Etiqueta: sociedad

  • Hablar en círculos

    Hablar en círculos

    Los guatemaltecos hablamos en círculos. Hablar en círculos es pasar horas discutiendo algo con alguien, para llegar al mismo lugar donde se comenzó. Tristemente no sólo estamos hablando en círculos, le estamos hablando al mismo círculo.

    Los argumentos son tan débiles que podrían utilizarse tanto por un grupo, como por el otro. Les pondré dos ejemplos que encontré en Twitter:

    «Los libertarios no quieren que EE.UU., intervenga en Guatemala a través de la CICIG, pero si quieren que intervenga militarmente en Venezuela. Imbéciles», si le damos la vuelta al argumento se lee: «Los socialistas no quieren que EE.UU., intervenga militarmente en Venezuela, pero si quieren que la CICIG intervenga en Guatemala. Imbéciles».

    Segundo ejemplo: «Si confiamos en las instituciones y no en las personas, no debiese preocupar si Jimmy Morales renuncia, el organismo Ejecutivo, continuaría.», ahora invirtámoslo, «Si confiamos en las instituciones y no en las personas, no debiese preocupar si Iván Velásquez renuncia, la CICIG continuaría.»

    En ambos ejemplos, vemos argumentos vacíos, no nos dicen nada y, aun así, reciben eco entre quienes piensan igual que ellos. Y como no estamos discutiendo más que en círculos (salvo algunas excepciones), no llegamos a conocer cómo piensa en realidad la contraparte.

    Visité las páginas de Facebook de varios medios de comunicación, agrupaciones y figuras públicas. En las publicaciones de contenido, era evidente que la gran mayoría no había leído. Comentaban a favor o en contra, pero era extraño encontrar comentarios relacionados al tema. Las críticas se limitaban a insultos, etiquetando a la persona, sin mencionar el contenido para iniciar un debate real sobre los puntos de discrepancia. Era aplaudido y felicitado por quienes piensan de forma similar, nuevamente sin argumentos que sustenten su apoyo. Y esto nos lleva al siguiente problema. Aquí muy pocos leen y menos aún comprenden lo que leen.

    Por andarle buscando tres pies al gato, no comprenden lo que el interlocutor quiere decir. Se toman muy a pecho eso de aprender a leer entre líneas, pero se saltaron la parte donde primero había que aprender a leer y comprender lo que se lee.  La única forma de leer entre líneas es leyendo a todos por igual, evaluando y valorando lo que se lee por medio del uso de la razón. Si no, es un simple adoctrinamiento donde exclusivamente leo aquello que reafirma mis puntos de vista, pero me pierdo el panorama, general, global.

    Y, por último, se ha puesto de moda sacar la banderita y etiquetarse, de forma que hay un linchamiento para quienes no se están manifestando. La presión podrá ser fuerte, pero recordemos que la persona al final del día es libre de pensar y opinar como se le venga en gana, y luego eso se ve reflejado en las urnas. Insultar, presionar y etiquetar, tampoco es argumentar, y la mejor forma de defender una posición cuando no se tienen argumentos, es hablando en círculos. ¿Qué tal si mejor nos informamos antes de formarnos un criterio?, y así aprenderemos a tener una discusión en vez buscar tener la razón.

    Imagen cortesía de Ryan McGuire.

    Este artículo de fue publicado originalmente en el diario Siglo.21, el 1 de septiembre de 2017. Puede ver el original acá.

  • La moral

    La moral

    Hablar de moral es complicado, ¿qué es la moral?, ¿qué determina la moral?, ¿es objetiva o subjetiva? Es un tema que ha ocupado a filósofos y pensadores a lo largo de la historia.  Se define como moral a una «disciplina filosófica que estudia el comportamiento humano en cuanto al bien y el mal. Y también al conjunto de costumbres y normas que se consideran buenas para dirigir o juzgar el comportamiento de las personas en una comunidad».

    La moral es muy difícil de juzgar, y el derecho juzga las acciones no las intenciones. Evidentemente la infracción de normas morales, en muchos casos, tiene como resultado que se cometa un delito penado por la ley. En el caso de los matrimonios infantiles, es bastante claro. En algunas culturas es algo aceptado, pero para la mayoría es una inmoralidad casar a un menor de edad con un adulto, y constituye un delito.

