidad y los problemas.

    ¿Cómo pretendo que el gobierno no sea corrupto si yo me robo el cable del vecino? ¿Con que moral me voy a convertir en el paladín de la lucha anticorrupción, si apoyo y victimizo a un grupo organizado de delincuentes que se roba la electricidad en las comunidades? Un delito es un delito y no porque yo simpatizo ideológicamente con uno o con el otro, lo convierte en algo lícito.

    Los etiquetamos de troles o «netcenteros», —la palabrita del momento—, si sus ideas son contrarias a las nuestras. Por el contrario, les llamamos activistas si opinan como nosotros. Y esto se da a nivel nacional e internacional.

    Una mujer, inmigrante, vegana y feminista dispara contra un grupo de empleados inocentes en las oficinas de YouTube y justifican a la mujer porque tenía problemas mentales. Sus acciones son tan criminales como las del chico que disparó recientemente en una escuela en la Florida, sin embargo, los medios de comunicación y los activistas le han dado poca importancia a la noticia, como si el delito no fuese el mismo. En el primero reconocen que era una enferma mental, en el segundo culpan a la poca regulación que hay sobre las armas de fuego. Da la impresión de que hasta para ser criminal hay que estar del lado políticamente correcto. ¡A lo que hemos llegado!

    Hablemos del famoso «Facebookgate», la «filtración» de datos de más de 87 millones usuarios de Facebook. Si bien Cambridge Analytica tomó la información de los usuarios de Facebook, esta no lo hizo a la fuerza sino con el consentimiento del usuario. Porque cada vez que aceptamos una aplicación, les estamos dando permiso a que tome nuestra información, y lo que es peor, la de nuestros contactos. Pero es más fácil decir que fue una conspiración para robar los datos. ¡No hay una conspiración! Simplemente, ahora se comienzan a dar cuenta los usuarios que no hay tal cosa como una red social gratuita, ya que la información de los usuarios es muy valiosa, valiosa en términos de mercadeo, y ahora también se ha convertido en una herramienta valiosa para los políticos. Pero la culpa es nuestra, por cada «me gusta», que damos, por cada aplicación que permitimos que acceda nuestra información de forma voluntaria.

    Es sumamente fácil culpar a otra persona o a las circunstancias de nuestras desgracias y de nuestros errores, y se requiere de mucho valor y madurez emocional para aceptar nuestra responsabilidad. Tristemente, las corrientes políticas, religiosas e ideológicas predominantes no ayudan mucho en el tema, ya que es más fácil responsabilizar al estado o a un ser supremo por nuestra desdicha que afrontar la responsabilidad. Por lo tanto, seguimos esperando con ansias la llegada de un mesías salvador que venga a rescatarnos, en vez de tomar responsabilidad y convertirnos en agentes de cambio.

    Si prestamos atención, veremos que en la mayoría de casos en vez de plantear soluciones objetivas, nos enfocamos en buscar o idolatrar al mesías salvador. Las campañas políticas y el activismo se enfocan en los individuos, no en el cambio de reglas, en las leyes y en las instituciones. Bajo mi punto de vista las cosas no van a cambiar hasta que dejemos de culparnos los unos a los otros y nos demos cuenta de que todos somos culpables.

    Este artículo de fue publicado originalmente en el diario El Siglo, el 6 de abril de 2018. Puede ver el original acá.

  • Las redes sociales y los guatemaltecos

    Las redes sociales y los guatemaltecos

    Guatemala es un país pobre, esto no es novedad. Según los datos más recientes del Instituto Nacional de Estadística (INE), la pobreza afecta a un 59.3 % de la población, lo cual es alarmante. Por otro lado, el estudio que realizó el diario El PAÍS por medio el Instituto para la Integración de América Latina (INTAL), dependiente del BID, y la Corporación Latinobarómetro, indica que el 44 % de los guatemaltecos tiene acceso a redes sociales, en su mayoría WhatsApp y Facebook.

    Otro dato interesante que reveló el estudio es que en Latinoamérica el 81% de los jóvenes menores de 24 años están conectados a Facebook, mientras que sólo un 10 % de las personas mayores de 65 años lo están. No cabe duda y todos somos testigos de la penetración que tiene en nuestro país el uso de las redes sociales, inclusive para personas que viven en extrema pobreza. Lo que estos números arrojan, de forma simplificada, es que las personas dejan de comer por utilizar las redes sociales, y por ello el alcance de las mismas es relevante.

