Categoría: Actualidad

  • Perdidos en el espacio

    Este artículo fue publicado originalmente el 9 de febrero de 2018 en el diario El siglo

    El martes, la empresa SpaceX propiedad del magnate sudafricano, canadiense y estadounidense, Elon Musk, realizó el primer vuelo de ensayo del Falcon Heavy, el cohete más potente del mundo, con una capacidad de llevar 64 toneladas de carga, convirtiéndose en el más grande que se ha lanzado al espacio desde que NASA lanzara en 1973, el Saturno V. ¿Por qué es importante? Porque esta será la nave encargada de enviar al espacio las próximas misiones tripuladas a la Luna y Marte y, sobre todo, porque SpaceX es una empresa privada.

    Mientras este fascinante evento que ha cambiado el curso de la historia y nos acerca a la anhelada conquista del espacio se estaba llevando a cabo, la gran mayoría de guatemaltecos no tenía ni la más remota idea de lo que estaba ocurriendo. En mis redes sociales, solo una chica y yo estábamos compartiendo los enlaces en Twitter; y ella misma me comentó este hecho. Un gran número de los usuarios de las redes se encontraban en la cotidiana lucha de, ¿a quién amo más? Seguramente se debe a que es febrero y se avecina el día de San Valentín, que todos andan tan cariñositos, dando sus muestras de solidaridad y amor a su respectivo bando, cuales hinchas de un equipo de fútbol. Sin darse cuenta de que eso sólo divide y fracciona más al país. Hemos llegado a tal extremo que el día de hoy ya se estaban disputando quién hacía la camiseta más chula. Mientras tanto, el país no avanza, Joviel se sigue enriqueciendo y sacrificando al estudiantado, asesinan a motoristas inocentes por robarles su moto, en fin.

    Una camiseta o una calcomanía indicando a quién amo, no va a solucionar los problemas del país. Los guatemaltecos estamos hartos de las palabras y no hemos visto más que circo, porque hasta sin el pan nos han dejado. Lo más irónico es que algunos de los que hoy lucen con orgullo su, «YO AMO A XXX», los he escuchado en otras ocasiones burlarse de los creyentes que orgullosamente lucen su, «YO AMO A JESUS». ¡Doble Moral!

    Esta lucha entre el bien y el mal que se está llevando a cabo me recordó a la magistral obra de J.R.R. Tolkien, «El Señor de los Anillos», en el tercer libro, o la tercera película, «El retorno del rey», recordarán cuando Frodo y Sam llegan finalmente al volcán para destruir el anillo, —un anillo que significa poder, poder absoluto—, y Frodo, luego de tantos esfuerzos, en vez de destruirlo cae en la tentación del anillo. Al final el anillo es más poderoso que la voluntad de Frodo, solo que acá no se sabe quién es Frodo, quien es Gollum o quien es Sam.

    La tentación de llegar al poder es demasiado grande, muchos podrán tener las mejores intenciones, pero una vez lo obtienen, ese poder los domina, ¡nunca olvidemos esto y tengamos cuidado con la idolatría!

    Luego de esta digresión, volvamos al Falcon Heavy. Una de las cosas más fascinantes de esta nave es que es que es reusable. Cuenta con tres cohetes, los dos laterales son los aceleradores y se desprenden en el trayecto, para que el central, el “core”, continúe con el impulso hasta dejar la carga en el espacio. Los tres cohetes están diseñados para regresar a tierra y aterrizan de forma impecable. En esta primera prueba se ha perdido el central, pero eso no le resta mérito a esta hazaña que es la más importante que se ha llevado en el Siglo XXI. A partir de ahora, SpaceX se convierte en la empresa aeroespacial más importante, convirtiéndose en el proveedor de transporte de la NASA, empresas de telecomunicación satelital y el Ejército de los Estados Unidos. No quiero dejar de reconocer al olvidado SpaceShipOne, la primera nave espacial privada que orbitó en el espacio el 21 de junio del 2004. Esta nave rompió el mito de que solo una empresa estatal como NASA podría viajar al espacio.

    Mientras Musk ya está planeando cómo llevar la primera nave tripulada a Marte, los guatemaltecos seguimos perdidos en el espacio.

  • Doce años después

    Doce años después

    Llegó el tan ansiado para unos y tan temido para otros, 3 de septiembre. Desde hace poco más de un año, cuando el presidente Morales anunció que no renovaría el mandato de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala —CICIG—, no faltaron las celebraciones, las denuncias, los amparos, el enojo, el desamparo y la euforia. Sentimientos tan opuestos y encontrados, como en el estado en que deja a la sociedad guatemalteca esta comisión luego de doce años en nuestro país. 

    Muchos periodistas, analistas, juristas y tecnócratas se darán a la tarea de analizar el desempeño de la comisión y por ello no los voy a aburrir escribiendo cosas que personas más versadas y conocedoras que yo, ya han dicho o lo estarán por decir.

    Sin embargo, si quisiera hacer énfasis en el desgaste moral que deja en la sociedad guatemalteca. Sea cual sea la postura, tanto de apoyo como de desaprobación de la comisión, nos está dejando desgastados, consumidos y divididos. ¿Cómo, por qué? ¿No fue acaso en el 2015 que nos unimos todos en la plaza bajo una misma consigna? ¡No más corrupción! 