    Todos hablamos de la moral y me atrevería a decir que la mayoría hemos juzgado acciones inmorales. Pongamos el ejemplo de la persona que comete una infidelidad a su pareja, eso es considerado un acto inmoral para quienes se han comprometido a llevar una relación monogámica. ¿Qué sucede si la pareja lo sabe y lo acepta por temor a perder a su pareja? ¿No creen ustedes que aceptarlo, esa actitud pasiva es de igual forma un acto inmoral? Al no hacer nada aceptamos implícitamente la inmoralidad. Es lo mismo cuando vemos que el vecino se está robando el cable y no lo reportamos, para no «meternos en problemas» con los vecinos. O cuando un compañero de trabajo se roba insumos de oficina y nos hacemos de la vista gorda. Esa «no acción» da un consentimiento tácito. Es muy fácil llamar inmoral y delincuente a alguien, pero ese no actuar nos convierte en cómplices de la inmoralidad e inclusive de un delito, si no es denunciado. Esto se ve mucho en casos de abuso sexual a menores y no lo digo por el menor, sino por los adultos a su cargo.

    Cité los ejemplos anteriores, porque es muy fácil darnos baños de pureza, pero en realidad son muy pocos quienes actúan acorde a sus principios morales y denuncian estos hechos. Y en una sociedad como la nuestra, dónde se aplauden este tipo de conductas inmorales, es un tema aún más complejo. La pareja víctima de la infidelidad dirá que acepta la situación o no dice nada porque no quiere perder a su pareja o la estabilidad, o que lo hace por amor, por su hogar, o sus hijos, etc. Y es comprensible, pero lastimosamente eso es consentir un acto inmoral, por más víctima que se sienta de la situación.  La gran mayoría finge demencia ante estas situaciones, —si me hago el tonto, el que no tengo conocimiento, es más fácil librarme de las consecuencias—, piensan.

    Y de esta forma llegamos a los actos de corrupción, de los cuales, si los aceptamos y nos volvemos partícipes, somos tan inmorales y corruptos como quienes los cometen.

    Por lo tanto, la próxima vez que decida quedarse callado, aceptar y no actuar, al menos reflexione y sea consciente de que es usted un inmoral y un cómplice.

    Imagen cortesía de Ryan McGuire.

    Este artículo de fue publicado originalmente en el diario Siglo.21, el 11 de agosto de 2017. Puede ver el original acá.

  • ¿Educación pública o educación privada?

    ¿Educación pública o educación privada?

    Después de la salud y la seguridad, me atrevería a decir, que la educación es uno de los temas que más preocupa a los guatemaltecos.

    Para que la educación pública funcione, se necesita hacer una reforma educativa integral. El sistema es deficiente, corrupto y es utilizado por los políticos de turno y líderes sindicales para enriquecerse, y manipular la agenda política.

    Sin embargo, hay varios países en dónde la educación pública funciona, Finlandia es para mí el mejor ejemplo.

    ¿Podría Guatemala aspirar a una educación pública como la de Finlandia? Difícilmente, ya que el éxito finlandés no radica exclusivamente en el modelo y en la forma que el gobierno la administra. Radica en sus habitantes, es un tema cultural más que político. Ser maestro conlleva un prestigio social. Solo los mejores alumnos del bachillerato pueden optar a la prueba nacional de selectividad, que sólo el 10% aprueba. La carrera universitaria de docencia tiene una duración de cinco años. Ahí aprenden pedagogía, psicología de la educación, didáctica, etc. Y se toman en cuenta aptitudes cómo la empatía, la comunicación y la capacidad social. En pocas palabras, sólo los mejores y los más capacitados llegan a convertirse en maestros. Sumado a esto, el método educativo finlandés es uno de los más innovadores. Son conscientes que el niño también aprende cuando juega y se divierte. Se les enseña a aprender, y sobre todo a razonar y utilizar el pensamiento crítico y analítico.

    Por otro lado, tenemos la educación privada en nuestro país, que, debido a la ineficiencia estatal, hace que cada día sea mayor el número de padres que hacen el esfuerzo de inscribir a sus hijos en colegios privados. Lastimosamente, muchos de estos centros educativos piensan más en el negocio que les representa, que en la educación de sus estudiantes. Más de alguna vez hemos escuchado a alguien decir, «hay que poner un colegio porque es un buen negocio».

