Categoría: Redes Sociales

  • Yo, la víctima

    Yo, la víctima

    Ser una víctima está de moda, crear víctimas aún más. El victimismo se ha convertido en la herramienta política de nuestros días. Alcanzamos más poder en la medida que victimizamos a las personas que mejor sirven a nuestros intereses políticos. Tener coraje y ser valiente está mal visto, es más útil ser una víctima.

    Son muchos los que han escrito sobre la victimización, esta se ha convertido en una epidemia en nuestros días. El criminal y el asesino son víctimas de la sociedad, el violador es víctima del abuso que sufrió o de las enfermedades mentales que padece, el pobre es víctima del hambre y la ignorancia, el niño malcriado es víctima del divorcio de los padres o de la hiperactividad, etc., y al final del día las verdaderas víctimas son olvidadas o quedan rezagadas. No les queda otra alternativa que no sea la de aceptar su papel de víctimas.

    En pocas palabras la joven que ha sido violada por un pandillero tendrá que aceptar que, si bien ella fue abusada sexualmente, eso se debe a que el pandillero es una víctima de la sociedad, ¿se dan cuenta la irracionalidad de todo esto? Pero lo escuchamos a diario, lo vemos a diario.

    La agenda de lo políticamente correcto busca precisamente eso, crear una tiranía por medio de la «benevolencia» y olvidan que lo que debe prevalecer es la verdad y la justicia.

    Nos hemos enfocado en justificar las intenciones de las personas y nos olvidamos de que lo que realmente debe importarnos son las acciones. La comisión de un delito ha pasado a segundo plano y ahora la sociedad solo desea saber ¿por qué? y de preferencia etiquetar al criminal como víctima y diagnosticarle algún tipo de trastorno mental si sus acciones no pueden ser justificadas con su entorno social. Pobre de aquel que tenga la osadía de cuestionar a la «víctima», porque inmediatamente es tachado de ser un ser despiadado que no tiene compasión hacia sus semejantes y carece de empatía, por ende, de humanidad. Pero olvidamos que la maldad humana existe, sí como lo leen, existe. Para muchos aceptar la maldad humana es difícil, ya que lo identificamos con una concepción arcaica o una visión religiosa del bien y el mal (Dios y el Diablo), no me refiero a eso, me refiero a la verdadera maldad humana, aquella que no admite justificación, simplemente es.

    Hace algunos años leí el libro del psiquiatra estadounidense M. Scott Peck titulado: “People of The Lie˝, (Gente de la mentira). Y es quizá uno de los libros más impactantes y aterradores que he leído. Y no porque contenga nada terrorífico en el sentido literario, es aterrador porque deja al descubierto a la verdadera maldad humana. Al inicio del libro el autor dice que un psiquiatra debe abstenerse de emitir juicios de valor, sin embargo, indica que se siente obligado a hacerlo y afirma que la maldad humana existe. En el libro nos narra una serie de experiencias que tuvo con pacientes a lo largo de su carrera como psiquiatra y lo peor de todo, es que es fácil para el lector identificar a personas y situaciones similares. La maldad humana dice, no la encontramos en las cárceles, la encontramos en individuos funcionales que cometen actos de maldad que tienen ramificaciones aún mayores que sí dispararan y asesinaran a un grupo de personas. Estas personas siempre esconden sus acciones detrás de la intención. —¡No fue mi intención hacerlo! —exclaman.

    Peck hace la distinción entre enfermedades emocionales o mentales y la maldad. No descarta que hay padecimientos mentales que llevan a individuos a cometer actos de maldad. Describe la maldad como una «ignorancia militante». Están obsesionados con mantener una imagen de honorabilidad que no admite ser cuestionada y por lo general escogen muy bien a sus víctimas. Son individuos queridos por la mayoría y respetados en su comunidad. Sus víctimas son percibidas como personas paranoicas o demasiado sensibles. Estos individuos suelen llegar a alcanzar posiciones de poder y liderazgo en la sociedad.

    El libro de Peck fue publicado en 1983, cuando él lo escribió no podía ni imaginarse en lo que la sociedad se convertiría. Somos una sociedad que vive de la imagen y de la percepción, una sociedad que justifica los actos criminales con tal de alcanzar fines políticos. Cada año un mayor número de personas salen del anonimato para alcanzar sus 5 minutos de fama en las redes sociales, haciendo casi cualquier cosa para obtenerla. Por lo tanto, el peso de la opinión pública —aunque sea el mismo puñado de individuos que trata de dirigir la agenda política—, es muy importante. Y harán lo que sea para no caer en desgracia ante estos ídolos de papel, lo que está generando una tiranía de opinión que no admite cuestionamiento y nos estamos convirtiendo en una sociedad que victimiza los actos criminales. Aprendamos a tener coraje de decir lo que pensamos, disentir no es un delito, por el contrario, es uno de los pilares de una sociedad sana y libre.

    Por lo tanto, si no están de acuerdo con lo que he escrito, recuerden que yo también soy una víctima de la sociedad heteropatriarcal opresora de derecha militarista en la que crecí y no me pueden cuestionar, al contrario, espero su empatía y por supuesto sus comentarios deben ser positivos y alentadores, —sarcasmo—.

    Este artículo de fue publicado originalmente en el diario El Siglo, el 13 de abril de 2018. Puede ver el original acá.

  • Los ofendidos

    Los ofendidos

    Si algo caracteriza la época actual son las ofensas, es muy fácil ofender. Las ofensas están siendo llevadas a tal extremo que hasta da la impresión de que a los activistas de determinadas agendas les pagan por ofenderse. Pero no son solo los activistas, es una mayoría creciente de personas sin tolerancia y sentido común que alimentan esta tendencia. En realidad, están en todo su derecho a ofenderse, pero no están en su derecho de querer cambiar a toda una sociedad, sus costumbres, su cultura, su idiosincrasia y hasta su historia, porque a ellos les ofende la sola existencia de alguien que no comparta sus ideales e ideas.

