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  • Amor en tiempos modernos y una historia de amor del pasado

    Amor en tiempos modernos y una historia de amor del pasado

    En todas las culturas y civilizaciones que han habitado este planeta, encontramos historias de amor, desamor y pasión.

    El amor y la pasión han sido responsables de guerras, conquistas, inventos y descubrimientos. El amor es parte de la vida del ser humano.

    Es maravilloso tener una pareja a quien amar y con quien compartir la vida. Especialmente hoy en día, que en la gran mayoría de culturas existe libertad para elegir una pareja.

    Sin embargo, es ahora donde hay un mayor número de solteros. ¿Porqué?

    En estados unidos el 43 % de las personas arriba de 19 años es soltera y esas cifras van en aumento. En Colombia el 84 % de los niños nace de madres solteras.

    Cada día conozco no solo más personas divorciadas, sino más solteros arriba de 40 años que nunca se han casado. ¿Por qué?

    Las razones varían y van desde miedo al compromiso, comodidad, falta de solvencia económica, mala suerte en el amor, etc. Cada persona es un mundo y cada persona tiene razones distintas por las cuales esta soltero. Sin embargo, también ha aumentado el numero de lugares para conocer parejas por métodos no convencionales. Existen sitios y redes sociales especializados para que personas se conozcan por internet, aplicaciones para el teléfono, etc.

    Hace unos días me puse a pensar que en este tiempo es muy fácil ser soltero y vivir solo. En realidad pocas veces estamos completamente solos, vivimos conectados a la red y siempre hay alguien con quien conversar o con quien pelear (¡Sí! Estoy convencida que hay personas que solo utilizan las redes sociales para descargar sus frustraciones con otros). Esto hace que la soledad sea más “tolerable”.  Hace tan solo 20 años las cosas no eran así. Llegabas a casa y la soledad era palpable. Hoy seguimos igual de solos, pero tenemos una sensación de estar acompañados, porque en cierta medida, lo estamos.

    La cultura también ha cambiado, las mujeres nos hemos liberado de tal forma que un hombre ya no tiene que entablar un compromiso con una mujer para tener una relación intima con ella. Cada día conozco más mujeres que trabajan para mantener al hombre holgazán que tienen a su lado y darle todos los gustos, con tal de que no las abandone. Siempre hay personas que necesitan tener a otra a su lado para sentirse validadas.

    Muchos hombres también están consientes que si son exitosos (sin importar su apariencia), siempre habrá alguna mujer interesada en hacerles compañía.

    ¿Dónde esta el romance, el amor propio, la conquista? Todo eso parece pertenecer al pasado. Las personas ya no se esmeran en el cortejo y cuando ven que eres soltero, piensan que estas desesperado por conseguir una pareja.

    Voy a hablar de algunas experiencias personales.

    Me molesta muchísimo cuando un hombre se me aproxima y lo primero que hace es comenzar a hablar mal de su ex mujer (o ex novia). ¡Yo también soy una ex mujer y no hablo mal de mi ex pareja! Normalmente cuando un hombre hace eso, pierdo el interés al instante. Creo que hay un lugar y un momento para cada cosa, si estas en una relación estable, es más que deseable conocer el pasado de tu pareja. Pero no me interesa conocer el pasado emocional de alguien que acabo de conocer.

    Otra pregunta que me molesta que me hagan es ¿Cuántos hijos tienes? Tengo solo un hijo, y puedo ver el cambio de expresión en los hombres cuando saben que solo tengo uno. Pasan de la tensión de hacer la pregunta a estar relajados al escuchar la respuesta. ¿Y si tuviera cuatro? ¿El numero de hijos te hace menos elegible o deseable? Al parecer sí. Si bien hay algunas mujeres que solo buscan a un hombre para que las mantenga, la gran mayoría de mujeres son autosuficientes para hacerle frente a sus responsabilidades.

    Pareciera que los hombres de mi edad solo están interesados en salir con chicas de 20 años, por tal motivo los hombres que muestran interés en mi son 10 o 20 años mayores que yo. Es curioso, pero entre más viejos, más torpes a la hora de intentar enamorar a una mujer.