    ¿Por qué hoy entonces hay un ambiente de fatiga, cansancio, desgaste? Porque, así como la comisión nos abrió los ojos para ver la corrupción y el alcance que esta tiene en nuestra sociedad, nos hizo poner los ojos sobre la misma CICIG y darnos cuenta de que «no todo lo que brilla es oro». La comisión que fue creada para combatir la corrupción y la impunidad terminó siendo corrupta e impune, tanto o más que aquellos que decía combatir y todo esto sucedió ante la mirada vigilante de la sociedad, ¡La ironía! 

    No todos lo aceptan y no todos quieren reconocerlo, esto se debe a la división y fractura social que causó. Cuando un ente que debe de ser objetivo e independiente se politiza y toma partido como sucedió con la CICIG, es difícil encontrar un punto medio, pues siempre habrá víctimas de sus acciones, así como otros que se sienten amparados y protegidos.

    Los últimos cuatro años de la comisión los sentí de forma personal como una batalla en las trincheras. Disentir y cuestionar el trabajo de la comisión se convirtió en sinónimo de apoyar la corrupción, ¿por qué? Es el deber ciudadano cuestionar y estar vigilante, es algo que la misma comisión nos enseñó, obviamente nunca esperaron que, con sus desaciertos, la sociedad que había aprendido a abrir los ojos volcara su mirada hacia ellos. El peor error de quienes crearon la CICIG fue crear un ente que no tuviera fiscalización y que por esto mismo, en sus últimos años le rindiera culto a la personalidad del comisionado Iván Velásquez, quién gracias a su ego y falta de visión es el responsable de que la comisión se vaya hoy de nuestro país. 

    Algo positivo que nos deja la CICIG es el hecho que sí hubo gente que se pensó intocable y le tocó enfrentar a la justicia. Nunca habíamos visto caer un gobierno por corrupción y eso nos enseñó a ser vigilantes. Esa vigilancia creó en nosotros una consciencia real del alcance que tenía la corrupción en nuestro país. Nos ha hecho ver en los procesos, que un caso mal planteado y sin pruebas suficientes no nos lleva a ningún lado. También nos hizo ver las injusticias que se pueden cometer en nombre de la justicia. Y que quien manda a fin de cuentas es el pueblo, por eso considero una falacia quienes dicen que la mayoría de la población aprueba la labor de la comisión, si así fuese, hoy no se estarían yendo. Pero ellos mismos nos abrieron los ojos y fue por partes iguales, vemos los errores del gobierno y los suyos propios. 

    A la CICIG no debemos verla como un capítulo que se cierra, sino más bien como un libro que termina. Hay demasiada división, sangre, injusticias, vejaciones como para querer escribir otro capítulo. Debemos cerrarlo por el bien de nuestro país y escribir uno nuevo, en el que quizás, sí prevalezca la justicia, el imperio de la ley y el estado de derecho a la hora de combatir la corrupción y la impunidad. 

    Este artículo de fue publicado originalmente en el diario El Siglo, el 3 de septiembre de 2019. Puede ver el original acá.

  • ¿Hubo fraude?

    ¿Hubo fraude?

    No, por supuesto que no hubo fraude en las urnas y me parece una irresponsabilidad como muchos lo están insinuando. Sin embargo, no podemos negar que existieron muchas irregularidades y errores debidos a la incompetencia del Tribunal Supremo Electoral.

    Recuerden que ya hemos hablado de cómo funciona la teoría del rumor, solo se necesita de un hecho falso que parezca creíble y que contenga ciertos elementos de verdad, como en este caso, y entonces gritan ¡fraude!, sin tan siquiera analizarlo.  

    Definitivamente hay inconsistencias en la forma en que fueron digitadas algunas actas, más no en la digitalización y para eso es necesario comprender ambos conceptos. Un ser humano digita los números de forma manual lo cual no está libre del error humano, los invito a ponerse a digitar una fuerte cantidad de números a ver si no cometen ningún error. Lo segundo es la digitalización de las actas por medio de un escáner o fotografía del acta original, ahí no hay pierde es una copia fehaciente.  

    Ahora bien, de lo que he podido observar de estas inconsistencias es que hay mesas en las que por ejemplo un partido en el acta tenía 70 votos y les habían digitado 7, definitivamente hay 63 votos de diferencia, que no es poca cosa para una mesa, pero es un número pequeño en el contexto global. De más está decir que se le deben acreditar sus 63 votos faltantes. En otros casos, por el contrario, tenían 2 votos en el acta y les digitaron 20, es lo mismo, tienen 18 votos de más que deben restarlos. Pero cuando vemos el número de denuncias por este tipo de irregularidades no alcanzan una masa crítica como para decir que hubo fraude y no alteran el resultado final de los comicios. No me mal entiendan, esto sí podría generar cambios en alcaldías y diputaciones, pero no en los resultados a presidente y vicepresidente de la república.

    La ley establece el procedimiento para las impugnaciones e inclusive son sujeto de amparo. Hay un caso que sucedió en las elecciones del 2011 en Huehuetenango, en donde se impugnaron los resultados y aunque la ley establece un plazo de 5 días, este llevó más de un año en resolverse. El Ganador había sido Alejandro López del Partido Patriota y Walter Félix de la URNG interpuso una impugnación y amparos. Finalmente, alrededor de un año después es removido de la curul Alejandro López y toma posesión Walter Félix. Como ven la impugnación deja un proceso abierto que puede durar meses e inclusive años.

    El TSE está obligado a darle trámite a todas y cada una de estas impugnaciones y nosotros estamos en nuestro derecho a exigirlas.