    Esta semana el Museo Metropolitano de Nueva York, publicó en su perfil de Facebook una pintura de la artista Cecilia Beaux (1855–1942), la pintura se titula Ernesta (La niña con su enfermera). En la misma podemos observar a la sobrina de la artista quien para ese entonces 1894, tenía alrededor de 2 años, junto a su nana. La niña se ve de cuerpo entero, mientras que de la nana solo se observa de la cintura para abajo. La nana tiene sujeta la mano de la niña y como indica el museo en su publicación: «La mano de Mattie (el nombre de la enfermera), sirve como un símbolo universal de protección y seguridad». Lo curioso de todo esto fue que las personas no tardaron en mostrar su ofensa ante una obra que fue pintada en siglo XIX, porque la nana sale cortada. Pierden de vista el simbolismo de la mano y, sobre todo, pierden de vista lo hermosa que es la pintura y el contexto histórico en el cual la obra fue creada. ¿Quisiera saber cuántas de estas personas tienen en su foto de perfil una fotografía en donde aparecen con las personas que, sin ser sus padres, les cuidaron cuando eran niños? Las celebridades de hoy en día suben a sus redes sociales fotos de sus hijos y la gran mayoría de estos tienen niñeras, ¿les están reclamando porque no suben la fotografía de los niños con la niñera?

    Photo Maria DeWitt Jesup Fund, 1965 | Ernesta (Child with Nurse) by Cecilia Beaux

    Esto no es la primera vez que sucede y en nuestro medio ocurre constantemente, recordarán ustedes el famoso «María Chula» y otros más recientes. Los cuales prefiero no mencionar en este espacio, para no crear más polémica.

    Hay una línea divisoria, no tan fina, entre causar ofensa y libertad de expresión. Sin embargo, es difícil ejercer una sin la otra. El problema son los extremos a los cuales se está llevando. Por eso para mí las acciones deben ser siempre más importantes que las intenciones. La excusa más común es, ¡no fue mi intención! Cuando en muchos casos es evidente que sí fue la intención. Aun así, debemos enfocarnos en las acciones para evitar caer en la censura moral de las intenciones ajenas. El derecho juzga las acciones, muchas personas han tenido deseos de asesinar a alguien, sin embargo, la ley sólo persigue y juzga a quienes cometen el delito.

    Por lo tanto, en vez de andar censurando a diestra y siniestra, preguntémonos si la acción corresponde a un delito, o si quizá incita a un delito y no es simplemente una persona ejerciendo su derecho a expresarse libremente. Evidentemente lo estoy simplificando, pero creo que es una buena pauta para analizar estas situaciones.

    Ahora bien, cada día es más común escuchar a personas acusar a quienes piensan diferente a ellas y ha aumentado el número de denunciarlos y bloqueos de usuarios en las redes sociales, simplemente porque opinan de forma distinta, y se está saliendo de control.

    Para comenzar no comprendo por qué son tan masoquistas de seguir o tan siquiera leer a quienes les desagradan. Parece ser que lo que buscan es conflicto para demostrar su superioridad moral e intelectual. Y por lo general ocurre lo opuesto, porque esos argumentos difícilmente alcanzan un buen nivel porque nacen del hígado y no dé la razón. El insulto favorito para quien piensa distinto es «trol» o «netcentero», descalificando por completo al individuo por el simple hecho de disentir. Con esto no quiero decir que no existan perfiles falsos, los hay. Pero es imposible que sean todos aquellos a quienes se les acusa diariamente. Pareciera entonces que todos somos un netcenter a los ojos de estos intolerantes.

    Y esto en realidad es una forma de censura, así como censuran los libros y las obras de arte, pretenden censurar todo aquello que les incomoda y a toda persona que ejerza su derecho a expresarse libremente. En vez de respetar la diversidad que tanto aclaman buscan una homogeneidad que está acabando con la individualidad.

    Este artículo de fue publicado originalmente en el diario El Siglo, el 23 de marzo de 2018. Puede ver el original acá.

  • El hombre mediocre y las redes sociales

    El hombre mediocre y las redes sociales

    El sociólogo y médico italo-argentino, José Ingenieros, escribió en 1913 la obra titulada, «El hombre mediocre».  El hombre mediocre para Ingenieros es aquel que, «es incapaz de usar su imaginación para concebir ideales que le propongan un futuro por el cual luchar. De ahí que se vuelva sumiso a toda rutina, a los prejuicios, a las domesticidades y así se vuelva parte de un rebaño o colectividad, cuyas acciones o motivos no cuestiona, sino que sigue ciegamente». Otra de las características del hombre mediocre es la envidia, a la cual le tenemos que sumar, la arrogancia, la ignorancia y la soberbia. ¿Les suena familiar? Estoy segura de que esa descripción les recordará al menos a un par de personas, sino más.

    Últimamente he estado bastante alejada de las redes sociales, y me he enfocado en la literatura y la historia. ¿Por qué? Porque todos necesitamos tomarnos un descanso de la mediocridad, sobre todo porque en las redes sociales el hombre mediocre inventa agresiones para justificar su mediocridad, y las últimas semanas han estado plagadas de agresiones en ambos lados del espectro.

    El hombre mediocre inventa agresiones para justificar su mediocridad

    En Estados Unidos, los usuarios de redes sociales han manifestado sentimientos similares, y según lo recientemente publicado por Statista, el 59% de los usuarios podría prescindir del uso de ellas. A esto debemos sumarle la baja en la teleaudiencia que tuvieron eventos populares para los estadounidenses, como lo son los premios Globo de Oro, los Grammy y los mismos Oscar, reportando estos últimos, la audiencia más baja registrada de los últimos años.