    Los pocos colegios que buscan la excelencia y han decidido innovar, han sufrido, en algunos casos, críticas severas por parte de los mismos padres de familia. Quienes aún consideran que una buena educación consiste en dejar muchas tareas y enseñar mucha matemática e inglés. Por la importancia que le damos en este país a la matemática, cualquiera pensaría que somos la Meca de Latinoamérica en ciencia y tecnología, cuando la mayoría no sabe las tablas de multiplicar. La educación bilingüe me parece muy importante, pero muchos de estos jóvenes que hablan inglés, no pueden tan siquiera redactar una carta sin errores gramaticales y ortográficos en español, y desconocen la historia nacional. La matemática es importante, pero la investigación en nuestro país es casi inexistente. El pensamiento crítico, ni se enseña ni se estimula. La lectoescritura tiene poca o ninguna relevancia. Entonces, el problema por el momento no es quien provee la educación, sino que como sociedad no priorizamos la educación, por mucho que de ella nos quejemos.

    Este artículo de opinión fue publicado originalmente en el diario Siglo.21, el 7 de abril de 2017.  Puede ver el original acá. 

  • Experimento accidental

    Experimento accidental

    Recientemente tuve oportunidad de experimentar, de forma accidental, el prejuicio que sufren algunas víctimas de abuso doméstico, esta es mi historia.

    A principios de diciembre viajé a Panamá, país que considero mi segunda patria. La última noche en Panamá salí a cenar con dos de mis mejores amigas a un restaurante en el Casco Viejo. Yo había quedado de reunirme posteriormente con otras amigas.

    El clima era perfecto, ya se sentía la brisa de verano y por tal motivo nos encontrábamos en la parte trasera del restaurante, en una agradable terraza al aire libre. El restaurante estaba lleno.

    Pedí un Uber para que me fuera a buscar, y a los pocos minutos recibí un mensaje del conductor indicándome que no encontraba el restaurante. Al final lo cancelé (penalidad de US $ 2.00), y pedí otro. Este no demoró en llegar ni cinco minutos.

    Ingresé al restaurante rumbo a la salida, el interior de este estaba menos iluminado que la terraza. El Uber me esperaba afuera. En ese momento me estrellé contra algo y reboté, no tuve tiempo de procesar lo que sucedía, quedé petrificada y sentí un dolor intenso en la frente. Bajé la cabeza y goterones de sangre comenzaron a caer al piso… ¡me había estrellado contra un vidrio!

    El vidrio era grande (de piso a techo), en esa área habitualmente hay mesas, pero por la alta demanda para el exterior del restaurante, las habían movido. El restaurante en su interior tiene una iluminación tenue, al parecer todo eso influyó en que yo no viera el vidrio. Debo de aclarar que no había consumido bebidas alcohólicas, simplemente no vi el vidrio y este no estaba señalizado.

    Se canceló el Uber y yo cancelé mi reunión con mis otras amigas. Si he de creer en las señales, las señales eran evidentes. Yo no tenía que ir a ningún lado esa noche, como diría mi abuela, «no hay que buscarle tres pies al gato».

    En el restaurante me llevaron hielo y café molido para detener la hemorragia. Me ofrecieron llamar una ambulancia y mis amigas ofrecieron llevarme al hospital, pero en realidad me sentía bien y la hemorragia paró. Tuve una pequeña laceración justo en la ceja y esta me lo cubría, no había necesidad de suturar la herida, era pequeña, pero la sangre es escandalosa. Hubo un momento que entre las carcajadas por lo ocurrido se me llenaron los ojos de lágrimas, ¿dolor, humillación?, no lo sé.

    Camino a casa de mi amiga, fuimos a una farmacia para comprar un desinflamatorio, podía sentir inflamada la parte de la ceja.

    Cuándo pedí el desinflamatorio el dependiente me preguntó para qué lo necesitaba y que síntomas tenía. Cuando le expliqué, inmediatamente me vio al rostro y me observó con una cara que me costó descifrar, ¿curiosidad?, ¿incredulidad?, ¿desprecio?, no lo sé.

    A la mañana siguiente amanecí con el párpado superior morado y con mucha hinchazón en el ojo.

    Evolución de la inflamación a través de los días. La imagen superior izquierda es a la las pocas horas, la inferior derecha es a los seis días.

