Categoría: Auto Ayuda

  • ¿Quién es el fanático?

    ¿Quién es el fanático?

    Tus creencias no te hacen una mejor persona, son tus acciones las que lo hacen.

    Hace unos días me encontraba en una reunión con un distinguido académico, una persona a quien yo considero poseedor de una mente brillante. Yo lo entrevistaba por motivos de trabajo y él me explicaba con claridad y paciencia, hasta que llegamos al tema de la moral.

    Para mi la moral es un valor personal, que se tiene o no se tiene. Es un valor absoluto, una persona no puede ser “medio moral” o “moral a medias”.

    Sigamos con la historia… De repente y en plena conversación me pregunta en un tono que me pareció un poco cínico: “¿Y en tu iglesia que dicen de la moral?” (cabe aclarar que este académico es ateo).

    Debo de serles honesta, al principio no comprendí la pregunta ¿Mi iglesia? Pasamos de un tema abstracto a uno personal. Para añadir a mi confusión en realidad no sabía a que iglesia se refería. Como la conversación era bastante filosófica llegue a pensar que me preguntaba la iglesia bajo la cual crecí o sea la tradición judeocristiana. Así que le pregunte, “¿Mi iglesia?” y él muy serio me responde, “Sí, a la iglesia a la cual asistes. ¿Qué dicen todos ellos de la moral?”. Me quede un poco seria y me sentí bastante ofendida porque a esas alturas podía distinguir claramente su tono burlesco, por lo que le respondí con la verdad, “No asisto a ninguna iglesia, por lo tanto no se lo que me está preguntando y porque me lo está preguntando”.

    Tan pronto le respondí, su expresión cambió y su lenguaje corporal se relajó, y me preguntó: “¿En verdad no asistes a ninguna iglesia? “ y nuevamente le respondí, “No”. “¡Pues bien por ti!” me respondió. “Los religiosos son todos unos ingenuos que creen en cosas que no existen, una persona que es religiosa acepta la moral por temor al castigo, no porque en realidad lo sea”, prosiguió diciendo, “Yo no se como pueden ser tan tontos de creer esas mentiras que les dicen en las iglesias” , me dijo.

    Estoy de acuerdo que la decisión entre ser moral o no es un tema racional, no religioso. La diferencia entre el bien y el mal te lo da la razón, el intelecto, claro que una guía nunca viene mal. Dar a entender que la gran mayoría de personas religiosas son morales por miedo, es una cosa completamente absurda, como lo es el hecho de que sean unos tontos por creer en un ser superior. Durante siglos la iglesia manejó el miedo como una herramienta de manipulación. Y aún es una herramienta para manipular a los más pobres e ignorantes. Es más fácil decirles que si no se comportan se irán al infierno, que intentar que comprendan que los actos que cometen están mal, porque van en contra de la moral y atentan contra la misma civilización; por ejemplo, el incesto.

    ¿Desde cuando los ateos se están convirtiendo en fanáticos e intolerantes? Estoy tan acostumbrada a que sea al revés. Todos nos hemos topado alguna vez con un fanático religioso. Escuchar algún religioso decir que un ateo no tiene moral porque no es religioso, es algo más común y hasta causa gracia. Lo que me sorprendió es que los papeles se están invirtiendo. Los ateos se habían caracterizado hasta hace muy poco por ser personas racionales y tolerantes. Y ahora algunos están tan dogmáticos y fanáticos como el más fundamentalista de los religiosos.

    ¿Dónde queda la libertad de creer o no creer en lo que te da la gana? ¿Dónde queda el respeto al derecho individual?

    Lo curioso es que no es el primer ateo que conozco que es así de intolerante. Tengo una amiga que desde que entra a un lugar lo primero que dice es su nombre, seguido de aclarar que es atea. En sus ataques a los religiosos es tan dura como un Templario en plena Cruzada.