    Muchos atribuyen estas bajas al aumento de los servicios de distribución digital de contenido multimedia por medio del Internet, —streaming—. Otros, lo atribuyen a la politización de estos programas. Los televidentes disfrutan de estos espectáculos para entretenerse no para escuchar hablar de política. Para mí que es una mezcla de ambos, y uno complementa al otro. Esté o no de acuerdo con sus puntos de vista, llega el momento que cualquiera se cansa de escuchar lo mismo, una y otra y otra vez. Si a eso le sumamos la facilidad de ver cualquier película o serie por medio de Netflix, o cualquier otro servicio, evidentemente la audiencia pierde el interés en estos programas que solían dominar los ratings de audiencia. Adicional a esto, creo que estos premios no han sabido evolucionar, es agotador escuchar a los ganadores agradecer hasta a su gato por el galardón obtenido.

    Pero ya nos alejamos del tema principal, el hombre mediocre, aunque en realidad Hollywood está plagado de ellos, individuos sin ideas propias que solamente repiten y copian lo que otros hacen y es por ello, que ha decaído tanto la calidad de las películas en los últimos tiempos.

    Sin ir muy lejos, en este espacio comentaba recientemente sobre un individuo que copia tuits ajenos y los transcribe a Facebook como propios. Este encaja perfectamente en la definición de Ingenieros, porque el hombre mediocre no tiene ideas propias, este piensa y repite lo que otros dicen. Esto no significa según Ingenieros que no tenga «talentos», sino que nunca llega a desarrollarlos.

    El hombre mediocre es el «hombre masa» del que nos habla José Ortega y Gasset en su libro, «La rebelión de las masas», que se comienza a publicar en 1929. «Este hombre-masa es el hombre previamente vaciado de su propia historia, sin entrañas de pasado y, por lo mismo, dócil a todas las disciplinas llamadas «internacionales». Más que un hombre, es sólo un caparazón de hombre constituido por meres idola fori; carece de un «dentro», de una intimidad suya, inexorable e inalienable, de un yo que no se pueda revocar. De aquí que esté siempre en disponibilidad para fingir ser cualquier cosa. Tiene sólo apetitos, cree que tiene sólo derechos y no cree que tiene obligaciones: es el hombre sin la nobleza que -sine nobilitate-, snob.»

    No me resta más que recomendarles leer ambos libros, tanto Ingenieros como Ortega y Gasset nos muestran el mal de nuestros días, la mediocridad. Y la abundancia del hombre masa que pulula las redes sociales.

    Este artículo de fue publicado originalmente en el diario El Siglo, el 16 de marzo de 2018. Puede ver el original acá.

  • Innovación, creatividad y plagio

    Innovación, creatividad y plagio

    El día de ayer se conoció la noticia que el director, Guillermo del Toro, ha sido denunciado por plagio, en medio de las votaciones al Oscar, donde su película «La forma del agua», es una de las nominadas. Esta película se ha llevado los principales galardones del cine y se considera una de las principales contendientes para llevarse el Oscar a mejor película. ¿Quién lo demanda? Lo demanda el hijo del fallecido escritor y ganador al premio Pulitzer, Paul Zindel, quien asegura que la obra de Guillermo del Toro utiliza demasiados elementos de la obra que obtuvo el premio Pulitzer en 1971.

    Del Toro asegura que no conocía la obra, y lo mismo indican los estudios Fox quienes son los responsables de la cinta.  Es difícil saber en estos casos la verdad, y lo más probable es que se resuelva en la corte o con un acuerdo entre las partes.

    Adicional a esto también se descubrió recientemente por medio de un software, que William Shakespeare plagió algunas de sus obras del trabajo del escritor George North. Quien escribió un libro a finales del siglo XVI y fue una conocida figura en la corte de la reina Elizabeth I, de Inglaterra. Al parecer Shakespeare no sólo utilizó las mismas palabras de North, sino que las empleó en escenas y contextos similares.

    Ahora bien, ¿qué es el plagio? Según el diccionario de la RAE plagiar significa, «Copiar en lo sustancial obras ajenas, dándolas como propias». El plagio es tan antiguo como el ser humano, siempre ha existido y por eso la legislación protege los derechos de autor. Hoy día, que es tan sencillo «copiar y pegar», de un texto ajeno, se da con muchísima frecuencia. Los jóvenes no respetan los derechos de autor y es frecuente escuchar a profesores y catedráticos hablar de este problema tan generalizado en nuestros días.

    Por su parte, Peter Thiel profundiza sobre la innovación y la creatividad en su libro, «De cero a uno». Para Thiel es más fácil copiar que hacer algo nuevo. Algo nuevo sería partir de 0 hasta 1 y copiar iría de 1 a n. Esto no significa necesariamente que copiar sea malo. Pongamos el ejemplo de la televisión, ¿quién la inventó? La respuesta no es tan sencilla porque había al menos unas 50 personas, alrededor del mundo, trabajando en proyectos similares, pero se le atribuye con más frecuencia a 3 inventores, John Logie Baird, Philo Taylor Farnsworth y Charles Francis Jenkins. Sin embargo, no podemos acusar de plagio a empresas como Samsung quienes nos introdujeron a las televisiones inteligentes. Estas empresas partieron de 1 o sea del invento de la televisión, para llevarnos a una versión mejorada de la misma, aun así, parten de una creación existente.  Por otro lado, Steve Jobs nos trae el primer iPod, el cual, si podemos decir con confianza que partió de 0 a 1, al igual que Mark Zuckerberg, con Facebook. Necesitamos de esta creatividad para mover el mundo. Copiar es mucho más fácil que innovar.

    En el tema de las obras literarias, musicales, plásticas etc., es mucho más complejo. Dos escultores pueden estar trabajando en obras similares sin conocer la existencia el uno del otro. Sin embargo, esas fantásticas coincidencias, no constituyen un plagio, si ambas son obras originales de su autor, que quizá por el uso de una técnica o una idea particular, llegaran a hacer creaciones muy similares. Por ello existen hoy en día mecanismos para que estos trabajos puedan ser registrados, porque, así como hay coincidencias, existen muchas personas, dispuestas a copiar y lucrar del trabajo intelectual del ajeno.