    Hay quienes creen que el país se arregla y se decide en Twitter y este estudio nos da la respuesta, ¡no! Tan solo un 13 % en de los usuarios en Latinoamérica utiliza esa red social, siendo Facebook la favorita con un 54 %, seguida por WhatsApp con un 52%.

    Muchos de los perfiles más vocales en Twitter pasan de forma casi desapercibida en Facebook, ¿por qué? Twitter acepta cuentas anónimas que utilizan todo tipo de pseudónimos o nombres falsos y eso los escuda detrás de una imagen que les permite decir cuánto les da la gana, sin afrontar las consecuencias. Por el contrario, Facebook incentiva a que las personas utilicen sus nombres reales, y penaliza a quienes no utilizan su verdadera identidad. Por lo tanto, muchas de estas personas que de forma tan «valiente», atacan y dicen casi cualquier cosa en Twitter, en Facebook se comportan y se manejan en algunos casos, con un perfil bajo y recatado. Saben que su conducta o comentarios podría traerles consecuencias directas. Para tener un perfil público en Facebook, es obligatorio que haya un perfil personal responsable, por lo que cualquier falta o infracción de la página, Facebook sabe quién está detrás. Eso no significa que en Facebook no existan los perfiles falsos, ¡vaya que los hay! Pero cualquiera puede denunciarlos y Facebook los bloquea solicitándoles que comprueben su identidad. En Twitter este procedimiento es mucho más difícil.

    Que la penetración de Facebook sea tan alta tampoco es garantía de que el mensaje llegue exitosamente a una masa crítica. Facebook tiene un complicado sistema de algoritmos que impide que la información llegue a todos los usuarios. La información que se comparte de forma privada en los perfiles, no tiene trascendencia alguna más que en el círculo cercano al usuario. Qué no es poca cosa, pero tampoco tiene la magnitud que muchos quisieran. Lo que es innegable, es que el guatemalteco está conectado con el mundo y ya no es tan fácil manipularlo.

    Este artículo de opinión fue publicado originalmente en el diario Siglo.21, el 14 de julio de 2017. Puede ver el original acá.

  • La hora nalga

    La hora nalga

    La hora nalga es una hora de tiempo perdido en el trabajo sin hacer nada, pero es una hora remunerada.

    Me atrevería a afirmar que una gran mayoría de personas hemos experimentado una hora nalga.

    Les pongo un ejemplo, son las tres de la tarde y ya terminamos todo lo que había que hacer por el día, sin embargo no podemos irnos hasta que sea la hora de salida que es a las cinco. Durante esas dos horas nos quedamos sentados en nuestro puesto de trabajo haciendo horas nalga. La mayoría de personas ocupa esta hora nalga navegando las redes sociales, hablando y chateando por teléfono o bien ocupándose de asuntos personales.

    Hace 30 años, la hora nalga era mucho menos común. La tecnología no había avanzado y había mucho más trabajo que hacer, la mecanografía, la correspondencia, los libros de contabilidad, las actas de las empresas, los documentos de investigación, los inventarios e inclusive, el monitoreo de medios, eran un trabajo básicamente manual. Por supuesto que se ayudaban de máquinas de escribir, sumadoras, papel pasante, máquinas de esténcil etc., pero no habían computadoras personales y no existían los programas de oficina que nos facilitan diariamente la vida. Las empresas no contaban con internet y mucho menos con la maravillosa “nube” o Google Drive. Eso hacía que necesitáramos mucho más tiempo y horas de trabajo. Hoy en día y gracias a la tecnología, el trabajo se ha simplificado y acortado.

    Por esta razón, quedan más espacios libres durante el día. Sin embargo, ni los jefes ni los empleados son capaces de hacer algo al respecto. La gran mayoría nos limitamos a cumplir con el horario laboral establecido y llenarlo con horas nalga.

    Esta comprobado que el período de atención continua del cerebro humano es de aproximadamente 90 minutos, luego de ese período el cerebro necesita una pausa. Es irreal pensar que alguien pasará 8 horas consecutivas 100% concentrado en su trabajo, sin buscar algún tipo de distracción. La distracción se hará aún mayor, si la empresa carece de organización.

    La legislación guatemalteca establece una jornada laboral que no puede exceder de ocho horas diarias, ni de un total de cuarenta y ocho horas semanales. La misma se creó con el ánimo de proteger al trabajador para que no trabaje más de ocho horas diarias. En ningún lugar dice que debe de ser de ocho horas diarias, pero es la costumbre. La legislación laboral guatemalteca necesita una reforma urgente en el tema del trabajo por tiempo parcial para poder incorporar al mercado laboral a personas que por razones personales o de estudio no pueden cumplir con una jornada completa de 8 horas, que también serviría para modernizar a la empresa y eliminar las horas nalga.