    Mi avión salía por la noche, así que aún tenía todo el día por delante. Mi amiga me llevó a hacer algunos mandados y compras. Me puse unos anteojos de sol para evitar las miradas. Sin embargo en los momentos en los cuales no los tenía puestos, la gente se me quedaba viendo con cara de desprecio y comentaban entre sí, a medida que transcurría el día, el ojo se me veía más hinchado y morado, y la inflamación seguía bajando.

    Lo curioso es que nadie se acercó a preguntar que me había sucedido. Muchas mujeres me mantuvieron la mirada, retándome. La sensación fue horrible. Estaba siendo juzgada por haber sufrido un accidente.

    Al final decidí comprar unos parches oculares para cubrirme el ojo a la hora de viajar. Bastante había tenido con las miradas de las personas para exponerme a lo mismo con el personal del aeropuerto y migración.

    El cambio de actitud de las personas fue impresionante, me volteaban a ver pero si yo los sorprendía viéndome, bajaban la mirada avergonzados, y si podían intentaban ayudarme. ¿Por qué? ¿Es vergonzoso observar a una mujer con un parche en ojo, pero al mismo tiempo te avergüenzan y juzgan por tener un ojo morado e inflamado?

    Al llegar a Guatemala sucedió lo mismo. Si salía con el parche eran miradas de lástima y si salía sin este, eran miradas juzgándome por ser tan tonta y haberme dejado «golpear».  ¡Inclusive personas muy cercanas a mí me preguntaron si de verdad no me había pegado nadie!

    Lo irónico del caso, es que he escuchado testimonios de mujeres que han sido víctimas de abuso y no las golpeaban en el rostro, los golpes eran en partes no visibles.

    A medida que pasaban los días la inflamación crecía y el ojo se veía peor. Gracias a mucha árnica, en diez días ya podía salir a la calle sin cubrirme el ojo.

    La reacción de los hombres al verme con el ojo morado fue, en su mayoría, mucho mejor que la de las mujeres. Estos sonreían tímidamente y se mostraban serviciales o me ignoraban por completo, aunque no faltó el que me vio con cara de «pobre infeliz».

    ¿Qué nos pasa como sociedad? ¿Es más fácil juzgar que preguntar? Evidentemente lo es, y pude experimentarlo en carne propia. Si crees que una mujer sufrió abuso en vez de juzgarla, sería mejor que le ofrecieras ayuda.  Y sobre todo, sería bueno no apresurar las conclusiones ya que, como en mi caso, pudo haber sido un simple accidente.

    Por último, es importante que los vidrios estén bien señalizados. Yo fui muy afortunada.

     

     

  • Doble moral

    Doble moral

    El martes por la noche encontré en Twitter un tuit de Guisela Roldán solicitando sangre tipo B Rh negativo.

    Doble moral twitter 1La sangre B Rh negativo es muy difícil de conseguir (en la gran mayoría de países, el promedio de la población que la posee es de tan solo un 1.39 %). Sin embargo, fue la respuesta de un tuitero al mensaje de Guisela lo que me dejó sin palabras.

    Doble moral twitter 2“Ese tiene $$$ que compre”, “porque? Cuanto necesitado en el iggs y sanjuán? Quien por ellos” “que se muera el 0te”. ¡Que se muera! Como puede ser posible que una persona le desee la muerte a otra solo por tener dinero. ¿Es tener dinero una pena capital?

    El señor Dent es el hijo del fallecido Ulysses Dent. Ulysses Dent nació en Veracruz, México, estudió hasta 6to grado de primaria y se casó con Lilly Weissenberg. Trabajó duro y fundó su propia empresa de representaciones. Perteneció al CEES, es uno de los fundadores de la Universidad Francisco Marroquín y perteneció a su comité de fiduciarios. Fue además miembro de la Cámara de Comercio de Guatemala y de la Mont Pelerin Society. Tuvo 4 hijos y 13 nietos. Y es uno de sus hijos quien se encuentra enfermo y necesitado de una donación de sangre.

    Me parece que el señor Dent llevó una vida ejemplar y es una persona que dejó un legado para su país.

    No me extrañaría que este individuo se dejara llevar por el apellido “Dent” y por el nombre del Hospital para juzgar y desearle la muerte a alguien que no conoce y quien no le ha hecho ningún daño.

    ¿Sabe él quien es el señor Ulysses Dent? Yo se que el señor Dent es un ciudadano guatemalteco, que se encuentra enfermo, un ser humano que necesita ayuda.