    Ahora bien, yo si me atrevo a afirmar que acá se dio una estrategia al mejor estilo de los Baby Boomers, de la cual tanto los de la generación X como los millennials caímos en la trampa.

    Esta estrategia comienza a gestarse en los inicios del Siglo 21, cuando en el año 2003 la UNE se hace visible en su primera participación en la contienda al participar en la segunda vuelta electoral. Convirtiéndose esta en la primera vez que llegaría a la segunda vuelta y, que en los últimos 5 procesos electorales ha llegado 4 veces, algo verdaderamente sorprendente para un país como Guatemala. La UNE se consolida como una institución estratégica y disciplinada. Desde ese entonces ha ganado una elección presidencial en el 2007, y mayoría parlamentaria y de alcaldías con la única excepción en el año 2011, cuando el Partido Patriota organiza una mejor maquinaria y estructura política territorial, venciéndolos en las urnas.

    Es en ese momento cuando la UNE encuentra su mayor obstáculo y se produce el desmembramiento de sus 38 diputados que recurren al transfuguismo y queda con tan solo 8 diputados. Se dan cuenta sus dirigentes que era el momento de hacer algo, su estructura política se quebró y reagruparse sería complicado. Es así como encuentran a su mejor aliado para lograr sus objetivos, la CICIG. De esta forma se inicia una cruzada de persecución a sus oponentes políticos. Porque en la mayoría de los casos la verdadera razón no fue la lucha contra la corrupción, porque si así fuera, algunos miembros de la UNE debieron ser de los primeros en desfilar por la Torre de Tribunales, y, a todos nos queda claro que niños de primera comunión precisamente no son, sin embargo, se libraron de ser capturados y sindicados en procesos.

    En el 2015 arranca la cruzada contra la corrupción, liderada por Iván Velásquez y Thelma Aldana, la cual da como resultado una alianza entre ellos y la UNE, una alianza efectiva más no duradera. Es así como la UNE logra aprobar las unas reformas Ad hoc a la Ley Electoral y de Partidos Políticos, que permiten que ellos sean los únicos en crecer, puesto que sus mayores y principales oponentes políticos, habían sido destruidos. Respaldan las reformas Constitucionales y regalan una reforma al MP que blinda a Thelma Aldana. Pero como ninguna alianza de ese tipo dura para siempre, se da una traición y acusan a Sandra Torres. Y así llegamos al día de hoy, la UNE obtuvo una victoria arrasadora en las alcaldías, el congreso y se garantiza su ingreso a una segunda vuelta electoral. Mientras tanto, algunos pobres desesperados gritan ¡Fraude electoral!, más no lo existe, hay errores e inconsistencias debido a la incapacidad del TSE. Pero aceptemos que la UNE fue más astuta que la misma CICIG y sus operadores, gracias a una estrategia bien planeada en la que supieron esperar sin comer ansias y, hoy ganan mayoría en el Congreso con sus más de 50 diputados.

    ¡Despierten! Esa fue la estrategia que llevó a la UNE a la victoria, no es un burdo robo de votos ni la alteración de actas y mucho menos un evento de hackers cibernéticos, el “fraude” si podemos llamarle de esa forma ha sido legal y muchos de los políticos que  hoy se sienten afectados y gritan ¡fraude!, fueron partícipes del hecho cuando aprobaron las reformas a la Ley Electoral y de Partidos Políticos y no hicieron nada, no dijeron nada, y nada podemos hacer el día de hoy. En los próximos 4 años las agrupaciones y partidos políticos deberán aprender la lección, reagruparse, reformarse para poder hacerle frente a una UNE más sólida y fortalecida.

    Por su parte el TSE cuyas actuaciones han sido vergonzosas, sería bueno que haga uso del artículo Artículo 64 del decreto 26-2016, reformas a la Ley Electoral y de Partidos Políticos que le adiciona al artículo 256 Bis del Decreto Número 1-85 de la Asamblea Nacional Constituyente, Ley Electoral y de Partidos Políticos, la Comisión de Actualización y Modernización Electoral, «cuyo objetivo es evaluar el proceso electoral finalizado y de ser necesario, presentar propuestas de reformas que fueren procedentes a la presente Ley. Las organizaciones sociales, académicas y políticas, podrán presentar sus propuestas a la Comisión. El Tribunal Supremo Electoral, de ser procedente presentará la correspondiente iniciativa de ley, ante el Congreso de la República, quien tendrá que conocer de las mismas previo a finalizar el primer período ordinario de la nueva legislatura.»

    Y esta vez, por favor si seamos vigilantes a las reformas, exijámoslas y no esperemos a que se den resultados que no nos favorecen para gritar «fraude», ya que como ha quedado expuesto esto no ha sido un fraude si no una estrategia política bien orquestada que nos ha dejado de manos atadas.

    Este artículo de fue publicado originalmente en el diario El Siglo, el 22 de junio de 2019. Puede ver el original acá.

  • Los vicarios de la lucha contra la corrupción

    Los vicarios de la lucha contra la corrupción

    Así como lo escuchan, hay un grupo de “vicarios” atacando a todo aquel que no apoye abiertamente a la candidata Thelma Aldana. Todo aquel que cuestione, disienta, critique o tan siquiera dude, es acusado de “corrupto”por este grupo de achichincles. Si disentir, cuestionar, criticar y dudar me hacen corrupta, pues debo decirlo que a mucha honra. Me alegro de no pertenecer a la manada de militantes y fanáticos que pretenden silenciar al resto de guatemaltecos. Es más, como ciudadanos tenemos la obligación de cuestionar y por supuesto que no solo a ella, sino a todos y cada uno de los candidatos que se van a presentar a las elecciones generales, sea cual sea el cargo al que aspiren.