    Las tres cosas más absurdas que me han dicho:

    • Asistí a la presentación de un libro y conocí a un compañero de la Universidad de mi hermano. El hombre se plantó a mi lado y tomo una actitud posesiva. Comenzó a hablar de sus grandezas y fortuna y de cómo le había quitado la custodia de sus hijas a su ex mujer ¡Alerta ROJA! Comencé a platicar con uno de mis amigos que estaba presente, entonces me dijo: “¡He esperado por usted 50 años, puedo esperar un poco más para que me preste atención!”. ¡Por favor! ¿Podemos ser un poco menos cursis?
    • “¿Recuerda que estaba comprometido e iba a casarme? ¡Mi novia me dejó! ¡Mi vida cambió de la noche a la mañana! ¿Recuerda que me había dicho que podría ser mi paño de lagrimas?” — Aún me da risa recordarme de esto — ¿De dónde saco que yo había ofrecido ser su paño de lágrimas? ¿Cómo se le ocurre que yo estaría interesada en ser un paño de lágrimas? ¡Eso es no tener amor propio! Para empeorar las cosas, este individuo me lo dijo durante una entrevista de trabajo (él estaba aplicando para un puesto de trabajo y yo estaba en compañía del otro entrevistador). Cualquier persona que me conoce bien, sabrá que para paño de lágrimas no sirvo, soy demasiado honesta y pragmática. Si quieren que los consuelen, soy la persona equivocada. ¡Que línea más mala! Claro que a muchos hombres les funciona, porque alunas mujeres consideran que consolar a los hombres es su misión en esta vida.
    • Estoy en el cumpleaños de un amigo, cuando se me acerca un hombre y me dice: “Usted es igual a mi tercera esposa”, se podrán imaginar mi cara de sorpresa, es lo último que me imaginé que alguien me podría decir. Me mantuve en silencio y deje escapar una leve sonrisa, honestamente no sabía ni que decir. Él prosiguió: “En serio, es sorprendente el parecido, son iguales”, y así continuó, hasta que le pregunté con curiosidad: “¿Como se llama su tercera esposa?”. Él me respondió: “¡No se! ¿Cómo se llama usted?”. He de confesar que esto es lo más ingeniosos que me han dicho. El hombre era encantador y obviamente era un descarado (descubrí que su segunda esposa lo acompañaba esa noche), pero era un individuo muy agradable para conversar. Me preguntó porque yo no me había vuelto a casar y le respondí con toda honestidad, que no había conocido a la persona correcta, a un buen hombre. Y él me respondió: “¡Usted no necesita un buen hombre, necesita un hombre con dinero!”.

    Soy una romántica empedernida, creo que Julio César se enamoró verdaderamente de Cleopatra y encontró en ella su igual. Mis novelas de amor favoritas son El manantial de Ayn Rand y Jane Eyre de Charlotte Brontë. Pero eso tampoco significa que me moleste estar sola, soy feliz en mi estado actual y solo aceptaré el amor de un hombre que sea mi par y me haga crecer como persona. Recobrar mi libertad me costó mucho (pueden leer acá lo que escribí con relación al divorcio) y disfruto mi soledad.  Agradezco a la tecnología que hace que mis días transcurran en la “compañía” de personas maravillosas a quienes tengo el privilegio de llamar amigos, sin embargo no cabe duda que cada día es más complicado encontrar el amor.

    Una historia de amor del pasado:

    Escuchando una charla en TED de la antropóloga Helen Fisher, descubrí esta historia de amor sobre Tikal que no podía dejar de compartir con ustedes.

    “En la jungla de Guatemala, en Tikal (Mutul), está erigido un templo que fue construido por el más grande Rey Sol, de la mayor ciudad-estado, de la mayor civilización de América, los Mayas. Su nombre era Hasaw Cha’an Kawiil**. Medía más de 1.80 metros de altura. Vivió hasta sus 80 años y fue enterrado debajo del Templo I conocido como el Gran Jaguar, en el año 720 D.C. 

    Las inscripciones Mayas proclaman que él estaba profundamente enamorado de su esposa la reina Doce Macaw.  De manera que construyó un templo en su honor, frente al de él. El Templo II o Templo de las Máscaras.

    Cada primavera y otoño, exactamente en el equinoccio, el sol se levanta detrás del Templo I y baña de manera perfecta el templo de ella con la sombra del suyo. Y cuando el sol se acuesta detrás del templo de ella en la tarde, baña perfectamente el templo de él con la sombra del de ella. Después de 1,300 años estos dos amantes todavía se tocan y besan desde sus tumbas”.