    Decidí investigar quien era este individuo. En su cuenta de Twitter dice que es “gay” (homosexual) y que vive en Chicago. Interesante, él pertenece al menos a dos minorías…

    Cuando en la Alemania Nazi se llevaron a los judíos, muchas personas se pusieron contentas porque odiaban a los judíos (tanto como este individuo odia a las personas de dinero).

    Sin embargo Hitler no solo asesinó judíos, las cifras estimadas son las siguientes:

    • 7 millones de Soviéticos no judíos fueron asesinados
    • 6 millones de Judíos fueron asesinados
    • 2.8 millones de prisioneros de Guerra Soviéticos fueron asesinados
    • 2.5 millones de Polacos no Judíos fueron asesinados
    • 1.5 millones de Polacos no Judíos fueron enviados a campos de concentración
    • 500,000 gitanos fueron asesinados
    • 400,000 personas fueron esterilizadas a la fuerza
    • 250,000 personas discapacitadas fueron asesinadas
    • 15,000 homosexuales fueron enviados a campos de concentración
    • 10,000 Testigos de Jehová fueron enviados a campos de concentración

    Recordemos que quienes fueron enviados a campos de concentración, difícilmente sobrevivieron.

    Viviendo en Chicago, seguramente no faltará el norteamericano que diga que este individuo no tiene derecho a gozar de seguro social o ningún privilegio por ser un inmigrante y no faltará el homofóbico que le desee la muerte por ser gay. Y si hubiese nacido en la Alemania Nazi hubiera sido enviado a un campo de concentración y posiblemente asesinado por homosexual.

    Por supuesto que este individuo pelea por sus derechos como homosexual, vean esto

    Doble moral twitter 3“burlándote de un grupo social? Eso es ser marica, no gay como muchos de nosotros” . Ahora resulta que los grupos sociales (minorías) sí tienen derechos. Cuando a él le conviene claro esta. En este caso defendiendo los derechos de los homosexuales, molesto con otro usuario de Twitter.

    Esto es a lo que yo le llamo doble moral.

    La doble moral se da cuando un individuo le da un trato distinto a diferentes grupos de personas, de forma que injustamente permiten más libertad de conducta a unos que a otros, justificando sus acciones solo porque simpatiza con ellos.

    Bajo la perspectiva de este individuo, los ricos se pueden morir, pero hay que luchar por los derechos de los homosexuales. ¿Qué pasa con los homosexuales que son ricos?

    Me pregunto que pasaría si alguien hace un comentario similar pero con relación a Rigoberta Menchú y que diga: “que se muera”. No faltarían quienes lo acusaran de xenófobo, racista, asesino, etc. ¿No es el mismo caso el del señor Dent? ¿Es el señor Dent menos ser humano que Rigoberta Menchú? Lo olvidaba, el señor Dent es “rico”, ¡un momento! La señora Menchú ganó un Premio Nobel que venía acompañado de una buena fortuna, por lo tanto la señora Menchú también es “rica”. ¿Se dan cuenta del enredo?

    Siento informarles que todos pertenecemos a una minoría (por razón de raza, religión, color de la piel, predilección sexual etc.) y que tenemos que luchar por los derechos de las demás personas como si fueran los nuestros.

    Guatemala no podrá salir adelante mientras los ciudadanos no comprendamos que tenemos que respetar la vida, la libertad y la propiedad. No podremos ser una verdadera nación mientras tengamos doble moral y “olvidemos” que los derechos de una persona son iguales a los de otra y que todos debemos ser defendidos y respetados de igual manera.

    ***No conozco ni tengo relación alguna con la familia Dent. Se quien fue †Ulysses Dent porque estudié en la Universidad Francisco Marroquín y su nombre se encuentra en la lista de sus fundadores.

  • La hora nalga

    La hora nalga

    La hora nalga es una hora de tiempo perdido en el trabajo sin hacer nada, pero es una hora remunerada.

    Me atrevería a afirmar que una gran mayoría de personas hemos experimentado una hora nalga.

    Les pongo un ejemplo, son las tres de la tarde y ya terminamos todo lo que había que hacer por el día, sin embargo no podemos irnos hasta que sea la hora de salida que es a las cinco. Durante esas dos horas nos quedamos sentados en nuestro puesto de trabajo haciendo horas nalga. La mayoría de personas ocupa esta hora nalga navegando las redes sociales, hablando y chateando por teléfono o bien ocupándose de asuntos personales.