    Las horas nalgas son más frecuentes en aquellas empresas que tienen poca organización, donde los jefes están siempre ausentes o no tienen ningún tipo de control sobre sus empleados. Para obtener una hora nalga necesitas mezclar una hora de tiempo muerto mas un jefe mediocre”.

    Si implementamos un trabajo con base a objetivos y productividad, las horas nalgas se reducen significativamente y el desempeño aumenta. Sin embargo para eso, la empresa debe modernizarse.

    Empresas como Google, Yahoo, Netflix, y Virgin, por mencionar las más conocidas ya han dado un paso hacia la modernidad. Los empleados disponen de mucho más tiempo libre para tomar una siesta, leer, hacer deporte, asistir a citas, médicas, hacer trámites o simplemente pasar más tiempo con sus seres queridos o sus mascotas; inclusive cuentan con vacaciones ilimitadas. Dentro de las oficinas de trabajo han hecho cambios estructurales y se ha implementado otra cultura laboral: una cultura laboral con base en la productividad y no al tiempo. De esta forma también premiamos la eficacia del trabajador, si este ya cumplió sus objetivos y sus metas no tiene porque permanecer sentado en una silla haciendo horas nalgas innecesarias.

    Conozco de algunas empresas en Latinoamérica que han comenzado a instalar gimnasios para sus empleados y se de otras más progresistas que están dándole a sus empleados un día a la semana para que trabajen desde casa por medio tiempo y tengan la tarde libre. En otras, los jefes han establecido horas durante la semana donde le dan flexibilidad a sus empleados para tomar cursos por internet, o pueden tomar capacitaciones promovidas por la misma empresa.

    Aceptar estos cambios y sobre todo reconocer que las horas nalga existen no es tarea fácil. Estoy segura de que la mayoría de jefes y empresarios que lean este artículo se sentirán molestos por el mismo. Sin embargo, negar la existencia de las horas nalga es el primer error. ¡Acéptenlo, son parte de la empresa moderna! Como ya lo mencioné anteriormente, la legislación laboral no beneficia a nadie, si un jefe decide comenzar a darle una tarde libre a sus empleados y más adelante decide no hacerlo más, la legislación laboral lo puede obligar a continuar haciéndolo porque se tomaría como un beneficio adquirido y a él no le conviene, por lo tanto prefiere no implementarlo y continuar pagando las horas nalga que no benefician a nadie, es más, desmotivan al trabajador eficiente.

    En la mayoría de las empresas de nuestro país los horarios son rigurosos. Si llegas 15 minutos tarde, no falta quien te vea llegar con cara de odio y luego le va con el chisme al jefe. Por supuesto que poco les importa si te quedas hasta las ocho de la noche trabajando, que no tomes tu hora de almuerzo o que tu jefe te haya hecho trabajar durante el fin de semana. Para ellos el estricto cumplimiento del horario es más importante que ser productivo y cumplir con tus obligaciones. No importa si durante tus ocho horas te pasaste metido en Facebook siguiendo con morbo las publicaciones de tus amigos. Lo importante es que llegaste puntual y te fuiste puntual. ¡Que mediocridad!

    El ambiente laboral está tan corrompido que ni siquiera es permitido que saques un libro y te pongas a leer, eso envía el mensaje de que eres un perezoso y no tienes nada más que hacer.

    Hay actividades laborales que por su propia naturaleza no las podemos cambiar. Un ejemplo es el de el agente de seguridad. Sin embargo tener a alguien parado en la puerta no garantiza la seguridad, la seguridad es integral y conlleva otros factores. El comercio, por ejemplo, es una de las actividades más sacrificadas en cuanto a horarios. Aunque no llegue ningún cliente, debes permanecer ahí. Los empleados de los restaurantes, servicios médicos y hospitalarios son casos similares.

    Otro fenómeno interesante que se adapta a la empresa moderna es el de las oficinas virtuales. Todos los empleados trabajan desde su casa, hacen conferencias por internet para darle seguimiento y pueden alquilar oficinas virtuales si necesitan tener reuniones con clientes.

    Hay también una nueva oferta y demanda laboral que es la de las asistentes virtuales, que son personas que contratas por internet para realizar tareas específicas. Esto ha sido una fuente de trabajo importante sobre todo para mujeres que por razones personales han optado por dejar de trabajar para pasar más tiempo con sus hijos, pero que están capacitadas.