    Al final del día es una cuestión de ética. ¿Cuántas veces al día no recibimos cadenas de textos, citas motivacionales, caricaturas, etc., en los cuales no citan al autor? Hace poco tuve conocimiento de un individuo que copia tuits ajenos y los transcribe a Facebook como propios, ¡el colmo! Lo que demuestra no solo una pobreza intelectual muy grande sino una total falta de valores. Tomemos consciencia de esto, ya que creando e innovando es como saldremos adelante.

    Este artículo de fue publicado originalmente en el diario El Siglo, el 23 de febrero de 2018. Puede ver el original acá.

  • Hablar en círculos

    Hablar en círculos

    Los guatemaltecos hablamos en círculos. Hablar en círculos es pasar horas discutiendo algo con alguien, para llegar al mismo lugar donde se comenzó. Tristemente no sólo estamos hablando en círculos, le estamos hablando al mismo círculo.

    Los argumentos son tan débiles que podrían utilizarse tanto por un grupo, como por el otro. Les pondré dos ejemplos que encontré en Twitter:

    «Los libertarios no quieren que EE.UU., intervenga en Guatemala a través de la CICIG, pero si quieren que intervenga militarmente en Venezuela. Imbéciles», si le damos la vuelta al argumento se lee: «Los socialistas no quieren que EE.UU., intervenga militarmente en Venezuela, pero si quieren que la CICIG intervenga en Guatemala. Imbéciles».

    Segundo ejemplo: «Si confiamos en las instituciones y no en las personas, no debiese preocupar si Jimmy Morales renuncia, el organismo Ejecutivo, continuaría.», ahora invirtámoslo, «Si confiamos en las instituciones y no en las personas, no debiese preocupar si Iván Velásquez renuncia, la CICIG continuaría.»

    En ambos ejemplos, vemos argumentos vacíos, no nos dicen nada y, aun así, reciben eco entre quienes piensan igual que ellos. Y como no estamos discutiendo más que en círculos (salvo algunas excepciones), no llegamos a conocer cómo piensa en realidad la contraparte.

    Visité las páginas de Facebook de varios medios de comunicación, agrupaciones y figuras públicas. En las publicaciones de contenido, era evidente que la gran mayoría no había leído. Comentaban a favor o en contra, pero era extraño encontrar comentarios relacionados al tema. Las críticas se limitaban a insultos, etiquetando a la persona, sin mencionar el contenido para iniciar un debate real sobre los puntos de discrepancia. Era aplaudido y felicitado por quienes piensan de forma similar, nuevamente sin argumentos que sustenten su apoyo. Y esto nos lleva al siguiente problema. Aquí muy pocos leen y menos aún comprenden lo que leen.

    Por andarle buscando tres pies al gato, no comprenden lo que el interlocutor quiere decir. Se toman muy a pecho eso de aprender a leer entre líneas, pero se saltaron la parte donde primero había que aprender a leer y comprender lo que se lee.  La única forma de leer entre líneas es leyendo a todos por igual, evaluando y valorando lo que se lee por medio del uso de la razón. Si no, es un simple adoctrinamiento donde exclusivamente leo aquello que reafirma mis puntos de vista, pero me pierdo el panorama, general, global.

    Y, por último, se ha puesto de moda sacar la banderita y etiquetarse, de forma que hay un linchamiento para quienes no se están manifestando. La presión podrá ser fuerte, pero recordemos que la persona al final del día es libre de pensar y opinar como se le venga en gana, y luego eso se ve reflejado en las urnas. Insultar, presionar y etiquetar, tampoco es argumentar, y la mejor forma de defender una posición cuando no se tienen argumentos, es hablando en círculos. ¿Qué tal si mejor nos informamos antes de formarnos un criterio?, y así aprenderemos a tener una discusión en vez buscar tener la razón.

    Imagen cortesía de Ryan McGuire.

    Este artículo de fue publicado originalmente en el diario Siglo.21, el 1 de septiembre de 2017. Puede ver el original acá.

  • Rumores

    Rumores

    En las ciencias sociales, el rumor presenta una aseveración que es difícil de comprobar y en algunos casos nunca llega a comprobarse, se le conoce como «Teoría del rumor». Allport y Postman, considerados los padres de la psicología del rumor, la definen como, «una proposición específica para creer, que se transmite de persona a persona, por lo general oralmente, sin medios probatorios seguros para demostrarla».

    La mayoría de rumores son falsos, pero conllevan algunos elementos de verdad, que los hace creíbles. En algunas ocasiones resultan verdaderos, y en otras, rumores falsos son responsables de modificar acontecimientos que los convierte en verdades.  En 1944, Robert H. Knapp publicó «La psicología del rumor», dónde analizó miles de rumores que circularon durante la Segunda Guerra Mundial. Él enumera 3 elementos indispensables, para que un rumor sea creíble: 1- Deben ser transmitidos de boca en boca. 2- Proveen información sobre una persona, hecho o condición. 3- Expresan y gratifican las necesidades emocionales de una sociedad. Los rumores, según Knapp también son de 3 clases, A- Los que materializan sueños, reflejan deseos y anhelos de una sociedad. B- Los que inflingen miedo, o cuyo desenlace es motivo de miedo. C- Los que representan una agresión contra un grupo determinado y ponen en riesgo las alianzas en grupos determinados. ¿Les suena familiar?

    El problema principal de los rumores es que pueden desencadenar verdaderas crisis políticas, sociales y económicas. En una sociedad como la nuestra que atraviesa una grave crisis que no hemos sido capaces de superar, somos blanco fácil de estos rumores, que son generados para sembrar caos y manipularnos, obteniendo así el resultado deseado.

    Hablemos de rumores locales. Me gustaría aclarar que son eso: rumores. Si tienen algo verídico no me consta y no estoy validando nada, solo quiero ejemplificar nuestro triste panorama. Los mismos se mencionan repetidamente con algunas variantes. Nótese como la figura del pánico juega un papel primordial en todos ellos:  «Se quieren bajar a Jimmy y a Jafeth para poner a Helen Mack como Presidenta», «Foppa y Hernández Mack van a ser el binomio para las próximas elecciones», «El sector privado financia a SOMOS», «Esto lo hacen para que Guatemala se convierta en una Venezuela», «El país se está militarizando, sacar al Ejército a las calles es una prueba de ello», «Había Militares en la reunión con el Presidente, los militares van a tomar el poder», «Las invasiones de tierras nos van a llevar a una guerra civil», «Ante la crisis se debe convocar a una Asamblea Nacional Constituyente», «Las armas incautadas a los pandilleros provienen de los militares», etc.