    Esto ha ido evolucionando y escalando, tomando matices cada vez más preocupantes. Al inicio llamaban “netcenter”a cualquiera que no opinara como ellos, al punto que la palabra perdió valor porque las mismas personas se dieron cuenta que no era más que un burdo peyorativo para tratar de silenciarlos y restarle mérito a sus opiniones. Sin embargo, como la única fortaleza de su candidata es la bandera de la lucha contra la corrupción, ahora lo han convertido en un eslogan de campaña, anticipada, por cierto, y han comenzado a llamar corruptoa todo aquel no esté de dispuesto a sumarse a sus filas o que no diga amén a todo lo que ellos dicen, cual monigote. Tristemente la lucha contra la corrupción está siendo prostituida y el peligro es que deje de tener la connotación correcta y la palabra corrupto deje de ser una acusación seria, puesto que acusan de corrupto a cualquiera, sin tener bases o fundamentos sólidos, pues como ya lo indiqué anteriormente, disentir, cuestionar, criticar y dudar se ha convertido en sinónimo de corrupto. Y como dato curioso los individuos que se dedican a imponer sus ideas a través de insultos y peyorativos son los verdaderos “netcenters”. 

    El TSE en su intento de evitar la campaña anticipada y el abuso dentro del período de campaña, consiguió que cada candidato tenga sólo 12 vallas y que no abran la boca, pero en su lugar se desató un ataque visceral y espurio de todos contra todos. ¿Era ese su objetivo? 

    El fin de semana pasada un periodista perdió el glamur porque su nombre había aparecido en un mapeo político, cuando le preguntaron, acertadamente, ¿qué diferencia había entre ese mapeo y otros que han realizado distintos medios y personas?, no supo responder con precisión. Claro, la respuesta era simple pero engorrosa, en uno apareció él y en el otro quienes piensan distinto a él, ergo este es un engaño los otros no. Considero que era un cuestionamiento válido, sin embargo, se lanzaron cual gavilanes hambrientos detrás de su presa en contra de quienes cuestionaron y ¿adivinen qué? Al final la conclusión de estos vicarios fue que eran corruptos, ¿qué pruebas tienen de que una persona que hace una simple pregunta es corrupta? Es más, ¿porqué habría de serlo? Corruptos son estos vicarios que pretenden imponer su pensamiento porque eso es inmoral, y también es una forma de corrupción con escuela de los mejores regímenes totalitarios en donde acusan de crímenes a sus detractores, aunque sean inocentes y no tengan pruebas, y quien recurre a prácticas tan viles puede ser capaz de cualquier cosa.

    La oposición es sana y esta no debe ser silenciada. 

    Este artículo de fue publicado originalmente en el diario El Siglo, el 8 de febrero de 2019. Puede ver el original acá.

  • ¿Criminales o víctimas?

    ¿Criminales o víctimas?

    ¿Hasta cuándo vamos a continuar victimizando a los criminales? Luego del atentado en la zona 7 capitalina de un bus de la ruta 32 en el que una mujer de 19 años detonó un artefacto de fabricación casera, se clasificó el acto como una acción terrorista. A lo que muchos “expertos y opinionistas” salieron a condenar, aduciendo que la mujer no cometió un acto terrorista, sino que es más bien una víctima de la sociedad.  Comencemos entonces por definir lo que es el terrorismo, según el diccionario de la RAE «terrorismo es: 1. Dominación por el terror. 2. m. Sucesión de actos de violencia ejecutados para infundir terror. 3. m Actuación criminal de bandas organizadas, que, reiteradamente y por lo común de modo indiscriminado, pretende crear alarma social con fines políticos.». 

    Como pueden ver, el atentado del pasado lunes 21 clasifica dentro de la definición de terrorismo, de eso no hay duda y quien lo niegue sólo busca manipular la verdad. Esta mujer es una terrorista que cometió una acción terrorista. Continuemos, ni bien había sucedido el lamentable hecho, cuando los paladines de la justicia social saltaron a defender a la criminal, aduciendo que ella es el producto de la pobreza y el abandono en el que se le tiene a nuestra juventud, producto de la desigualdad, la falta de oportunidades y la migración. Si bien es cierto y no podemos negar que la gran mayoría de nuestros jóvenes son pobres y este país no les brinda oportunidades para superarse, es una mentira y un acto demagógico despreciable aseverar semejante disparate. Como indicaba un usuario de Twitter, según datos de CEPAL, el 70.5 % de los guatemaltecos son pobres. Les pregunto, ¿son el 70.5 % de los guatemaltecos, criminales, mareros, asesinos? La respuesta es ¡No! Los criminales representan una pequeña facción de la sociedad y estos comentarios son un insulto a los millones de guatemaltecos honestos y honrados que se ganan la vida de forma decente, y que además son las principales víctimas de estos criminales. La pobreza no es sinónimo de criminalidad y me quedo sin palabras decorosas para no caer en la vulgaridad y decirle a estos cretinos populistas lo que opino de su falta de ética al manipular un hecho delictivo y convertir en víctima a una asesina sin escrúpulos. La mujer tiene 19 años, edad suficiente para discernir entre el bien y el mal. 