    La tecnología es una herramienta que bien utilizada nos puede generar una calidad de vida superior. Sin embargo, mientras la legislación laboral no cambie y las horas nalga continúen siendo un tabú. Y tanto jefes como empleados no comprendamos que el mundo de hace 50 años ya no es el mismo que es hoy, ¡se modernizó! Y que el trabajo también debe de modernizarse; las empresas seguirán pagando horas nalga y los empleados seguirán cobrándolas .

    ¡Gracias por leer y comentar! Estoy segura que sus experiencias personales serán muy enriquecedoras para la discusión de este tema.

    Gracias a Guillermo Durán por la fantástica ilustración. Si desean conocer más sobre su trabajo lo pueden seguir en su página de Facebook.

  • ¿Qué tienen en común Katy Perry, Justin Bieber y Barack Obama?

    Twitter Blog Cover 2014

    Lo que estas tres personalidades tienen en común es que son los que lideran la red social Twitter por número de seguidores, al mes de noviembre de 2014.

    Ustedes se preguntarán ¿Por qué es importante esto?

    Twitter es considerada por muchos “la red social inteligente,” aquella que genera información en tiempo real sobre lo que está sucediendo en todos los rincones del planeta.

    No pretendo restarle importancia a Facebook. Pero no podemos negar que en Facebook hay demasiadas distracciones, y lo hacen ser un medio menos puntual en términos de información (nos detenemos a curiosear las fotografías de un amigo que tenemos años de no ver, o leer el estado de una amiga que narra con lujo de detalles cómo y con quién le ha sido infiel su marido, y no digamos las últimas ofertas de zapatos, o las fotos en traje de baño de la vecina que esta “bien buena”, etc.).

    Por ejemplo, yo  leo las noticias todas las mañanas en Twitter, me toma alrededor de 5 minutos repasar los titulares de los principales medios de información. Si hay algo que llama mi atención o siento que necesito ampliar, veo la imagen y sigo el link que usualmente está incluido en el mensaje y este me envía al sitio web de la fuente noticiosa, donde puedo leerla con lujo de detalles desde mi celular.

    Las redes sociales, en especial Twitter y Facebook, han jugado un papel importante organizando grupos de oposición y resistencia civil.

    Twitter ha cobrado protagonismo en momentos en que las cadenas de información occidentales han fallado, y los medios de  comunicación locales han sido censurados y en algunos casos, bloqueados.  Este fenómeno es conocido como “La revolución de Twitter”.

    Algunos ejemplos precisos que podemos citar:

    Los datos varían, pero se estima que Twitter tiene alrededor de 225 millones de usuarios mensuales alrededor del mundo, el promedio de edad del mayor segmento de usuarios es de 18 a 29 años. Jóvenes que se están incorporando a la vida productiva de sus países. Jóvenes, que ya cuentan con la mayoría de edad para votar en las elecciones.

    statistic_id274565_number-of-monthly-active-international-twitter-users-as-of-3rd-quarter-2014

    Si vemos detalladamente los datos de Twitter, los usuarios con mayor número de seguidores no son figuras políticas, con excepción del Presidente de Estados Unidos Barack Obama que ocupa la tercera casilla, son en su gran mayoría miembros de la farándula internacional. Cantantes, actrices, jugadores de fútbol, etc.

    statistic_id273172_twitter-accounts-with-the-most-followers-worldwide-as-of-september-2014

    La primera casilla la ocupa la cantante Katy Perry y la segunda Justin Bieber. La diferencia entre la  primera casilla y la tercera es de casi 11 millones de seguidores (datos actualizados a noviembre 2014). La primera red noticiosa es CNN Breaking News que ocupa la posición número 26.  Podríamos decir que resaltan Ellen DeGeneres en la posición número 11 y Oprah Winfrey en la número 16. Sin embargo Cristiano Ronaldo esta en la casilla número 13.

    Les hago una pregunta, ¿Son estas personas líderes? ¿Son ejemplos a seguir? ¿Son formadores de opinión? ¿Influyen en la toma de decisiones?  ¿Son ellos un reflejo de nuestra sociedad? O acaso, ¿Son un reflejo de nuestras prioridades?  Con la excepción de Barack Obama, cuyo ejemplo a seguir está en tela de juicio debido a su desempeño. Estos datos realmente aterran.