    Según el principio de Occam, «La explicación más simple y suficiente es la más probable, más no necesariamente la verdadera».

    El problema con las crisis es que difícilmente podremos predecir el resultado final, y casi siempre se salen de control, sino pregúntenle a Robespierre. Y no olvidemos que la crisis política del 2015 y la victoria de la Plaza, nos dejó como resultado a Jimmy Morales.

    Este artículo de fue publicado originalmente en el diario Siglo.21, el 25 de agosto de 2017. Puede ver el original acá.

  • Las redes sociales y los guatemaltecos

    Las redes sociales y los guatemaltecos

    Guatemala es un país pobre, esto no es novedad. Según los datos más recientes del Instituto Nacional de Estadística (INE), la pobreza afecta a un 59.3 % de la población, lo cual es alarmante. Por otro lado, el estudio que realizó el diario El PAÍS por medio el Instituto para la Integración de América Latina (INTAL), dependiente del BID, y la Corporación Latinobarómetro, indica que el 44 % de los guatemaltecos tiene acceso a redes sociales, en su mayoría WhatsApp y Facebook.

    Otro dato interesante que reveló el estudio es que en Latinoamérica el 81% de los jóvenes menores de 24 años están conectados a Facebook, mientras que sólo un 10 % de las personas mayores de 65 años lo están. No cabe duda y todos somos testigos de la penetración que tiene en nuestro país el uso de las redes sociales, inclusive para personas que viven en extrema pobreza. Lo que estos números arrojan, de forma simplificada, es que las personas dejan de comer por utilizar las redes sociales, y por ello el alcance de las mismas es relevante.

    Hay quienes creen que el país se arregla y se decide en Twitter y este estudio nos da la respuesta, ¡no! Tan solo un 13 % en de los usuarios en Latinoamérica utiliza esa red social, siendo Facebook la favorita con un 54 %, seguida por WhatsApp con un 52%.

    Muchos de los perfiles más vocales en Twitter pasan de forma casi desapercibida en Facebook, ¿por qué? Twitter acepta cuentas anónimas que utilizan todo tipo de pseudónimos o nombres falsos y eso los escuda detrás de una imagen que les permite decir cuánto les da la gana, sin afrontar las consecuencias. Por el contrario, Facebook incentiva a que las personas utilicen sus nombres reales, y penaliza a quienes no utilizan su verdadera identidad. Por lo tanto, muchas de estas personas que de forma tan «valiente», atacan y dicen casi cualquier cosa en Twitter, en Facebook se comportan y se manejan en algunos casos, con un perfil bajo y recatado. Saben que su conducta o comentarios podría traerles consecuencias directas. Para tener un perfil público en Facebook, es obligatorio que haya un perfil personal responsable, por lo que cualquier falta o infracción de la página, Facebook sabe quién está detrás. Eso no significa que en Facebook no existan los perfiles falsos, ¡vaya que los hay! Pero cualquiera puede denunciarlos y Facebook los bloquea solicitándoles que comprueben su identidad. En Twitter este procedimiento es mucho más difícil.

    Que la penetración de Facebook sea tan alta tampoco es garantía de que el mensaje llegue exitosamente a una masa crítica. Facebook tiene un complicado sistema de algoritmos que impide que la información llegue a todos los usuarios. La información que se comparte de forma privada en los perfiles, no tiene trascendencia alguna más que en el círculo cercano al usuario. Qué no es poca cosa, pero tampoco tiene la magnitud que muchos quisieran. Lo que es innegable, es que el guatemalteco está conectado con el mundo y ya no es tan fácil manipularlo.

    Este artículo de opinión fue publicado originalmente en el diario Siglo.21, el 14 de julio de 2017. Puede ver el original acá.

  • El mundo al revés

    El mundo al revés

    En el mundo al revés los terroristas son víctimas, los ladrones son héroes y la sociedad acepta el matrimonio de niñas de 10 años con hombres mayores.

    Cuando mi hijo estaba más pequeño solía jugar el mundo al revés. La gran mayoría de fines de semana íbamos a la playa y durante el camino él se ponía a jugar el mundo al revés. Me decía cosas como: “En el mundo al revés, los perros vuelan”, “me gusta la sopa de zanahoria”, «mi gato me cuenta historias antes de dormir”, “voy a la escuela solo los sábados y los domingos” y así sucesivamente hasta llegar a nuestro destino. Siempre agradecí que la playa en Panamá quedara cerca de la ciudad. De otra manera, en mi mundo al revés hubiese deseado que los niños vinieran con un botón de “mute”.

    Hoy día me pregunto, ¿Estaremos viviendo en el mundo al revés?

    Les voy a dar tres ejemplos recientes para que reflexionemos y podamos responder a la interrogante: ¿Vivimos en el mundo al revés?

    Que alguien me explique ¿cómo justificas haberte convertido en un asesino a sangre fría por haber sido un inmigrante oprimido? ¿Cuantos inmigrantes latinoamericanos no viven en completa opresión en los Estados Unidos? ¿Cuántos de ellos se han convertido terroristas internacionales?

    Bajo la lógica de Chomsky, Hitler fue igualmente oprimido por los judíos. Específicamente hablemos de cuando Hitler en su juventud ansiaba convertirse en pintor y aplicó para ingresar a la Academia de Bellas Artes de Viena y fue rechazado en dos ocasiones (1907 y 1908), por “no estar capacitado para la pintura”. Hitler creía que había sido un profesor judío el que había rechazado su ingreso. Durante la ocupación alemana de Austria (1938 – 1845) la Academia de Bellas Artes fue obligada a reducir el número judíos que trabajaban para esa prestigiosa institución. Los directores de la Academia opusieron resistencia, pero fueron obligados de todas formas.