    Hace 30 años, la hora nalga era mucho menos común. La tecnología no había avanzado y había mucho más trabajo que hacer, la mecanografía, la correspondencia, los libros de contabilidad, las actas de las empresas, los documentos de investigación, los inventarios e inclusive, el monitoreo de medios, eran un trabajo básicamente manual. Por supuesto que se ayudaban de máquinas de escribir, sumadoras, papel pasante, máquinas de esténcil etc., pero no habían computadoras personales y no existían los programas de oficina que nos facilitan diariamente la vida. Las empresas no contaban con internet y mucho menos con la maravillosa “nube” o Google Drive. Eso hacía que necesitáramos mucho más tiempo y horas de trabajo. Hoy en día y gracias a la tecnología, el trabajo se ha simplificado y acortado.

    Por esta razón, quedan más espacios libres durante el día. Sin embargo, ni los jefes ni los empleados son capaces de hacer algo al respecto. La gran mayoría nos limitamos a cumplir con el horario laboral establecido y llenarlo con horas nalga.

    Esta comprobado que el período de atención continua del cerebro humano es de aproximadamente 90 minutos, luego de ese período el cerebro necesita una pausa. Es irreal pensar que alguien pasará 8 horas consecutivas 100% concentrado en su trabajo, sin buscar algún tipo de distracción. La distracción se hará aún mayor, si la empresa carece de organización.

    La legislación guatemalteca establece una jornada laboral que no puede exceder de ocho horas diarias, ni de un total de cuarenta y ocho horas semanales. La misma se creó con el ánimo de proteger al trabajador para que no trabaje más de ocho horas diarias. En ningún lugar dice que debe de ser de ocho horas diarias, pero es la costumbre. La legislación laboral guatemalteca necesita una reforma urgente en el tema del trabajo por tiempo parcial para poder incorporar al mercado laboral a personas que por razones personales o de estudio no pueden cumplir con una jornada completa de 8 horas, que también serviría para modernizar a la empresa y eliminar las horas nalga.

    Las horas nalgas son más frecuentes en aquellas empresas que tienen poca organización, donde los jefes están siempre ausentes o no tienen ningún tipo de control sobre sus empleados. “Para obtener una hora nalga necesitas mezclar una hora de tiempo muerto mas un jefe mediocre”.

    Si implementamos un trabajo con base a objetivos y productividad, las horas nalgas se reducen significativamente y el desempeño aumenta. Sin embargo para eso, la empresa debe modernizarse.

    Empresas como Google, Yahoo, Netflix, y Virgin, por mencionar las más conocidas ya han dado un paso hacia la modernidad. Los empleados disponen de mucho más tiempo libre para tomar una siesta, leer, hacer deporte, asistir a citas, médicas, hacer trámites o simplemente pasar más tiempo con sus seres queridos o sus mascotas; inclusive cuentan con vacaciones ilimitadas. Dentro de las oficinas de trabajo han hecho cambios estructurales y se ha implementado otra cultura laboral: una cultura laboral con base en la productividad y no al tiempo. De esta forma también premiamos la eficacia del trabajador, si este ya cumplió sus objetivos y sus metas no tiene porque permanecer sentado en una silla haciendo horas nalgas innecesarias.

    Conozco de algunas empresas en Latinoamérica que han comenzado a instalar gimnasios para sus empleados y se de otras más progresistas que están dándole a sus empleados un día a la semana para que trabajen desde casa por medio tiempo y tengan la tarde libre. En otras, los jefes han establecido horas durante la semana donde le dan flexibilidad a sus empleados para tomar cursos por internet, o pueden tomar capacitaciones promovidas por la misma empresa.

    Aceptar estos cambios y sobre todo reconocer que las horas nalga existen no es tarea fácil. Estoy segura de que la mayoría de jefes y empresarios que lean este artículo se sentirán molestos por el mismo. Sin embargo, negar la existencia de las horas nalga es el primer error. ¡Acéptenlo, son parte de la empresa moderna! Como ya lo mencioné anteriormente, la legislación laboral no beneficia a nadie, si un jefe decide comenzar a darle una tarde libre a sus empleados y más adelante decide no hacerlo más, la legislación laboral lo puede obligar a continuar haciéndolo porque se tomaría como un beneficio adquirido y a él no le conviene, por lo tanto prefiere no implementarlo y continuar pagando las horas nalga que no benefician a nadie, es más, desmotivan al trabajador eficiente.