    Fotografía de © Antonio Quinzan www.viajesyfotografia.com
    Fotografía de © Antonio Quinzan
    www.viajesyfotografia.com

    ¡Esto es amor!

    Agradezco a Antonio Quinzan, fotógrafo profesional y autor del prestigioso blog de viajes www.viajesyfotografia.com por haberme permitido utilizar esta fotografía que plasma la magia de los Templos I y II de Tikal.  Puenden ver la imagen original acá.

    **Algunos escriben su nombre como Jasaw.

    *** Si desean ampliar la historia de amor de Rey Hasaw y su esposa la Reina Macaw, les recomiendo leer el blog de Gabi Romano.

  • Ser honesto

    Honestidad - Thomas Jefferson
    Honestidad – Thomas Jefferson

    La honestidad es uno de los valores humanos más importantes. La única forma de ser honestos con los demás es aprender a serlo con nosotros mismos y ahí, radica el reto.

    Hace unas semanas hablaba con R acerca de las relaciones, y él me preguntó, “¿Cómo reconoces a la persona correcta? ¿Cómo sabes reconocerla cuando la tienes frente a ti?”  Mi respuesta en ese momento fue, “no sé”.

    Esa noche no podía dormir y la pregunta me daba vueltas y vueltas en la cabeza.  Pasaron alrededor de dos semanas, cuando de repente la respuesta vino a mí: honestidad.

    Si soy honesta conmigo misma y reconozco mis fortalezas y debilidades, sabré lo que en realidad quiero y lo que no quiero en mi vida.  Eso hará más fácil reconocer a la persona indicada cuando llegue a mí.  Podré ser honesta al analizarla, con sus virtudes y defectos. Las virtudes, que siempre son fáciles de ver al inicio, pero los defectos, que más bien los llamaría valores o prioridades diferentes, son más difíciles de identificar.  Sobre todo porque al inicio de una relación, mostramos todo lo mejor y tendemos a idealizar a la otra persona, fijándonos únicamente en sus cualidades.

    Al momento de descubrir mi respuesta,  le envié un mensaje a R. Le ha de haber hecho mucha gracia el hecho de que me había dejado pensando por tanto tiempo,  y como parte de comenzar a ser honestos, tenía que compartirle «mi» respuesta. Digo «mi» respuesta, porque no sé la fórmula mágica para cada uno de ustedes.

    Por alguna razón, mi “momento ajá” me hizo recordar el libro «Orgullo y Prejuicio» de Jane Austen. Un clásico de la literatura inglesa y un clásico del romance. La obra ha sido adaptada para la TV, teatro y cine en innumerables oportunidades. La más reciente adaptación cinematográfica fue con la actriz Keira Knightley en el papel de la protagonista Elizabeth Bennet.

     Me dí cuenta por primera vez que la relación de Darcy con Elizabeth, se basa desde el comienzo en la honestidad. Elizabeth es honesta al reconocer desde un inicio, que desprecia al soberbio Darcy y todo lo que él representa. Lo mismo le sucede a Darcy con Elizabeth. Sin embargo cuando él le propone matrimonio la primera vez, lo hace con tal honestidad que termina siendo la estupidez mas grande que pudiera hacer.  “– He luchado en vano. Ya no puedo más. Soy incapaz de contener mis sentimientos. Permítame que le diga que la admiro y la amo apasionadamente. … Se explicaba bien, pero no sólo de su amor tenía que hablar, y no fue más elocuente en el tema de la ternura que en el del orgullo. La inferioridad de Elizabeth, la degradación que significaba para él, los obstáculos de la familia que el buen juicio le había hecho anteponer siempre a la estimación. Hablaba de estas cosas con un ardor que reflejaba todo lo que le herían, pero todo ello no era lo más indicado para apoyar su demanda. … el lenguaje que éste empleó luego fue tan insultante que toda la compasión se convirtió en ira.  … – También podría yo replicó Elizabeth- preguntar por qué con tan evidente propósito de ofenderme y de insultarme me dice que le gusto en contra de su voluntad, contra su buen juicio y hasta contra su modo de ser”.

    ¿Cómo le dices a la persona a quien le estás proponiendo matrimonio que consideras a su familia como inferior y que estar con ella será una degradación para él, pero que aun así la amas?

    Al final de la novela, como es de esperarse, terminan juntos y felices en una relación  basada en la honestidad.   Se enamoran, aceptándose mutuamente, con sus virtudes y debilidades, estableciendo una relación sólida, sin mentiras, juegos o engaños.