    Para muchos esta historia marca el inicio del odio del joven Hitler hacía los judíos y lo que desembocaría en uno de los genocidios más terribles de la historia.

    En el mundo al revés los asesinos terroristas y genocidas son unas pobres víctimas oprimidas por la sociedad.

    • Alfonso Portillo, expresidente de la República de Guatemala, confeso y convicto por el delito de conspiración para el lavado de dinero. Y no olvidemos su famosa frase, «No maté a uno ¡sino a dos! Y si eso hice por mi familia ¿qué no haría por mi país?”. Con relación a las acusaciones en su contra por el delito de asesinato en Chilpancingo, México. Se ha convertido al día de hoy en una de las figuras decisivas en la contienda electoral del 2015.

    ¿Qué nos esta pasando? ¿Qué clase de sociedad es esta donde el delincuente se convierte en el héroe? Por favor, no quiero escuchar más críticas contra la corrupción del gobierno actual o de los pasados. Aquí por lo visto ser un ladrón esta permitido y hasta es aplaudido.

    Sí ya se, en el mundo al revés el criminal se convierte en el mesías salvador.

    • En febrero fue el lanzamiento de la adaptación cinematográfica de el libro “Las Cincuenta sombras de Grey”. Las redes sociales fueron invadidas por ataques contra la película, desde cartas de una madre, un psicólogo, un rabino, un cura etc. Los argumentos iban desde los más pudorosos hasta aquellos que dicen que la cinta (y los libros) incitan al machismo, el abuso y la misoginia. Habrán sido ustedes testigos de que no había momento del día sin que alguien publicara en las redes sociales algo en contra de la mentada película y eso duró al menos tres semanas.

    Las feministas y los puritanos se dieron gusto en atacar la cinta. Lo que a mi criterio solo generó más curiosidad por parte de los no se habían enterado que los libros existían y terminaron viendo una cinta que sin el apoyo de tanta publicidad (positiva o negativa, da igual), no hubiese estado dentro de sus preferencias.

    Yo me pregunto, ¿dónde están los detractores de las Cincuenta sombras de Grey cuando salen noticias escalofriantes como las de los matrimonios en Guatemala de alrededor de cinco mil niñas entre 10 y 14 años? Me tiene sin cuidado la mujer mayor de edad que cuenta con dinero suficiente para ir al cine o la que decide libre y voluntariamente leer los libros de las Cincuenta sombras de Grey. Lo que me aterra es que niñas de 10 a 14 años sean obligadas a casarse y las redes sociales hacen total SILENCIO. Las “feminihistéricas” solo están presentes cuando las cosas son “cool” y suceden en los centros urbanos (mejor si es en Hollywood), pero se ausentan de las verdaderas necesidades. Ya quisiera ver la misma euforia de las detractoras del señor Grey gritando, haciendo foros, protestando y posteando las cartas de padres, madres, psicólogos y guías espirituales sobre la aberración que es el matrimonio infantil. ¡¿Qué nos pasa Guatemala?!

     En el mundo al revés es aceptable el matrimonio infantil pero el señor Grey (un personaje ficticio), se encuentra entre los criminales más buscados.

    Respóndanme por favor, ¿Vivimos en el mundo al revés?

  • La hora nalga

    La hora nalga

    La hora nalga es una hora de tiempo perdido en el trabajo sin hacer nada, pero es una hora remunerada.

    Me atrevería a afirmar que una gran mayoría de personas hemos experimentado una hora nalga.

    Les pongo un ejemplo, son las tres de la tarde y ya terminamos todo lo que había que hacer por el día, sin embargo no podemos irnos hasta que sea la hora de salida que es a las cinco. Durante esas dos horas nos quedamos sentados en nuestro puesto de trabajo haciendo horas nalga. La mayoría de personas ocupa esta hora nalga navegando las redes sociales, hablando y chateando por teléfono o bien ocupándose de asuntos personales.

    Hace 30 años, la hora nalga era mucho menos común. La tecnología no había avanzado y había mucho más trabajo que hacer, la mecanografía, la correspondencia, los libros de contabilidad, las actas de las empresas, los documentos de investigación, los inventarios e inclusive, el monitoreo de medios, eran un trabajo básicamente manual. Por supuesto que se ayudaban de máquinas de escribir, sumadoras, papel pasante, máquinas de esténcil etc., pero no habían computadoras personales y no existían los programas de oficina que nos facilitan diariamente la vida. Las empresas no contaban con internet y mucho menos con la maravillosa “nube” o Google Drive. Eso hacía que necesitáramos mucho más tiempo y horas de trabajo. Hoy en día y gracias a la tecnología, el trabajo se ha simplificado y acortado.

    Por esta razón, quedan más espacios libres durante el día. Sin embargo, ni los jefes ni los empleados son capaces de hacer algo al respecto. La gran mayoría nos limitamos a cumplir con el horario laboral establecido y llenarlo con horas nalga.

    Esta comprobado que el período de atención continua del cerebro humano es de aproximadamente 90 minutos, luego de ese período el cerebro necesita una pausa. Es irreal pensar que alguien pasará 8 horas consecutivas 100% concentrado en su trabajo, sin buscar algún tipo de distracción. La distracción se hará aún mayor, si la empresa carece de organización.

    La legislación guatemalteca establece una jornada laboral que no puede exceder de ocho horas diarias, ni de un total de cuarenta y ocho horas semanales. La misma se creó con el ánimo de proteger al trabajador para que no trabaje más de ocho horas diarias. En ningún lugar dice que debe de ser de ocho horas diarias, pero es la costumbre. La legislación laboral guatemalteca necesita una reforma urgente en el tema del trabajo por tiempo parcial para poder incorporar al mercado laboral a personas que por razones personales o de estudio no pueden cumplir con una jornada completa de 8 horas, que también serviría para modernizar a la empresa y eliminar las horas nalga.