    Algunos pueden pensar que estoy exagerando y que estos datos reflejan solo las preferencias de los norteamericanos, se equivocan.  La gran mayoría de usuarios de Twitter no son norteamericanos, aunque por país sí son el mercado más grande. Y eso lo podemos corroborar en las siguientes gráficas que indican la distribución regional de los usuarios de Twitter y su crecimiento proyectado hasta el año 2018.

    statistic_id303684_twitter_-regional-user-distribution-2012-2018

    En el 2014 los usuarios de norteamérica equivalen al  23.7 % del total de usuarios, mientras que los usuarios en el resto del mundo equivalen al 76.3 %, para el 2018 la cantidad de usuarios de norteamérica (incluyendo Canadá) se reducirán a un 19 % y los usuarios del resto del mundo serán el equivalente al 81 % del total de usuarios de Twitter.

    ChartOfTheDay_1642_Regional_breakdown_of_Twitter_users_n
    Esta gráfica es más específica indicando los países con mayor número de usuarios. Nuevamente, Estados Unidos equivale a un 24.3 % versus un 75.7 % del resto del mundo (data a Octubre 2013)

    Mientras un reducido grupo de usuarios de Twitter nos desgarramos las vestiduras intentando cambiar nuestro país, seguimos discutimos diariamente teorías parcializadas de izquierdas y derechas. Tratamos de mejorar nuestra realidad nacional, denunciando el populismo, la corrupción, el mercantilismo, y se forman agrupaciones como el Movimiento Tuitero; nuestra juventud y la juventud global se interesan más por Katy Perry y los zapatos de Justin Bieber.

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    Este tuit ha tenido más de 69,000 mil retuits.  Revisando la cuenta de Barack Obama se evidencia que rara vez ha superado los 10 mil retuits en alguno de tus tuits.

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    Todos queremos un mundo mejor, mejores empleos, mejores servicios públicos, educación, salud, paz, seguridad, justicia, etc. Independientemente de la corriente ideológica y las soluciones que planteamos al problema. Todos queremos una mejor calidad de vida.

    Irónicamente parece que las prioridades de la gran mayoría de jóvenes son otras.

    Este es un llamado a la reflexión, a la introspección. Debemos preguntarnos ¿Qué estamos haciendo mal como sociedad? ¿Cómo cambiamos las prioridades de nuestros jóvenes, de nuestros hijos? No digo que no disfruten la buena música y se diviertan con el fútbol, pero ¿Se dan cuenta de que no hay un solo autor de libros dentro de esta lista? Los políticos son escasos y los verdaderos líderes inexistentes.

    ¿Cómo vamos a mejorar, si a la gran mayoría de la juventud no le interesa la realidad?  

     

    *** Toda las gráficas han sido obtenidas en el sitio web STATISTA 

    Los links individuales son los siguientes:
    1-http://www.statista.com/statistics/274565/monthly-active-international-twitter-users/
    2-http://www.statista.com/statistics/273172/twitter-accounts-with-the-most-followers-worldwide/
    3-http://www.statista.com/statistics/303684/regional-twitter-user-distribution/
    4-http://www.statista.com/chart/1642/regional-breakdown-of-twitter-users/
  • Facebook, la galería de egos

     

    Facebook: La galería de egos
    Facebook: La galería de egos

    ¿Se han preguntado alguna vez por qué la gente escribe tanto en Facebook?  Por qué no valoran su privacidad y la de sus seres queridos, exponiéndose públicamente al ridículo?

    Para mí los inicios de Facebook fueron fantásticos; pude reencontrarme con mucha gente querida de mi pasado.  He vivido en tres países y por razones de trabajo,  convivido y conocido gente de todo el mundo. Ha sido maravilloso conectarme con todos esos amigos, colegas, y familiares, especialmente. Sin embargo, desde hace algún tiempo, visitar Facebook me resulta fastidioso; se ha convertido en una “galería de egos”, donde muchos de sus usuarios viven sus cinco minutos de fama diariamente y repetidas veces al día…y como soy curiosa, decidí investigar al respecto.  Para mi sorpresa, me encontré que ya existen muchísimos estudios, unos más profesionales que otros, sobre el Fenómeno Facebook.