    En el romance solemos utilizar muchos juegos y engaños. Las primeras dos semanas, quizás sean divertidos, pero después de ese período es mejor dejarlos a un lado, para darnos la oportunidad de conocernos como somos en realidad.  De lo contrario, seguimos jugando y engañando…y de ahí,  nos preguntamos  ¿Por qué cambió tanto?  Cuando las personas rara vez cambian, lo que cambia es nuestra percepción de la realidad.

    Volviendo a Orgullo y Prejuicio, ¿Recordarán cuando Mr. Collins le ofrece matrimonio a Elizabeth? Ella lo rechaza, ¿Qué responde él? “– Sé de sobra -replicó Collins con un grave gesto de su mano- que entre las jóvenes es muy corriente rechazar a las proposiciones del hombre a quien, en el fondo, piensan aceptar, cuando pide su preferencia por primera vez, y que la negativa se repite una segunda o incluso una tercera vez. Por esto no me descorazona en absoluto lo que acaba de decirme, y espero llevarla al altar dentro de poco. -¡Caramba, señor! -exclamó Elizabeth-. ¡No sé qué esperanzas le pueden quedar después de mi contestación! Le aseguro que no soy de esas mujeres, si es que tales mujeres existen, tan temerarias que arriesgan su felicidad al azar de que las soliciten una segunda vez. Mi negativa es muy en serio. No podría hacerme feliz, y estoy convencida de que yo soy la última mujer del mundo que podría hacerle feliz a usted.”

    Ella estaba siendo honesta, no estaba interesada en él,  pero él pensó que era un juego.

    Orgullo y Prejuicio fue publicado hace 200 años (el 28 de Enero de 1813), sin embargo es tan actual el día de hoy, como lo fue en el pasado y por eso es considerado como uno de los grandes clásicos de la Literatura. Las cosas no han cambiado para nada en 200 años.

    La honestidad sigue siendo la base de una relación sólida, pero jugar y  engañar sigue estando vigente, y lo único que es seguro que termina causando, es mucho dolor.

     Otra parte del libro que merece ser mencionada como una muestra de la honestidad hacia uno mismo, es la respuesta que Charlotte Lucas, (la mejor amiga de Elizabeth) le da a Elizabeth cuando ésta reacciona negativamente ante la aceptación de Charlotte a casarse con Collins. “Sabes que no soy romántica. Nunca lo he sido. No busco más que un hogar confortable, y teniendo en cuenta el carácter de Collins, sus relaciones y su posición, estoy convencida de que tengo tantas probabilidades de ser feliz con él, como las que puede tener la mayoría de gente que se casa.”

    Charlotte es una persona pragmática y ella no considera el amor como la base para un matrimonio. Pero más que nada Charlotte, es honesta consigo misma. Sabe lo que quiere y que Collins puede dárselo, por lo cual acepta su proposición de matrimonio.  Ella está satisfecha con su compromiso porque no considera el matrimonio como una fuente de felicidad. Este tema es tratado ampliamente en el libro “Comprometida: Una historia de amor” de Elizabeth Gilbert la autora del aclamado libro “Comer, Rezar, Amar”.

    La pregunta siguiente es ¿cómo logramos ser honestos con nosotros mismos? K, una miga muy espiritual me dió la respuesta: «aprendiendo a estar solo» al menos media hora al día.  No es necesario meditar estrictamente, es aprender a disfrutar un rato de soledad, para encontrarnos con nosotros mismos, conocernos, saber qué nos gusta o qué nos disgusta y aceptarnos  y querernos tal cual somos.    Si estamos todo el día rodeados de gente, tratando de llenar las expectativas que puedan tener de nosotros, difícilmente podremos llegar a descubrirnos.

    Desgraciadamente, la mayoría de las personas no saben lo que quieren y prefieren vivir engañadas. ¿Cuantas personas no son infelices porque están con la persona incorrecta? Su cobardía y su falta de honestidad consigo mismos les mantiene atados a relaciones que no les están haciendo crecer como personas. Como consecuencia, cada día son más populares los antidepresivos, los terapeutas y los gurús espirituales. Parece mentira que la gente tenga que ir con estos últimos para que les digan lo que la simple lógica y el sentido común les podría decir; o bien seguir las sabiduría del Oráculo de Delfos,  “Conócete a ti mismo”.