    La verdad no lo comprendo…

    Debo de serles honesta, yo no soy una persona religiosa. Mi historia personal demasiado compleja y no me permite serlo. No creo en los dogmas ni en las imposiciones, no creo que en la próxima vida haya un cielo o un infierno. Para mi el cielo y el infierno se viven en esta vida, creo en la justicia poética (o Karma) o bien como dice el refrán “el que escupe al cielo en la cara le cae”. Sin embargo me considero una persona espiritual, creo en la gratitud y no le hago a otros lo que no quisiera que me hicieran a mi.

    Por encontrarme en el limbo, “no soy de aquí ni soy de allá”, no soporto a los fanáticos, sobre todo en temas de creencias. Cuando esta persona me hizo la pregunta me sentí ofendida como si yo fuese una persona religiosa. ¿Qué tal si fuera religiosa y asistiera regularmente a una iglesia? ¿Es eso razón suficiente para ser insultada por un individuo que desde ese momento me demostró que de inteligente no tiene nada? De igual forma me ofendo cuando me toca el típico fanático religioso que dice que los ateos son todos unos inmorales. ¡No! Así como los ateos no son inmorales, los religiosos no son tontos. Es más, tontos e inmorales se encuentran en todos los grupos, hay ateos tontos y religiosos inmorales, así como hay religiosos tontos y ateos inmorales. Y lo que es peor, en ambos grupos hay quienes son ambos; tontos e inmorales.

    Como ya lo mencioné, creo en la libertad individual y es una pena que algunos ateos se han convertido en aquello que tanto repudian, en los fanáticos e intolerantes que juzgan a los demás por sus creencias. Tus creencias no te hacen una mejor persona, son tus acciones las que lo hacen.

    ¡En pleno siglo XXI y seguimos con estas discusiones arcaicas!

    «Entre los individuos, como entre las Naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz» Benito Juárez – 15 de Julio de 1867

     

  • Congruencia

    Congruencia - www.carminavaldizan.com
    Congruencia – www.carminavaldizan.com

     

    La palabra congruencia deriva del latín congruentia, y según el diccionario es la “coherencia o relación lógica que se establece entre dos o más cosas”.

     En el ámbito personal, una persona congruente es aquella que vive y actúa según su escala personal de valores y creencias. Hay una relación entre lo que se piensa, se dice, se hace y se siente.

    Lo contrario de llevar una vida congruente es lo que se conoce psicológicamente como “Disonancia Cognitiva”, y “hace referencia a la tensión o desarmonía interna del sistema de ideas, creencias y emociones (cogniciones) que percibe una persona al mantener al mismo tiempo dos pensamientos que están en conflicto, o por un comportamiento que entra en conflicto con sus creencias” [1]

    ¿Por qué es importante ser congruente?  Porque solo de esta forma lograremos ser felices y viviremos en armonía con nosotros mismos, así de simple.

    Desgraciadamente vivimos en una sociedad donde la mayoría de personas no le dan importancia a la congruencia. Es importante tener presente que la congruencia no es algo que necesariamente genera un beneficio a la sociedad, es un beneficio altamente personal. La congruencia tampoco es necesariamente moral. Un asesino puede ser congruente consigo mismo, ya que vive según sus valores y creencias.

    Otro ejemplo sería el de la persona que es altamente religiosa, y lleva una vida con las exigencias y rigor que su religión le exige. Sin embargo, podría ser una persona inflexible, con poca tolerancia y que no acepta a las personas que no actúan, piensan o son como ella. Por lo tanto genera pensamientos, sentimientos y reacciones adversas en contra de estas personas que no comparten sus creencias. Esta persona, por más que rece, y siga todos los ritos relacionados con su religión, le será difícil alcanzar la paz consigo misma y no está siendo congruente con lo que deberían de ser los valores de una persona practicante.**

    Aquí se me viene a la mente la canción de Ricardo Arjona “Jesus es Verbo no Sustantivo”, que dice en una de sus estrofas: “De mi barrio la mas religiosa era doña Carlota hablaba de amor al prójimo y me pincho cien pelotas”

    Sería congruente, si en vez de sentir rencor o adversidad hacia estas personas que no son como él o ella, practicara las enseñanzas de su fé, y simplemente las aceptara tal y como son.  Si desea ayudarles, podría hacerlo elevando sus oraciones o enviando pensamientos positivos de amor y respeto hacia ellos.