    Ahora quisiera tomar el resto del espacio que tengo en este diario para honrar la memoria del niño Ángel Ariel Escalante Pérez, de 12 años, quien fue lanzado por supuestos mareros del puente Belice, por no acatar la orden de asesinar a un piloto en junio del 2015. ¿Se les olvidó acaso la historia de este valiente guatemalteco, que a sus escasos 12 años prefirió morir antes de asesinar a un piloto? ¿Qué clase de mensaje estamos enviándole a nuestra juventud al victimizar a un asesino y manchar la memoria de un verdadero héroe que, en vez de ser olvidado, debería de ser el estandarte de la lucha contra las maras? No, no hay derecho y quisiera que todos recordasen este nombre, Ángel Ariel Escalante Pérez, este niño héroe que, a su escasa edad, no solo supo discernir el bien del mal, sino que fue capaz de sacrificar su vida por la de un piloto de bus que probablemente no conocía. 

    ¡Basta ya de victimizar a los criminales solo para dar discursos demagógicos! Claro que tenemos que crear oportunidades para reducir la pobreza y brindar oportunidades de desarrollo a todos los guatemaltecos, pero eso no lo vamos a lograr victimizando a los criminales. Tengan un poco de vergüenza, los guatemaltecos honestos, que somos la mayoría nos merecemos un poco de respeto. 

    Este artículo de fue publicado originalmente en el diario El Siglo, el 25 de enero de 2019. Puede ver el original acá.

  • Lo mejor de nosotros, lo peor de nosotros

    Lo mejor de nosotros, lo peor de nosotros

    La tragedia que provocó la erupción del Volcán de Fuego propició que diéramos lo mejor y lo peor de nosotros mismos. Comencemos por lo positivo, porque no cabe duda de que el Volcán de Fuego nos trajo mucho más que muerte y destrucción. Para comenzar nos trajo esperanza y hermandad. Esta tragedia sacó a relucir el lado más maravilloso de los de guatemaltecos, una solidaridad absoluta hacia las víctimas de esta terrible catástrofe.

    Los ciudadanos nos dispusimos ayudar a nuestros hermanos, ha sido hermoso y esperanzador ver cómo se han intentado cubrir todas las necesidades de los damnificados, además de alimentos, medicamentos, artículos de limpieza y aseo personal, se ha pensado en todo, terapia y actividades lúdicas para los niños, peluqueros, psicólogos, la lista es interminable. Ya hay personas organizándose para construir viviendas para los afectados. No se puede dejar de sentir orgullo en esta patria que nos vio nacer, en su gente maravillosa. Y no podemos olvidar el trabajo heroico del ejército, de los bomberos, de la policía y demás cuerpos de socorro y de rescate que han trabajado conjuntamente por largas jornadas rescatando a los sobrevivientes, cuidando de los enfermos y buscando a los desaparecidos.

    Es terrible contrastar toda esta bondad con la avaricia, la maldad, la ambición y el oportunismo que también generó esta tragedia. Es vergonzoso como muchos están aprovechándose de la desgracia ajena para cumplir sus fines y agendas políticas, ¿se puede ser más bajo, más vil, más ruin? No es posible que en pos de una tragedia nos tengamos que aguantar la lucha de egos para ver quién brilla más. Los dimes y diretes que van y vienen, la cacería de brujas buscando culpables. Con esto no quiero decir que se exima de responsabilidad a quienes se les encuentre responsables de alguna falta u omisión, pero otra cosa muy distinta es buscar protagonismo y convertir una tragedia en una excusa para dividirnos y buscar un beneficio propio.

    Quiero pensar que es la primera Guatemala la que va a prevalecer, la que nos permite dar lo mejor de nosotros mismos. Por último, deseo compartir con ustedes el inicio del libro «Historia de dos ciudades» de Charles Dickens, que fue publicado por primera vez en 1859, porque sentí que sus palabras eran las más adecuadas para describir el momento que vivimos.

    «Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos, la edad de la sabiduría, y también de la locura; la época de las creencias y de la incredulidad; la era de la luz y de las tinieblas; la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación. Todo lo poseíamos, pero no teníamos nada; caminábamos en derechura al cielo y nos extraviábamos por el camino opuesto. En una palabra, aquella época era tan parecida a la actual, que nuestras más notables autoridades insisten en que, tanto en lo que se refiere al bien como al mal, sólo es aceptable la comparación en grado superlativo.»

    Este artículo de fue publicado originalmente en el diario El Siglo, el 8 de junio de 2018. Puede ver el original acá.

    Si deseas conocer más sobre la vida de Dickens te recomiendo leer, «La mujer invisible».

  • Prejuicios y percepción

    Prejuicios y percepción

    Imagina la siguiente escena: en el gimnasio de un colegio un grupo de adolescentes se encuentran tomadas de la mano y en actitud de oración. Las niñas son todas blancas y a su lado, en la misma fila se encuentra una jovencita indígena en una actitud similar, pero a ella nadie la está tomando de la mano. ¿Qué pensarías de esa imagen? ¿Cómo te haría sentir? Estoy convencida de que un buen número de personas se molestaría y acusaría a las niñas blancas de ser racistas, ¡¿cómo es posible que no tomen la mano de la niña por ser indígena?! A fin de cuentas, estamos viendo la imagen, ¿no? En la imagen se ve claramente que la niña está aislada y nadie la está tomando de la mano. ¡Terrible! ¡Guatemala es un país de racistas!