    En la mayoría de las empresas de nuestro país los horarios son rigurosos. Si llegas 15 minutos tarde, no falta quien te vea llegar con cara de odio y luego le va con el chisme al jefe. Por supuesto que poco les importa si te quedas hasta las ocho de la noche trabajando, que no tomes tu hora de almuerzo o que tu jefe te haya hecho trabajar durante el fin de semana. Para ellos el estricto cumplimiento del horario es más importante que ser productivo y cumplir con tus obligaciones. No importa si durante tus ocho horas te pasaste metido en Facebook siguiendo con morbo las publicaciones de tus amigos. Lo importante es que llegaste puntual y te fuiste puntual. ¡Que mediocridad!

    El ambiente laboral está tan corrompido que ni siquiera es permitido que saques un libro y te pongas a leer, eso envía el mensaje de que eres un perezoso y no tienes nada más que hacer.

    Hay actividades laborales que por su propia naturaleza no las podemos cambiar. Un ejemplo es el de el agente de seguridad. Sin embargo tener a alguien parado en la puerta no garantiza la seguridad, la seguridad es integral y conlleva otros factores. El comercio, por ejemplo, es una de las actividades más sacrificadas en cuanto a horarios. Aunque no llegue ningún cliente, debes permanecer ahí. Los empleados de los restaurantes, servicios médicos y hospitalarios son casos similares.

    Otro fenómeno interesante que se adapta a la empresa moderna es el de las oficinas virtuales. Todos los empleados trabajan desde su casa, hacen conferencias por internet para darle seguimiento y pueden alquilar oficinas virtuales si necesitan tener reuniones con clientes.

    Hay también una nueva oferta y demanda laboral que es la de las asistentes virtuales, que son personas que contratas por internet para realizar tareas específicas. Esto ha sido una fuente de trabajo importante sobre todo para mujeres que por razones personales han optado por dejar de trabajar para pasar más tiempo con sus hijos, pero que están capacitadas.

    La tecnología es una herramienta que bien utilizada nos puede generar una calidad de vida superior. Sin embargo, mientras la legislación laboral no cambie y las horas nalga continúen siendo un tabú. Y tanto jefes como empleados no comprendamos que el mundo de hace 50 años ya no es el mismo que es hoy, ¡se modernizó! Y que el trabajo también debe de modernizarse; las empresas seguirán pagando horas nalga y los empleados seguirán cobrándolas .

    ¡Gracias por leer y comentar! Estoy segura que sus experiencias personales serán muy enriquecedoras para la discusión de este tema.

    Gracias a Guillermo Durán por la fantástica ilustración. Si desean conocer más sobre su trabajo lo pueden seguir en su página de Facebook.

  • Facebook, la galería de egos

     

    Facebook: La galería de egos
    Facebook: La galería de egos

    ¿Se han preguntado alguna vez por qué la gente escribe tanto en Facebook?  Por qué no valoran su privacidad y la de sus seres queridos, exponiéndose públicamente al ridículo?

    Para mí los inicios de Facebook fueron fantásticos; pude reencontrarme con mucha gente querida de mi pasado.  He vivido en tres países y por razones de trabajo,  convivido y conocido gente de todo el mundo. Ha sido maravilloso conectarme con todos esos amigos, colegas, y familiares, especialmente. Sin embargo, desde hace algún tiempo, visitar Facebook me resulta fastidioso; se ha convertido en una “galería de egos”, donde muchos de sus usuarios viven sus cinco minutos de fama diariamente y repetidas veces al día…y como soy curiosa, decidí investigar al respecto.  Para mi sorpresa, me encontré que ya existen muchísimos estudios, unos más profesionales que otros, sobre el Fenómeno Facebook.

    Facebook sube la autoestima.  Los investigadores, Jeffrey T. Hancock, Profesor de Ciencias de la Computación y Comunicación  de la Universidad de Cornell y la Profesora Asistente de Artes de la Comunicación, Catalina L. Toma de la Universidad de Wisconsin, son los autores del estudio “Autoafirmación subyace bajo el uso de Facebook” (Self-Affirmation Underlies Facebook Use).  De acuerdo a los investigadores, los usuarios de la red social “inconscientemente gravitan sus perfiles en línea para aumentar su autoestima”. Más que una pérdida de tiempo, Facebook “puede ser psicológicamente importante porque nos suministra de una sensación de bienestar a un nivel profundo”, indica Hancock. “La extraordinaria cantidad de tiempo que las personas pasan en Facebook puede ser un reflejo de su capacidad para satisfacer las necesidades del ego que son fundamentales para la condición humana”, agrega.