    Por supuesto no puedo dejar de lado a los políticos, estos son los seres más incongruentes que conozco, y no se quedan atrás los votantes que año tras año se creen las promesas electorales para luego sentirse defraudados.

    Muchos hemos criticado la hipocresía de de la política estadounidense. Los Estados Unidos es una sociedad altamente liberal, donde el consumo de la marihuana, el aborto y el matrimonio homosexual son permitidos en varios Estados, temas que aún son un tabú en una sociedad como la nuestra.

    Sin embargo, los políticos en Estados Unidos deben comportarse con total honorabilidad o son obligados a renunciar a sus cargos, y pedir disculpas públicamente cuando son descubiertos en actos de corrupción, teniendo relaciones extramatrimoniales etc.

    ¿Por qué? ¿Serán unos hipócritas que manejan el doble estándar? La respuesta debería de ser sí y no. Claro que hay un doble estándar, pero también es un acto congruente, porque no podemos confiar en una persona que sea incongruente consigo misma. Si te has vendido ante el electorado como una persona íntegra y honorable más vale que lo seas y actúes de conformidad. Esa incongruencia genera una falta de credibilidad y sobre todo falta de confianza. Adicionalmente el electorado no debe de ser necesariamente congruente para exigir congruencia de sus gobernantes. Recordemos que que hay una diferencia entre lo que es esfera pública y esfera privada. El político pertenece a la esfera pública y esta sujeto al escrutinio.

    Volviendo a nuestro entorno, somos incongruentes porque esperamos tener un país mejor, ¡Una Guatemala mejor! pero votamos por el político más fanfarrón que obviamente no va a cumplir sus promesas electorales. Lo sabemos, pero igual “queremos creer”. Estamos siendo incongruentes, porque no estamos actuando acorde con lo que pensamos, queremos y sabemos.

    Decidí escribir sobre la congruencia porque últimamente me he visto rodeada de situaciones que me han hecho meditar mucho sobre este tema, tanto en situaciones laborales como personales.

    He visto amigos que desean una relación de pareja estable y feliz con una persona que sea su par. Como diría Ayn Rand, tu par es la representación física de tu escala de principios y valores en otra persona, “cuando el amor es una integración consciente de razón y emoción, de mente y de valores, entonces y solo entonces es la mayor recompensa en la vida de un  hombre”.[2]

    Desgraciadamente muchos la sacrifican por miedo a la soledad, y se ven envueltos en relaciones que carecen de congruencia.

    Lo que les puedo decir con total honestidad es que nunca he sido más feliz que en aquellos momentos en los que logro tener total congruencia entre lo que deseo, anhelo, siento y creo y hago.

    Desgraciadamente, es un estado difícil de mantener, pero debería ser nuestro ideal máximo si deseamos alcanzar nuestros sueños, paz interior y felicidad.

    [1] http://es.wikipedia.org/wiki/Disonancia_cognitiva

    [2] Ayn Rand El Manifiesto Romántico 1966

    ** En este ejemplo me refiero a los valores y principios del cristianismo.

    *** Gracias Marta Yolanda, Majo, Gloria, Diego y Santiago por sus valiosos aportes, gracias a ustedes mi vida es más congruente.