    ¿Qué pensarías sí te digo que esto sucedió no en Guatemala, sino en los Estados Unidos? La fotografía de un grupo de jovencitas blancas tomadas de la mano, al lado a una de raza negra que no estaba siendo tomada de la mano desató una ola de ataques en contra de la escuela y de la comunidad. En una escuela en la que hace tan solo un par de semanas, un estudiante de 17 años disparó contra alumnos y profesores, asesinando a 10 y dejando heridos a otros 13.

    Luego de que la NBA publicara la fotografía los usuarios de las redes preguntaron indignados por qué nadie tomaba la mano de la niña de color y comenzaron los ataques. No se tomaron la molestia de preguntar ¿por qué?, hasta que la madre de la niña aclaró que en primera instancia la foto había sido cortada y que al lado de su hija se encontraban otras niñas que no estaban tomándose de las manos y que había sido su hija quien había decidido no tomarse de las manos, ya que se encontraba muy afectada por todo lo sucedido. Como es parte del coro y aún tenían que cantar el himno, sentía que si lo hacía comenzaría a llorar y no quería hacerlo antes de cantar, ella decidió no hacerlo. Una explicación lógica, que de no ser por la que la madre de la niña es blanca y desató otra serie de cuestionamientos y ataques injustificados, hubiese sido perfectamente válida. Hubo quienes cuestionaron si la madre al ser «blanca y privilegiada»sería la persona adecuada para explicar el racismo a su hija. ¡Es su hija adoptiva! Una actitud racista seguramente le afectaría tanto a ella como a la niña. ¿Es requisito para ser un buen padre ser de la misma raza que el hijo? ¡No, y afirmar lo contrario es racismo puro y duro! ¿No pudo acaso ser la niña negra la racista y no querer tomar la mano de sus compañeras? Digo, puede suceder, ¿por qué no? ¿Acaso solo los blancos pueden ser racistas?

    Puse al inicio el ejemplo de Guatemala para sensibilizarnos y ponernos en contexto, porque acá cada día se ven más este tipo de ataques por situaciones similares. Sin ir muy lejos, el otro día en redes un usuario comentó que vosear a un indígena mayor era racismo. ¿Qué pasa si un joven indígena vosea a una señora mayor no indígena? ¿será también racismo o ahí no aplica por que la persona es no indígena? ¿Existe acaso algún mandamiento en contra del racismo que verse, «no vosearás a una persona mayor»? ¿No será acaso una simple regla de educación? ¿Por qué tiene que ser considerado como racismo?

    Estas situaciones muchas veces no reflejan otra cosa más que nuestros propios prejuicios y una mala percepción de una situación. Si yo creo que todas las personas pelirrojas son mentirosas, evidentemente cuando vea algo que lo sugiera pensaré que me está dando la razón y que reafirma mis creencias. Pero la gran mayoría de veces las cosas son mucho más complejas que eso y hay una historia detrás, como lo fue en el caso de la fotografía de las jovencitas de la escuela en Texas.

    Es triste ver como en algunos casos personas que están luchando por la igualdad y la justicia hacen más mal que bien.

    No podemos ver racismo y discriminación en todas partes, no podemos ver ataques en todas partes. Detengámonos por un momento a analizar las cosas, no le creamos solo a las imágenes que nos presentan y a las cosas que nos dicen los demás, ya que como en este caso, pueden estar a medias dejando por un lado la otra mitad de la historia, una parte importante que nos puede ayudar a discernir la verdad y a ver las cosas con otros ojos. Con esto no quiero decir que el racismo y la discriminación no existan, por supuesto que sí, pero no podemos pensar que todo tiene una motivación racista y quizás no sea más que un reflejo de nuestros propios prejuicios y de una percepción errónea. Y los prejuicios son tan nocivos para una sociedad como lo son el racismo y la discriminación.

    Este artículo de fue publicado originalmente en el diario El Siglo, el 1 de junio de 2018. Puede ver el original acá.

  • ¿Qué está pasando?

    ¿Qué está pasando?

    Nuestro país está completamente dividido y hay tantas facciones que desean hacerse del poder que es difícil saber lo que en realidad sucede. La guerra por la desinformación ha alcanzando niveles irracionales, por lo que es muy distinguir entre lo que es verdad y lo que es manipulación. Por ejemplo, si circula el rumor de que el presidente va a pedir la expulsión de la CICIG y al mismo tiempo circulará el rumor de que se está fraguando un golpe de estado técnico contra el presidente Morales. Salen ambos grupos a gritar golpe de estado, y al final no pasa absolutamente nada. No eran más que rumores por parte de unos y otros.

    Hoy tenemos una nueva Fiscal General, la era de Thelma Aldana termina e inicia la de Consuelo Porras. La mayoría nos preguntamos, ¿qué va a suceder? Los comentarios que he escuchado sobre ella y su equipo son favorables. Todos esperamos que continúe la lucha contra la impunidad, pero más que nada, esperamos que actúe con apego a las leyes del país, al estado de derecho, a la Constitución Política de la República, y que actúe con equidad sin prestarse a juegos y presiones políticas.