    Bajo esta premisa, podríamos asegurar que Facebook tiene un efecto positivo en nuestras vidas, pues todos necesitamos tener “algo” que nos levante el ego de vez en cuando.  Muchos son los autores motivacionales que hablan sobre la importancia de tener un ritual, una canción, una lista de cosas que nos suban la autoestima, en determinado momento de tensión emocional.  La autora Sonia Choquette, hace énfasis sobre la importancia de esto.

    Ahora bien, me pregunto, ¿Vivimos dentro de Facebook? ¡NO! Vivimos dentro del mundo real, dentro de un intercambio físico con personas y no dentro de un mundo virtual. ¿Donde estan los “me gusta” de facebook cuando voy a entrar un salón repleto de gente para dar una conferencia? ¿Donde esta Facebook cuando necesito sentirme bien conmigo misma para asistir a una fiesta? La realidad es otra, y no podemos engañarnos. Podemos engañar a nuestros amigos de Facebook cuando subimos la fotografía que nos tomamos en la fiesta; nuestros “amigos” le dan “me gusta” y comentan lo bien que nos vemos en la imagen. Sin embargo, la imagen no refleja todo lo que ocurrió en esa fiesta, y mucho menos todo lo que sucede en nuestras vidas.  No podemos engañarnos a nosotros mismos.

    Que maravilloso que Facebook sea un facilitador de autoestima, pero que triste que tengamos que recurrir a él todo el tiempo, para sobrellevar nuestra vida miserable.  Sería más beneficioso buscar la razón de nuestra infelicidad, para poder cambiar esa REALIDAD.

    Hay personas que cambian de estatus cada cinco minutos; informándonos qué están cocinando para la cena, en dónde están tomando café, si están tristes, si se cayeron y se enfermaron, subiendo fotos enseñando sus físicos con poca ropa y demasiada piel…Ahh y no puede faltar la mamá que nos comparte las calificaciones de sus hijos… ¡Patético!!!  ¿No se dan cuenta la gran responsabilidad que ponen en sus pequeños hijos? Los pobres niños pensarán: “No puedo defraudar a mis padres, si saco malas calificaciones no podrán presumir en Facebook!”

    Sin duda estas personas pasan más tiempo en Facebook actualizando su estados y socializando en la Red, que conviviendo con personas de carne y hueso. Deberían mejor salir a la calle y tomarse un café con un amigo, o pasar tiempo valioso con la familia. Y no digamos la productividad que les resta de trabajo; actualizar un estatus toma por lo menos cinco minutos, sumándole las veces que se regresa a ver cuántos “me gusta” llevan y de paso, responder los comentarios, más los diez minutos que  toma ver las fotografías que recién publico el amigo que tienen 20 años de no ver y por supuesto, darles “me gusta”.  ¿Cuánto tiempo productivo pierden?  Y de repente, en su estatus aparece: “Uff, ¡Cuánto trabajo tengo!  ¡Amo mi vida y amo mi trabajo!…”  ¿En serio?

    Por supuesto que no todos los adeptos son así, hay personas que utilizan esta herramienta en forma óptima, comparten información valiosa.  Las celebridades la necesitan; es parte de su imagen.  Las instituciones, asociaciones, empresas, editoriales, comercios etc., se ven beneficiados, ya que en lugar de esos aburridos boletines electrónicos, pueden tener una relación interactiva y dinámica con el público.  Yo amo los cómics de Maxine y seguir diseñadores, tiendas de ropa o bloggers de moda y por supuesto a las editoriales de libros, especialmente a Penguin Classics. Pero ustedes saben bien que no es a ellos a los que me refiero. Sino a esa persona desesperante que lo que provoca decirle es ¡Búscate una vida y búscate que hacer! … ¡Búscate un psiquiatra!

    El autor de la fotografía es Erik André Schrei. Si desean conocer mas sobre su trabajo lo pueden ver siguiendo este enlace.  

    Si desean comunicarse conmigo, lo pueden hacer enviándome un correo electrónico o pueden dejar sus comentarios en esta página.