  • Robin Williams, 21 de julio de 1951 – 11 de agosto de 2014

    Robin Williams, 21 de julio de 1951 – 11 de agosto de 2014

    Robin Williams, 21 de julio de 1951 – 11 de agosto de 2014

    La noticia del fallecimiento del actor Robin Williams a sus 63 años, ha sido una noticia que ha consternado y entristecido a muchos, tomado por sorpresa a la mayoría y ha dejado al mundo del espectáculo con un vacío.  ¡Se ha ido uno de los grandes!

    Robin Williams nos hizo reír en Mrs. Doubtfire, reflexionar en Dead Poets Society, meditar con Good Will Hunting y What Dreams May Come. Solo por mencionar algunas de sus películas.

    Sin embargo su vida no fue un cuento de hadas, la vida del actor estuvo marcada por la adicción a la cocaína, el alcoholismo y la depresión.  Sumado a una operación de corazón en el 2009, podemos concluir que su vida no fue fácil y por ende no es de extrañar que terminara en un suicidio.

    Robin Williams Quote

    Su conocida frase, nos da indicios claros de lo que fue su vida y de cómo se sentía. Yo misma me he sentido así, y no hay peor sentimiento que sentirse solo, estando en compañía.

    La depresión, las relaciones adictivas y el abuso de sustancias son muy comunes hoy en día. Una gran mayoría de personas no buscan ayuda, y la ironía es que es más aceptado socialmente tener estos problemas que buscar ayuda.

    Buscar ayuda, demuestra en nuestro medio una “debilidad”.  Se ha vuelto una cuestión de orgullo, “yo no necesito ayuda, estoy bien”, suelen decir los más necesitados. Este es a mi criterio un acto de cobardía al no querer enfrentar y aceptar nuestros problemas y sobre todo no querer reconocer que necesitamos ayuda.

    Cada persona es un mundo en sí mismo, y todos enfrentamos nuestros propios retos y  demonios, día tras día; es parte de vivir.

    Las personas más felices que conozco son aquellas que enfrentan con valentía sus problemas y reconocen cuando necesitan ayuda, pero sobre todo viven un día a la vez, dejando por un lado la nostalgia del pasado y la ansiedad del futuro. Enfocándose en lo maravilloso que es el HOY.

    Esto no es fácil, es un proceso de crecimiento y aprendizaje individual. A mi me gusta creer que es parte de la llamada “Alquimia de la vida”,  en donde debemos liberar el cuerpo del alma para luego poder volver a reunirlos en la esencia de lo que verdaderamente somos, e iniciar el largo camino de perfeccionarnos a nosotros mismos. Esto sucede cuando descubrimos que todo viene de nosotros y nosotros somos la fuente de nuestro propio destino, y de nuestra propia felicidad.

    Mark Twain
    Mark Twain
  • Ser honesto

    Honestidad - Thomas Jefferson
    Honestidad – Thomas Jefferson

    La honestidad es uno de los valores humanos más importantes. La única forma de ser honestos con los demás es aprender a serlo con nosotros mismos y ahí, radica el reto.

    Hace unas semanas hablaba con R acerca de las relaciones, y él me preguntó, “¿Cómo reconoces a la persona correcta? ¿Cómo sabes reconocerla cuando la tienes frente a ti?”  Mi respuesta en ese momento fue, “no sé”.

    Esa noche no podía dormir y la pregunta me daba vueltas y vueltas en la cabeza.  Pasaron alrededor de dos semanas, cuando de repente la respuesta vino a mí: honestidad.

    Si soy honesta conmigo misma y reconozco mis fortalezas y debilidades, sabré lo que en realidad quiero y lo que no quiero en mi vida.  Eso hará más fácil reconocer a la persona indicada cuando llegue a mí.  Podré ser honesta al analizarla, con sus virtudes y defectos. Las virtudes, que siempre son fáciles de ver al inicio, pero los defectos, que más bien los llamaría valores o prioridades diferentes, son más difíciles de identificar.  Sobre todo porque al inicio de una relación, mostramos todo lo mejor y tendemos a idealizar a la otra persona, fijándonos únicamente en sus cualidades.