    La honestidad no es sólo importante en el amor y en las relaciones personales, lo es en todos los aspectos de nuestra vida. Y la primera persona con la que debemos comenzar a ser honestos, es con nosotros mismos…. ¡Gracias por leerme y espero sus honestos comentarios!

  • Soltero, divorciado & feliz

    Fuente de la Imagen:  http://s-o-u-r-c-e.tumblr.com/post/51371372788
    Fuente de la Imagen: http://s-o-u-r-c-e.tumblr.com/post/51371372788

    “Las relaciones son complicadas y complejas, ser soltero y divorciado es un reto”.

    Yo soy soltera, divorciada y ¡Feliz! La mayoría de gente al escucharme cree que estoy exagerando o completamente loca. En un mundo donde tener una pareja es lo ideal, es impensable estar solo.
    Muchas veces me han dicho ¡Lo siento! Cuando respondo que soy divorciada. ¿Lo siento? ¿Por qué? Yo no lo siento, todo lo contrario. Seamos honestos, aunque el número de divorcios aumenta cada día, sigue existiendo un enorme prejuicio social contra “nuestra especie”. La mayoría nos ven como depresivos, promiscuos, perdedores y como si eso fuera poco, nos tienen lástima.

    Hoy pretendo mostrarles el otro lado del divorcio, compartiéndoles las vidas de ocho divorciados felices, de cuatro países, religiones, profesiones y orígenes distintos.

    Antes de continuar, quiero aclarar que esto no es una Oda o Canto al Divorcio. Creo firmemente que sería maravilloso tener una pareja, con quien disfrutar de una relación estable, amorosa y satisfactoria, en donde ambos luchemos para mantenerla. Conozco personas felices en una relación y coinciden que es un trabajo difícil, una decisión diaria de amar a la pareja y dar lo mejor de sí, sobre todo en los tiempos adversos; las buenas relaciones no se dan solas, requieren esfuerzo y dedicación. Una amiga francesa muy feliz en su matrimonio, me decía que en su vida nunca había trabajado tan duro por algo; a pesar de dirigir un Instituto de Estudios Económico Políticos, escribir libros, participar en debates local e internacionalmente, nada se compara al esfuerzo que ha puesto en trabajar por la relación con su pareja, “es agotador” me decía, sin embargo, “soy muy feliz…”

    Déjenme ahora presentarles a V, tiene 36 años, Directora de Ventas de un grupo muy importante de Desarrollo Inmobiliario. Es una mujer muy guapa, sexy, del tipo de belleza que pudo haber sido modelo profesional en su juventud y que aparenta diez años menos de su edad, con clase y elegancia, en su comportamiento y forma de vestir. Encantadora y de gran calidez humana. Además, es divorciada y feliz. V, se casó a los 20 años y tuvo tres niños. Casada alrededor de ocho años, considera que lo peor es la gente que manifiesta tenerle lástima, sin embargo considera que su “vida cambió para bien” con su divorcio. Aunque aumentó la presión y ahora tiene que criar a sus hijos sola. No desea volver a casarse, pero no descarta rehacer su vida sentimental si encuentra a alguien con quien comparta sus mismos valores y metas; quien tenga sus mismas prioridades y sepa respetar a una pareja, pero definitivamente no necesariamente contraería matrimonio de nuevo. Los hijos de V eran muy pequeños cuando se divorció, no recuerdan lo que era tener a sus padres juntos, lo que ha contribuído a que sean chicos con una actitud emocionalmente sana. “Estoy muy feliz y muy agradecida por todo lo que tengo, me siento bendecida con mis hijos y ellos significan todo para mí. Mi felicidad es su felicidad e intento enseñarles con mi propia vida y mi ejemplo cómo deben de luchar por lo que creen y quieren”.

    S, tiene 40 años y es Administrador de Empresas, es un hombre atractivo, exitoso e inteligente. Para él, el divorcio sí lo ha hecho más feliz, “Estando casado era infeliz porque vivía para alguien más que no era yo. Divorciado vivo para mí, el resultado es que tengo gran energía interna y me sirve para transmitirla inconscientemente a los que me rodean y lo principal: una relación de calidad con mis hijas a quienes adoro. Me ven feliz y por ende ellas son felices”. S, no desea volver a casarse pero no descarta una relación con una mujer inteligente, madura y que sea amigable con sus hijas. Lo más difícil de su divorcio fue entrar en conflicto con sus creencias religiosas, que no aceptan el divorcio, por lo que optó por alejarse de la religión, sin embargo dice estar muy cerca de Dios. Considera que sus hijas sufrieron por el divorcio, pero sufrían más cuando ambos padres vivían bajo el mismo techo. Hoy puede verlas felices, adaptándose a su nueva vida y aprendiendo a repartir su tiempo entre cada uno de sus padres. No lo considera el escenario ideal, pero ahora es su realidad.