    Las horas nalgas son más frecuentes en aquellas empresas que tienen poca organización, donde los jefes están siempre ausentes o no tienen ningún tipo de control sobre sus empleados. “Para obtener una hora nalga necesitas mezclar una hora de tiempo muerto mas un jefe mediocre”.

    Si implementamos un trabajo con base a objetivos y productividad, las horas nalgas se reducen significativamente y el desempeño aumenta. Sin embargo para eso, la empresa debe modernizarse.

    Empresas como Google, Yahoo, Netflix, y Virgin, por mencionar las más conocidas ya han dado un paso hacia la modernidad. Los empleados disponen de mucho más tiempo libre para tomar una siesta, leer, hacer deporte, asistir a citas, médicas, hacer trámites o simplemente pasar más tiempo con sus seres queridos o sus mascotas; inclusive cuentan con vacaciones ilimitadas. Dentro de las oficinas de trabajo han hecho cambios estructurales y se ha implementado otra cultura laboral: una cultura laboral con base en la productividad y no al tiempo. De esta forma también premiamos la eficacia del trabajador, si este ya cumplió sus objetivos y sus metas no tiene porque permanecer sentado en una silla haciendo horas nalgas innecesarias.

    Conozco de algunas empresas en Latinoamérica que han comenzado a instalar gimnasios para sus empleados y se de otras más progresistas que están dándole a sus empleados un día a la semana para que trabajen desde casa por medio tiempo y tengan la tarde libre. En otras, los jefes han establecido horas durante la semana donde le dan flexibilidad a sus empleados para tomar cursos por internet, o pueden tomar capacitaciones promovidas por la misma empresa.

    Aceptar estos cambios y sobre todo reconocer que las horas nalga existen no es tarea fácil. Estoy segura de que la mayoría de jefes y empresarios que lean este artículo se sentirán molestos por el mismo. Sin embargo, negar la existencia de las horas nalga es el primer error. ¡Acéptenlo, son parte de la empresa moderna! Como ya lo mencioné anteriormente, la legislación laboral no beneficia a nadie, si un jefe decide comenzar a darle una tarde libre a sus empleados y más adelante decide no hacerlo más, la legislación laboral lo puede obligar a continuar haciéndolo porque se tomaría como un beneficio adquirido y a él no le conviene, por lo tanto prefiere no implementarlo y continuar pagando las horas nalga que no benefician a nadie, es más, desmotivan al trabajador eficiente.

    En la mayoría de las empresas de nuestro país los horarios son rigurosos. Si llegas 15 minutos tarde, no falta quien te vea llegar con cara de odio y luego le va con el chisme al jefe. Por supuesto que poco les importa si te quedas hasta las ocho de la noche trabajando, que no tomes tu hora de almuerzo o que tu jefe te haya hecho trabajar durante el fin de semana. Para ellos el estricto cumplimiento del horario es más importante que ser productivo y cumplir con tus obligaciones. No importa si durante tus ocho horas te pasaste metido en Facebook siguiendo con morbo las publicaciones de tus amigos. Lo importante es que llegaste puntual y te fuiste puntual. ¡Que mediocridad!

    El ambiente laboral está tan corrompido que ni siquiera es permitido que saques un libro y te pongas a leer, eso envía el mensaje de que eres un perezoso y no tienes nada más que hacer.

    Hay actividades laborales que por su propia naturaleza no las podemos cambiar. Un ejemplo es el de el agente de seguridad. Sin embargo tener a alguien parado en la puerta no garantiza la seguridad, la seguridad es integral y conlleva otros factores. El comercio, por ejemplo, es una de las actividades más sacrificadas en cuanto a horarios. Aunque no llegue ningún cliente, debes permanecer ahí. Los empleados de los restaurantes, servicios médicos y hospitalarios son casos similares.

    Otro fenómeno interesante que se adapta a la empresa moderna es el de las oficinas virtuales. Todos los empleados trabajan desde su casa, hacen conferencias por internet para darle seguimiento y pueden alquilar oficinas virtuales si necesitan tener reuniones con clientes.

    Hay también una nueva oferta y demanda laboral que es la de las asistentes virtuales, que son personas que contratas por internet para realizar tareas específicas. Esto ha sido una fuente de trabajo importante sobre todo para mujeres que por razones personales han optado por dejar de trabajar para pasar más tiempo con sus hijos, pero que están capacitadas.

    La tecnología es una herramienta que bien utilizada nos puede generar una calidad de vida superior. Sin embargo, mientras la legislación laboral no cambie y las horas nalga continúen siendo un tabú. Y tanto jefes como empleados no comprendamos que el mundo de hace 50 años ya no es el mismo que es hoy, ¡se modernizó! Y que el trabajo también debe de modernizarse; las empresas seguirán pagando horas nalga y los empleados seguirán cobrándolas .

    ¡Gracias por leer y comentar! Estoy segura que sus experiencias personales serán muy enriquecedoras para la discusión de este tema.

    Gracias a Guillermo Durán por la fantástica ilustración. Si desean conocer más sobre su trabajo lo pueden seguir en su página de Facebook.

  • ¿Qué tienen en común Katy Perry, Justin Bieber y Barack Obama?

    Twitter Blog Cover 2014

    Lo que estas tres personalidades tienen en común es que son los que lideran la red social Twitter por número de seguidores, al mes de noviembre de 2014.

    Ustedes se preguntarán ¿Por qué es importante esto?

    Twitter es considerada por muchos “la red social inteligente,” aquella que genera información en tiempo real sobre lo que está sucediendo en todos los rincones del planeta.

    No pretendo restarle importancia a Facebook. Pero no podemos negar que en Facebook hay demasiadas distracciones, y lo hacen ser un medio menos puntual en términos de información (nos detenemos a curiosear las fotografías de un amigo que tenemos años de no ver, o leer el estado de una amiga que narra con lujo de detalles cómo y con quién le ha sido infiel su marido, y no digamos las últimas ofertas de zapatos, o las fotos en traje de baño de la vecina que esta “bien buena”, etc.).