    Al momento de descubrir mi respuesta,  le envié un mensaje a R. Le ha de haber hecho mucha gracia el hecho de que me había dejado pensando por tanto tiempo,  y como parte de comenzar a ser honestos, tenía que compartirle «mi» respuesta. Digo «mi» respuesta, porque no sé la fórmula mágica para cada uno de ustedes.

    Por alguna razón, mi “momento ajá” me hizo recordar el libro «Orgullo y Prejuicio» de Jane Austen. Un clásico de la literatura inglesa y un clásico del romance. La obra ha sido adaptada para la TV, teatro y cine en innumerables oportunidades. La más reciente adaptación cinematográfica fue con la actriz Keira Knightley en el papel de la protagonista Elizabeth Bennet.

     Me dí cuenta por primera vez que la relación de Darcy con Elizabeth, se basa desde el comienzo en la honestidad. Elizabeth es honesta al reconocer desde un inicio, que desprecia al soberbio Darcy y todo lo que él representa. Lo mismo le sucede a Darcy con Elizabeth. Sin embargo cuando él le propone matrimonio la primera vez, lo hace con tal honestidad que termina siendo la estupidez mas grande que pudiera hacer.  “– He luchado en vano. Ya no puedo más. Soy incapaz de contener mis sentimientos. Permítame que le diga que la admiro y la amo apasionadamente. … Se explicaba bien, pero no sólo de su amor tenía que hablar, y no fue más elocuente en el tema de la ternura que en el del orgullo. La inferioridad de Elizabeth, la degradación que significaba para él, los obstáculos de la familia que el buen juicio le había hecho anteponer siempre a la estimación. Hablaba de estas cosas con un ardor que reflejaba todo lo que le herían, pero todo ello no era lo más indicado para apoyar su demanda. … el lenguaje que éste empleó luego fue tan insultante que toda la compasión se convirtió en ira.  … – También podría yo replicó Elizabeth- preguntar por qué con tan evidente propósito de ofenderme y de insultarme me dice que le gusto en contra de su voluntad, contra su buen juicio y hasta contra su modo de ser”.

    ¿Cómo le dices a la persona a quien le estás proponiendo matrimonio que consideras a su familia como inferior y que estar con ella será una degradación para él, pero que aun así la amas?

    Al final de la novela, como es de esperarse, terminan juntos y felices en una relación  basada en la honestidad.   Se enamoran, aceptándose mutuamente, con sus virtudes y debilidades, estableciendo una relación sólida, sin mentiras, juegos o engaños.

    En el romance solemos utilizar muchos juegos y engaños. Las primeras dos semanas, quizás sean divertidos, pero después de ese período es mejor dejarlos a un lado, para darnos la oportunidad de conocernos como somos en realidad.  De lo contrario, seguimos jugando y engañando…y de ahí,  nos preguntamos  ¿Por qué cambió tanto?  Cuando las personas rara vez cambian, lo que cambia es nuestra percepción de la realidad.

    Volviendo a Orgullo y Prejuicio, ¿Recordarán cuando Mr. Collins le ofrece matrimonio a Elizabeth? Ella lo rechaza, ¿Qué responde él? “– Sé de sobra -replicó Collins con un grave gesto de su mano- que entre las jóvenes es muy corriente rechazar a las proposiciones del hombre a quien, en el fondo, piensan aceptar, cuando pide su preferencia por primera vez, y que la negativa se repite una segunda o incluso una tercera vez. Por esto no me descorazona en absoluto lo que acaba de decirme, y espero llevarla al altar dentro de poco. -¡Caramba, señor! -exclamó Elizabeth-. ¡No sé qué esperanzas le pueden quedar después de mi contestación! Le aseguro que no soy de esas mujeres, si es que tales mujeres existen, tan temerarias que arriesgan su felicidad al azar de que las soliciten una segunda vez. Mi negativa es muy en serio. No podría hacerme feliz, y estoy convencida de que yo soy la última mujer del mundo que podría hacerle feliz a usted.”