    Facebook sube la autoestima.  Los investigadores, Jeffrey T. Hancock, Profesor de Ciencias de la Computación y Comunicación  de la Universidad de Cornell y la Profesora Asistente de Artes de la Comunicación, Catalina L. Toma de la Universidad de Wisconsin, son los autores del estudio “Autoafirmación subyace bajo el uso de Facebook” (Self-Affirmation Underlies Facebook Use).  De acuerdo a los investigadores, los usuarios de la red social “inconscientemente gravitan sus perfiles en línea para aumentar su autoestima”. Más que una pérdida de tiempo, Facebook “puede ser psicológicamente importante porque nos suministra de una sensación de bienestar a un nivel profundo”, indica Hancock. “La extraordinaria cantidad de tiempo que las personas pasan en Facebook puede ser un reflejo de su capacidad para satisfacer las necesidades del ego que son fundamentales para la condición humana”, agrega.

    Bajo esta premisa, podríamos asegurar que Facebook tiene un efecto positivo en nuestras vidas, pues todos necesitamos tener “algo” que nos levante el ego de vez en cuando.  Muchos son los autores motivacionales que hablan sobre la importancia de tener un ritual, una canción, una lista de cosas que nos suban la autoestima, en determinado momento de tensión emocional.  La autora Sonia Choquette, hace énfasis sobre la importancia de esto.

    Ahora bien, me pregunto, ¿Vivimos dentro de Facebook? ¡NO! Vivimos dentro del mundo real, dentro de un intercambio físico con personas y no dentro de un mundo virtual. ¿Donde estan los “me gusta” de facebook cuando voy a entrar un salón repleto de gente para dar una conferencia? ¿Donde esta Facebook cuando necesito sentirme bien conmigo misma para asistir a una fiesta? La realidad es otra, y no podemos engañarnos. Podemos engañar a nuestros amigos de Facebook cuando subimos la fotografía que nos tomamos en la fiesta; nuestros “amigos” le dan “me gusta” y comentan lo bien que nos vemos en la imagen. Sin embargo, la imagen no refleja todo lo que ocurrió en esa fiesta, y mucho menos todo lo que sucede en nuestras vidas.  No podemos engañarnos a nosotros mismos.

    Que maravilloso que Facebook sea un facilitador de autoestima, pero que triste que tengamos que recurrir a él todo el tiempo, para sobrellevar nuestra vida miserable.  Sería más beneficioso buscar la razón de nuestra infelicidad, para poder cambiar esa REALIDAD.

    Hay personas que cambian de estatus cada cinco minutos; informándonos qué están cocinando para la cena, en dónde están tomando café, si están tristes, si se cayeron y se enfermaron, subiendo fotos enseñando sus físicos con poca ropa y demasiada piel…Ahh y no puede faltar la mamá que nos comparte las calificaciones de sus hijos… ¡Patético!!!  ¿No se dan cuenta la gran responsabilidad que ponen en sus pequeños hijos? Los pobres niños pensarán: “No puedo defraudar a mis padres, si saco malas calificaciones no podrán presumir en Facebook!”

    Sin duda estas personas pasan más tiempo en Facebook actualizando su estados y socializando en la Red, que conviviendo con personas de carne y hueso. Deberían mejor salir a la calle y tomarse un café con un amigo, o pasar tiempo valioso con la familia. Y no digamos la productividad que les resta de trabajo; actualizar un estatus toma por lo menos cinco minutos, sumándole las veces que se regresa a ver cuántos “me gusta” llevan y de paso, responder los comentarios, más los diez minutos que  toma ver las fotografías que recién publico el amigo que tienen 20 años de no ver y por supuesto, darles “me gusta”.  ¿Cuánto tiempo productivo pierden?  Y de repente, en su estatus aparece: “Uff, ¡Cuánto trabajo tengo!  ¡Amo mi vida y amo mi trabajo!…”  ¿En serio?

    Por supuesto que no todos los adeptos son así, hay personas que utilizan esta herramienta en forma óptima, comparten información valiosa.  Las celebridades la necesitan; es parte de su imagen.  Las instituciones, asociaciones, empresas, editoriales, comercios etc., se ven beneficiados, ya que en lugar de esos aburridos boletines electrónicos, pueden tener una relación interactiva y dinámica con el público.  Yo amo los cómics de Maxine y seguir diseñadores, tiendas de ropa o bloggers de moda y por supuesto a las editoriales de libros, especialmente a Penguin Classics. Pero ustedes saben bien que no es a ellos a los que me refiero. Sino a esa persona desesperante que lo que provoca decirle es ¡Búscate una vida y búscate que hacer! … ¡Búscate un psiquiatra!

    El autor de la fotografía es Erik André Schrei. Si desean conocer mas sobre su trabajo lo pueden ver siguiendo este enlace.  

    Si desean comunicarse conmigo, lo pueden hacer enviándome un correo electrónico o pueden dejar sus comentarios en esta página.