    Tan pronto se dio el anuncio de su nombramiento, comenzaron a circular las opiniones encontradas, unos la felicitaban mientras que otros ya la llamaban la «fiscal de la impunidad». ¿Qué les pasa? Podemos darle al menos el beneficio de la duda, esperar un poco para poder ver cómo será su mandado y que acciones tomará antes de comenzar con las opiniones. Con esto no quiero decir que no estemos facultados para opinar. Pero una cosa muy distinta es opinar y otra aseverar, y el problema es que acá se la pasan aseverando demasiadas cosas, las cuales en su mayoría han terminado siendo falsas, creando caos y confusión entre la población.

    Versa el refrán «cuando el río truena, piedras lleva», por lo que no dudo que exista algo detrás de los rumores, tristemente la línea divisoria entre la verdad y la manipulación se hace cada día más delgada y cuesta mucho saber lo que está sucediendo. Lo más triste es ver como muchos individuos y analistas que tienen sobre sus hombros la responsabilidad de ser objetivos se prestan a un juego tan sucio.  Justo ayer comparaba los comentarios de varios de ellos y están prácticamente calcados los unos de los otros, todos enfocados en la misma agenda y en la misma dirección. Y son estos manipuladores de la verdad los primeros que salen a hablar de libertad de expresión y no dudan en llamar «netcenter», a quien opine lo contrario o a quienes los cuestionan.

    ¡Basta ya! Aprendamos a opinar aclarando que es una opinión, no aseveremos nada a menos que estemos completamente seguros de que es verdad y, sobre todo, no nos prestemos a propagar rumores. Bien podríamos dejar de compartir todo lo que nos llega por WhatsApp, analizarlo y leerlo con calma antes de que lo demos por un hecho. El problema principal de los rumores es que pueden desencadenar verdaderas crisis políticas, sociales y económicas. En una sociedad como la nuestra que atraviesa una grave crisis que no hemos sido capaces de superar, somos un blanco fácil de estos rumores que son generados para sembrar caos y manipularnos, obteniendo así el resultado deseado.

    La responsabilidad de preservar la verdad de la información es de cada uno de nosotros, aprendamos a discernir entre la verdad, una opinión y una manipulación, pero, sobre todo, no nos prestemos a ese juego burdo de quienes manipulan la opinión para conseguir sus propios fines porque sino nunca sabremos con certeza, qué está pasando.

    Este artículo de fue publicado originalmente en el diario El Siglo, el 4 de mayo de 2018. Puede ver el original acá.

  • Atrévete a pensar

    Atrévete a pensar

    Es imposible no ofender al expresar lo que pensamos porque en la medida que nos expresamos libremente corremos el riesgo de ofender, sobre todo si estamos buscando la verdad. Cuando discutimos un tema por el cual tenemos pasión, los ánimos se suben. Cuando pensamos y lo expresamos, ofendemos. La otra opción para no ofender, como bien indica Jordan Peterson, es no pensar y eso tampoco es una opción. Por eso es que se trata de imponer la corrección política, la cual se puede definir como la «imposición de la sensibilidad sobre la verdad» —Bill Maher. Nos sentimos moralmente superiores al hacerlo sin importar que eso nos aleje de la verdad. Estamos creando una sociedad demasiado sensible, expresar la verdad se considera irrespetuoso e insensible. Hemos llegado al punto en que la mentira y el engaño son preferibles a la verdad.

    Tristemente se genera un linchamiento público a quien se atreve a decir lo que piensa. Si por ejemplo yo digo que la CICIG se está convirtiendo en un ente corrupto y nefasto para la institucionalidad del país, me saltan encima los defensores y se me acusa de estar a favor de la corrupción. Pongamos otro ejemplo, si critico al gobierno y la ineptitud de nuestro mandatario, se me acusa de socialista y de ser una vendida. ¿No han pensado que se puede y es válido estar en contra de la arbitrariedad y el abuso de poder por parte de la CICIG y al mismo tiempo estar a favor de la lucha contra la corrupción, y tener el suficiente sentido común para darse cuenta de que el presidente es un incapaz? Puede que tenga o no razón, pero eso es lo que pienso y no tengo que acomodar mis ideas para satisfacer a la mayoría. Por lo tanto, vivimos en una sociedad en la que «tenemos libertad de expresión mas no libertad de pensamiento», como bien lo articuló recientemente el rapero Kanye West.

    https://twitter.com/kanyewest/status/988122800459104256?s=21

    De qué nos sirve tanta libertad de expresión a través de las redes sociales si debemos seguir las reglas de lo que establece el status quo y lo políticamente correcto dictado por grupos de activistas con agendas propias que distan de ser unos angelitos que velan por el bien común. Lo que realmente son es un grupo de buitres esperando recibir su presa o más bien esperando llegar al poder. ¿Se dan cuenta de que están ejerciendo sobre nosotros una tiranía de la opinión? Día tras día vemos a más periodistas, comunicadores y analistas enfilarse en la agenda con tal de aparecer en «la foto», y ser considerados miembros de esa élite moralmente superior. Nos imponen sus mentiras como verdades utilizando el chantaje moral puesto que no es un delito —aún—, expresar lo que se piensa.

    La verdad molesta y la verdad incomoda, pero no por ello voy a censurarla. Estamos creando una sociedad de personas que se ofenden por cualquier cosa y que se victimizan con tal de evadir la responsabilidad de sus actos. Una sociedad de individuos débiles que son fácilmente manipulados. Es una generación de «copia y pega», porque es más fácil repetir como un loro lo que dicen otros, que pensar por sí mismo y formarse un criterio. Pensar se ha convertido en un acto temerario.

    ¿Eres valiente? ¡Atrévete a pensar y a defender tu libertad de pensar y decirlo con libertad!