    R, tiene 39 años y es Empresario, un hombre admirable puesto que tiene sueños de un mundo mejor. Empresario exitoso, atractivo, buen amigo. Le gustaría volver a casarse si encuentra a la persona correcta. R, compartió algo muy sabio y maduro “Yo siento que la primera vez buscas para casarte a una persona que tiene lo que te gusta, dejando pasar por alto lo que no te gusta. Considero que la segunda vez, se pone más importancia en lo que él o ella no tienen. Yo no digo que esto sea necesariamente bueno o malo, pero es como es. Consecuentemente toma más tiempo lograr un segundo matrimonio pero considero que por lo general llega a ser una mejor relación”. R se casó a los 32 años y estuvo casado alrededor de 5 años, no tuvo hijos y se considera una persona feliz viviendo plenamente su vida. “Soy feliz, y si alguna vez me vuelvo a casar será solamente si mi felicidad aumenta con ese matrimonio”.

    M, tiene 37 años y es Corredora de Bienes Raíces. M, es una de mis mejores amigas. Es una mujer hermosa, petite y atractiva. Conozco poca gente que se vista con más elegancia y gusto que ella. En realidad ni en la playa la he visto con algo fuera de lugar y o que le haga perder el glamour. Su buen gusto se refleja no solo en la forma de vestir sino en su hogar y en su trabajo. Lo que hace, lo hace con excelencia. Como persona es admirable y haría lo que fuera por ayudar a un familiar o un amigo. Bella por dentro y por fuera. M, se casó a los 23 años y lleva 6 años divorciada. Tiene dos hijos los cuales considera que no fueron afectados con el divorcio. Su divorcio se llevó a cabo en términos amigables, maduros y sin discusiones con su ex marido. M se considera una mujer muy feliz, vive su vida al máximo y por el momento su prioridad es su trabajo, del cual depende económicamente, sus hijos y la felicidad de ellos. Su pareja ideal en sus palabras sería “un hombre divorciado, con hijos al igual que yo, cariñoso, inteligente, divertido con buenos modales y valores, buen profesional, guapo con alta autoestima y que la relación con su ex esposa no fuera un problema o algo negativo para nuestra relación”. Lo más divertido que alguien le ha dicho es que debe de estar loca por querer volverse a casar.

    C, tiene 46 años y es Ingeniero en Sistemas. Es un hombre sexy, profundo y encantador. Se casó cuando tenía 27 años y se divorció hace 10 años. Su hijo tenía 3 años por lo cual no recuerda cuando sus padres vivían juntos y esta muy adaptado con esta situación. A C, le gustaría volver a casarse, pero no está activamente buscando a nadie. Sin embargo le gustaría conocer a una mujer con la que el pueda sacar lo mejor de sí. Una mujer que lo encuentre atractivo, deseable y que lo aprecie con un amor verdadero, un amor profundo. “Lo que deseo es amar, un amor que supere los placeres de este mundo, una mujer madura e inteligente. Deseo una relación llena de confianza, afecto, deseo, compasión, amor y armonía. Busco a mi mejor amiga, una amante y compañera para toda la vida, todo en una misma persona”. El se considera feliz, se considera un hombre que ha logrado alcanzar sus sueños, un hombre que se ha hecho a sí mismo a pesar de sus orígenes humildes. Busca constantemente la verdad y aunque ha alcanzado éxito en la vida, desea lograr aún más. Su talón de Aquiles, es el hecho de que él y su hijo viven ahora en países distintos y aunque comparte con él bastante tiempo, quisiera que las cosas fuesen distintas. “Soy una persona positiva y no me dejo llevar por pensamientos negativos”.

    A, tiene 42 años, Diseñadora Industrial es una mujer sexy, le gusta llevar una vida sana y el ejercicio es una parte importante de su vida. A, no está segura de que le gustaría volver a casarse. Se casó a los 25 años y lleva tres años divorciada. Tiene una sola hija y gracias a la madurez con la que ella y su ex esposo han llevado el divorcio, se encuentra completamente adaptada y se considera una persona feliz que ha alcanzado sus metas y vive la vida en plenitud.