    Ella estaba siendo honesta, no estaba interesada en él,  pero él pensó que era un juego.

    Orgullo y Prejuicio fue publicado hace 200 años (el 28 de Enero de 1813), sin embargo es tan actual el día de hoy, como lo fue en el pasado y por eso es considerado como uno de los grandes clásicos de la Literatura. Las cosas no han cambiado para nada en 200 años.

    La honestidad sigue siendo la base de una relación sólida, pero jugar y  engañar sigue estando vigente, y lo único que es seguro que termina causando, es mucho dolor.

     Otra parte del libro que merece ser mencionada como una muestra de la honestidad hacia uno mismo, es la respuesta que Charlotte Lucas, (la mejor amiga de Elizabeth) le da a Elizabeth cuando ésta reacciona negativamente ante la aceptación de Charlotte a casarse con Collins. “Sabes que no soy romántica. Nunca lo he sido. No busco más que un hogar confortable, y teniendo en cuenta el carácter de Collins, sus relaciones y su posición, estoy convencida de que tengo tantas probabilidades de ser feliz con él, como las que puede tener la mayoría de gente que se casa.”

    Charlotte es una persona pragmática y ella no considera el amor como la base para un matrimonio. Pero más que nada Charlotte, es honesta consigo misma. Sabe lo que quiere y que Collins puede dárselo, por lo cual acepta su proposición de matrimonio.  Ella está satisfecha con su compromiso porque no considera el matrimonio como una fuente de felicidad. Este tema es tratado ampliamente en el libro “Comprometida: Una historia de amor” de Elizabeth Gilbert la autora del aclamado libro “Comer, Rezar, Amar”.

    La pregunta siguiente es ¿cómo logramos ser honestos con nosotros mismos? K, una miga muy espiritual me dió la respuesta: «aprendiendo a estar solo» al menos media hora al día.  No es necesario meditar estrictamente, es aprender a disfrutar un rato de soledad, para encontrarnos con nosotros mismos, conocernos, saber qué nos gusta o qué nos disgusta y aceptarnos  y querernos tal cual somos.    Si estamos todo el día rodeados de gente, tratando de llenar las expectativas que puedan tener de nosotros, difícilmente podremos llegar a descubrirnos.

    Desgraciadamente, la mayoría de las personas no saben lo que quieren y prefieren vivir engañadas. ¿Cuantas personas no son infelices porque están con la persona incorrecta? Su cobardía y su falta de honestidad consigo mismos les mantiene atados a relaciones que no les están haciendo crecer como personas. Como consecuencia, cada día son más populares los antidepresivos, los terapeutas y los gurús espirituales. Parece mentira que la gente tenga que ir con estos últimos para que les digan lo que la simple lógica y el sentido común les podría decir; o bien seguir las sabiduría del Oráculo de Delfos,  “Conócete a ti mismo”.

    La honestidad no es sólo importante en el amor y en las relaciones personales, lo es en todos los aspectos de nuestra vida. Y la primera persona con la que debemos comenzar a ser honestos, es con nosotros mismos…. ¡Gracias por leerme y espero sus honestos comentarios!

  • Malas excusas

    ¿Cuál es tu excusa?
    ¿Cuál es tu excusa?

    Me parece que no hay nadie a quien le agradan las personas que se la pasan dando excusas, sin embargo, la mayoría de nosotros lo hemos hecho, en mayor o menor grado.

    Creo que las excusas son una forma de proteger a nuestro subconsciente; es más fácil culpar a alguien o a algo, que reconocer nuestros errores y aceptar la responsabilidad sobre ellos.

    Las peores excusas y las que más nos dañan, son aquellas que adoptamos para evitar tomar las riendas de nuestra vida.