    Por ejemplo, yo  leo las noticias todas las mañanas en Twitter, me toma alrededor de 5 minutos repasar los titulares de los principales medios de información. Si hay algo que llama mi atención o siento que necesito ampliar, veo la imagen y sigo el link que usualmente está incluido en el mensaje y este me envía al sitio web de la fuente noticiosa, donde puedo leerla con lujo de detalles desde mi celular.

    Las redes sociales, en especial Twitter y Facebook, han jugado un papel importante organizando grupos de oposición y resistencia civil.

    Twitter ha cobrado protagonismo en momentos en que las cadenas de información occidentales han fallado, y los medios de  comunicación locales han sido censurados y en algunos casos, bloqueados.  Este fenómeno es conocido como “La revolución de Twitter”.

    Algunos ejemplos precisos que podemos citar:

    Los datos varían, pero se estima que Twitter tiene alrededor de 225 millones de usuarios mensuales alrededor del mundo, el promedio de edad del mayor segmento de usuarios es de 18 a 29 años. Jóvenes que se están incorporando a la vida productiva de sus países. Jóvenes, que ya cuentan con la mayoría de edad para votar en las elecciones.

    statistic_id274565_number-of-monthly-active-international-twitter-users-as-of-3rd-quarter-2014

    Si vemos detalladamente los datos de Twitter, los usuarios con mayor número de seguidores no son figuras políticas, con excepción del Presidente de Estados Unidos Barack Obama que ocupa la tercera casilla, son en su gran mayoría miembros de la farándula internacional. Cantantes, actrices, jugadores de fútbol, etc.

    statistic_id273172_twitter-accounts-with-the-most-followers-worldwide-as-of-september-2014

    La primera casilla la ocupa la cantante Katy Perry y la segunda Justin Bieber. La diferencia entre la  primera casilla y la tercera es de casi 11 millones de seguidores (datos actualizados a noviembre 2014). La primera red noticiosa es CNN Breaking News que ocupa la posición número 26.  Podríamos decir que resaltan Ellen DeGeneres en la posición número 11 y Oprah Winfrey en la número 16. Sin embargo Cristiano Ronaldo esta en la casilla número 13.

    Les hago una pregunta, ¿Son estas personas líderes? ¿Son ejemplos a seguir? ¿Son formadores de opinión? ¿Influyen en la toma de decisiones?  ¿Son ellos un reflejo de nuestra sociedad? O acaso, ¿Son un reflejo de nuestras prioridades?  Con la excepción de Barack Obama, cuyo ejemplo a seguir está en tela de juicio debido a su desempeño. Estos datos realmente aterran.

    Algunos pueden pensar que estoy exagerando y que estos datos reflejan solo las preferencias de los norteamericanos, se equivocan.  La gran mayoría de usuarios de Twitter no son norteamericanos, aunque por país sí son el mercado más grande. Y eso lo podemos corroborar en las siguientes gráficas que indican la distribución regional de los usuarios de Twitter y su crecimiento proyectado hasta el año 2018.

    statistic_id303684_twitter_-regional-user-distribution-2012-2018

    En el 2014 los usuarios de norteamérica equivalen al  23.7 % del total de usuarios, mientras que los usuarios en el resto del mundo equivalen al 76.3 %, para el 2018 la cantidad de usuarios de norteamérica (incluyendo Canadá) se reducirán a un 19 % y los usuarios del resto del mundo serán el equivalente al 81 % del total de usuarios de Twitter.

    ChartOfTheDay_1642_Regional_breakdown_of_Twitter_users_n
    Esta gráfica es más específica indicando los países con mayor número de usuarios. Nuevamente, Estados Unidos equivale a un 24.3 % versus un 75.7 % del resto del mundo (data a Octubre 2013)

    Mientras un reducido grupo de usuarios de Twitter nos desgarramos las vestiduras intentando cambiar nuestro país, seguimos discutimos diariamente teorías parcializadas de izquierdas y derechas. Tratamos de mejorar nuestra realidad nacional, denunciando el populismo, la corrupción, el mercantilismo, y se forman agrupaciones como el Movimiento Tuitero; nuestra juventud y la juventud global se interesan más por Katy Perry y los zapatos de Justin Bieber.

    Screen Shot 2014-11-21 at 12.22.41 PM

    Este tuit ha tenido más de 69,000 mil retuits.  Revisando la cuenta de Barack Obama se evidencia que rara vez ha superado los 10 mil retuits en alguno de tus tuits.

    Screen Shot 2014-11-21 at 1.27.34 PM

    Todos queremos un mundo mejor, mejores empleos, mejores servicios públicos, educación, salud, paz, seguridad, justicia, etc. Independientemente de la corriente ideológica y las soluciones que planteamos al problema. Todos queremos una mejor calidad de vida.

    Irónicamente parece que las prioridades de la gran mayoría de jóvenes son otras.

    Este es un llamado a la reflexión, a la introspección. Debemos preguntarnos ¿Qué estamos haciendo mal como sociedad? ¿Cómo cambiamos las prioridades de nuestros jóvenes, de nuestros hijos? No digo que no disfruten la buena música y se diviertan con el fútbol, pero ¿Se dan cuenta de que no hay un solo autor de libros dentro de esta lista? Los políticos son escasos y los verdaderos líderes inexistentes.

    ¿Cómo vamos a mejorar, si a la gran mayoría de la juventud no le interesa la realidad?  

     

    *** Toda las gráficas han sido obtenidas en el sitio web STATISTA 

    Los links individuales son los siguientes:
    1-http://www.statista.com/statistics/274565/monthly-active-international-twitter-users/
    2-http://www.statista.com/statistics/273172/twitter-accounts-with-the-most-followers-worldwide/
    3-http://www.statista.com/statistics/303684/regional-twitter-user-distribution/
    4-http://www.statista.com/chart/1642/regional-breakdown-of-twitter-users/