    A, tiene 41 años es modelo y escritor. Es un hombre guapo, inteligente y que le gusta analizar la vida desde varios ángulos, su pasión son los autos y las motocicletas. Se casó cuando tenía 30 años y lleva seis años divorciado, estuvo separado otros dos años antes. Luego de su divorcio ingresó a la Universidad y obtuvo el título de Escritor Creativo y Lengua Inglesa. A, no descarta la posibilidad de volverse a casar si conoce a la persona correcta. Le gustaría conocer a alguien inteligente con una actitud alegre y optimista de la vida. Se considera una persona feliz, quizás un 50 % feliz, puesto que el ahora desea alcanzar su éxito profesional en la vida. A, no tiene hijos.

    Finalmente C, ella tiene 45 años, se dedica al Catering, y es una mujer hermosa por dentro y por fuera. Desea aprender cosas nuevas y ser una mejor persona cada día. Su mayor conflicto luego del divorcio fue recuperar su identidad, ya que muchas personas solo le conocían por el nombre de casada. Le gustaría volverse a casar si conoce a un hombre feliz y emocionalmente independiente. Sus hijas están adaptadas con el divorcio y son unas jovencitas felices. Ella se casó a los 27 años y lleva 8 años divorciada. Se considera una persona 100 % feliz.

    ¿Que tienen estas personas en común aparte del hecho de ser divorciados? La respuesta es muy sencilla, todos aprendieron a amarse, aceptarse, valorarse y respetarse a sí mismos. Aprendieron que no necesitan de una persona para sentirse validados en su vida, dejaron las ataduras emocionales. Cuando necesitas y dependes de alguien para ser feliz, te encuentras en serios problemas.
    Ninguno está pasando por una fuerte depresión ni desea cortarse las venas, viven cada día al máximo y con intensidad.
    No existe divorcio fácil, pero si se llega a ese punto, debe afrontarse con madurez y objetividad. ¿Esa era la idea no? Dejar de pelear y terminar una relación que no estaba funcionando. Sin embargo, debido a la inmadurez de una gran mayoría de divorciados, nos incluyen a los que sí vivimos plena y sanamente felices, en el mismo estereotipo; personas inestables, que llevan relaciones adictivas e incapaces de romper ataduras.

    Nos llaman promiscuos, ¿Promíscuos? Las personas más promiscuas que conozco están «felizmente casados» o en una relación. Cuando estás divorciado no tienes necesidad de serlo.

    Hay otro mundo más allá de esas personas, gente estable y feliz como los que les he presentado el día de hoy. Ninguno dijo que era fácil. Muchos nos llaman perdedores y cobardes porque no luchamos por la relación, déjenme decirles algo muy personal. Yo necesité mucho valor y fuerza tomar la decisión de divorciarme, hubiese sido mucho más fácil seguir como estaba. No luchar por mi felicidad y mantener el estatus, pero hubiera faltado a mis principios y creencias, renunciando a mi felicidad. Lo veo como un acto de coraje, un salto al vacío, a un abismo que no sabía a dónde me llevaría, pero necesario para crecer como persona. La responsabilidad era muy grande y el temor aún mayor, ¿Qué tanto sufrirá mi hijo? ¿Le haré daño a mi esposo? ¿Qué dirá mi familia y amigos? ¿Que será de mí? ¿Podré rehacer mi vida?

    Cobardes créanme que no somos, nada está más lejos de la verdad. Y gracias a ese acto de valor puedo decir que soy una persona feliz y realizada, porque aprendí a ser feliz conmigo misma y que si tengo la suerte de conocer a esa persona con quien quisiera compartir mi vida, será porque no dependo de ella para ser feliz, será alguien con quien deseo compartir mi felicidad, que me complemente y con quien pueda ser una mejor persona.

    No me resta más que agradecer a mis maravillosos amigos divorciados que con su ejemplo y experiencias han enriquecido mi vida y la de quienes nos leerán y desearles de todo corazón que sigan siendo felices. Y a mis lectores les agradezco el tiempo dedicado a esta lectura, se que fue un poco más largo de lo que suelo escribir, pero era necesario. Me encantaría conocer sus comentarios. ¡Gracias!