    Este artículo de fue publicado originalmente en el diario El Siglo, el 27 de abril de 2018. Puede ver el original acá.

  • Yo, la víctima

    Yo, la víctima

    Ser una víctima está de moda, crear víctimas aún más. El victimismo se ha convertido en la herramienta política de nuestros días. Alcanzamos más poder en la medida que victimizamos a las personas que mejor sirven a nuestros intereses políticos. Tener coraje y ser valiente está mal visto, es más útil ser una víctima.

    Son muchos los que han escrito sobre la victimización, esta se ha convertido en una epidemia en nuestros días. El criminal y el asesino son víctimas de la sociedad, el violador es víctima del abuso que sufrió o de las enfermedades mentales que padece, el pobre es víctima del hambre y la ignorancia, el niño malcriado es víctima del divorcio de los padres o de la hiperactividad, etc., y al final del día las verdaderas víctimas son olvidadas o quedan rezagadas. No les queda otra alternativa que no sea la de aceptar su papel de víctimas.

    En pocas palabras la joven que ha sido violada por un pandillero tendrá que aceptar que, si bien ella fue abusada sexualmente, eso se debe a que el pandillero es una víctima de la sociedad, ¿se dan cuenta la irracionalidad de todo esto? Pero lo escuchamos a diario, lo vemos a diario.

    La agenda de lo políticamente correcto busca precisamente eso, crear una tiranía por medio de la «benevolencia» y olvidan que lo que debe prevalecer es la verdad y la justicia.

    Nos hemos enfocado en justificar las intenciones de las personas y nos olvidamos de que lo que realmente debe importarnos son las acciones. La comisión de un delito ha pasado a segundo plano y ahora la sociedad solo desea saber ¿por qué? y de preferencia etiquetar al criminal como víctima y diagnosticarle algún tipo de trastorno mental si sus acciones no pueden ser justificadas con su entorno social. Pobre de aquel que tenga la osadía de cuestionar a la «víctima», porque inmediatamente es tachado de ser un ser despiadado que no tiene compasión hacia sus semejantes y carece de empatía, por ende, de humanidad. Pero olvidamos que la maldad humana existe, sí como lo leen, existe. Para muchos aceptar la maldad humana es difícil, ya que lo identificamos con una concepción arcaica o una visión religiosa del bien y el mal (Dios y el Diablo), no me refiero a eso, me refiero a la verdadera maldad humana, aquella que no admite justificación, simplemente es.

    Hace algunos años leí el libro del psiquiatra estadounidense M. Scott Peck titulado: “People of The Lie˝, (Gente de la mentira). Y es quizá uno de los libros más impactantes y aterradores que he leído. Y no porque contenga nada terrorífico en el sentido literario, es aterrador porque deja al descubierto a la verdadera maldad humana. Al inicio del libro el autor dice que un psiquiatra debe abstenerse de emitir juicios de valor, sin embargo, indica que se siente obligado a hacerlo y afirma que la maldad humana existe. En el libro nos narra una serie de experiencias que tuvo con pacientes a lo largo de su carrera como psiquiatra y lo peor de todo, es que es fácil para el lector identificar a personas y situaciones similares. La maldad humana dice, no la encontramos en las cárceles, la encontramos en individuos funcionales que cometen actos de maldad que tienen ramificaciones aún mayores que sí dispararan y asesinaran a un grupo de personas. Estas personas siempre esconden sus acciones detrás de la intención. —¡No fue mi intención hacerlo! —exclaman.

    Peck hace la distinción entre enfermedades emocionales o mentales y la maldad. No descarta que hay padecimientos mentales que llevan a individuos a cometer actos de maldad. Describe la maldad como una «ignorancia militante». Están obsesionados con mantener una imagen de honorabilidad que no admite ser cuestionada y por lo general escogen muy bien a sus víctimas. Son individuos queridos por la mayoría y respetados en su comunidad. Sus víctimas son percibidas como personas paranoicas o demasiado sensibles. Estos individuos suelen llegar a alcanzar posiciones de poder y liderazgo en la sociedad.

    El libro de Peck fue publicado en 1983, cuando él lo escribió no podía ni imaginarse en lo que la sociedad se convertiría. Somos una sociedad que vive de la imagen y de la percepción, una sociedad que justifica los actos criminales con tal de alcanzar fines políticos. Cada año un mayor número de personas salen del anonimato para alcanzar sus 5 minutos de fama en las redes sociales, haciendo casi cualquier cosa para obtenerla. Por lo tanto, el peso de la opinión pública —aunque sea el mismo puñado de individuos que trata de dirigir la agenda política—, es muy importante. Y harán lo que sea para no caer en desgracia ante estos ídolos de papel, lo que está generando una tiranía de opinión que no admite cuestionamiento y nos estamos convirtiendo en una sociedad que victimiza los actos criminales. Aprendamos a tener coraje de decir lo que pensamos, disentir no es un delito, por el contrario, es uno de los pilares de una sociedad sana y libre.

    Por lo tanto, si no están de acuerdo con lo que he escrito, recuerden que yo también soy una víctima de la sociedad heteropatriarcal opresora de derecha militarista en la que crecí y no me pueden cuestionar, al contrario, espero su empatía y por supuesto sus comentarios deben ser positivos y alentadores, —sarcasmo—.

    Este artículo de fue publicado originalmente en el diario El Siglo, el 13 de abril de 2018. Puede ver el original acá.