    Les presento para su consideración y análisis, las ocho excusas que escucho con más frecuencia:

    8- No me rasuro las piernas porque estoy sola, no tengo novio, marido, amante etc.

    Háyase visto cosa más absurda, y es una de las  preferidas de la  gran mayoría de solteras. Déjenme decirles que tener las piernas llenas de vellos y parecer un Neardental,  no les va a solucionar el problema y mucho menos les ayudará a conseguir novio o esposo.

    Yo me rasuro porque me gusta sentirme limpia, libre de vellos. Que absurdo rasurarme sólo cuando tengo una cita o cuando tengo novio. Hay que rasurarse para sentirse femenina, aunque nadie pueda vernos. Si voy a esperar tener a quién mostrarle mis piernas rasuradas, significa que lo hago por alguien más y eso es un grave error.  Si les da pereza rasurarse o depilarse, existe la depilación láser, cada día más económica, y con excelentes resultados.

    7- No uso ropa interior sexi porque estoy sola, no tengo novio, marido, amante, amigo con derechos, etc.

    Muy similar al caso anterior, si no me siento sexy y femenina conmigo misma, cómo me voy a sentir bien con un hombre?  Usar ropa sexy, es parte de nuestro encanto, yo la uso y es mi secreto con el mundo, ¡nadie la puede ver sólo yo! Y no me vengan con la excusa de que es incómoda, por qué no es cierto, quizás ciertos tipos de Lingerie sí, pero no son de los que se usan como ropa interior de diario.  Cada día hay más estilos y texturas, tan cómodos como sexys.  Los hipsters o cacheteros son para mí los mejores. Muchas piensan erróneamente que los calzones, blumers o panties de la abuela son más cómodos, no es cierto! Primero, se marcan en los pantalones ajustados y  deforman las nalgas; si tienes caderas grandes o estás pasada de peso, sólo lo harán más evidente.  Segundo, como la mayoría los usa de algodón, van aumentando de talla con cada lavada y al final, son más incómodos que una tanga en una talla menor (bien saben a lo que me refiero).  Entre un 85 a 90% de las mujeres usa una talla incorrecta de brasier. ¿Cómo te vas a ver sexy si el brasier te deforma los senos? Las pruebas las hacen gratis en las principales cadenas de lencería. Por las variaciones de peso y edad es algo que debería hacerse al menos cada dos años.

    6- Estoy muy gorda o gordo y tengo que hacer ejercicio y dieta.

    Honestamente no se por qué se repiten tanto; ¿que quieren que les diga? ¡no es para tanto! No, no lo esperen de mí.  Mi respuesta es: si vas a estar pasado de peso y no harás nada para cambiarlo, acéptalo y cállate.  Valórate y ámate como eres, y si hay algo con lo que no estés satisfecho, acciona para cambiarlo.

    No esperen mi empatía, no la tengo, estoy cansada de la gente que se la pasa quejando y no hace nada por cambiar.  Yo amo Queen Latifah y esa mujer sabe lucir sus curvas y sus libritas de más, y como ella hay muchas rellenitas encantadoras, felices con sus vidas.

    Después de pasar 39 años de mi vida siendo la flaca que todos envidiarán porque podía comer de todo sin subir de peso y bajaba de peso con un  simple resfrío, llegaron mis 40 años con un año más de vida,  y ¡15 libras de más! Si no fuera por ese bendito 2% de lycra / spandex de los pantalones, hubiera tenido que cambiar todo mi guardarropa. Luego de probar dietas infructuosas, me reconocí incapacitada para hacer dietas.  Amo comer. Gracias a mi maravillosa genética (gracias mamá y papá) nunca tuve necesidad de hacerlas. Ahora con 15 libras más, decidí que me veo bien y le hago honor a mi origen Latino luciendo algunas curvas.   Descubrí que  sin tener que hacer dieta, sólo haciendo un poco de ejercicio, puedo lucir una figura atractiva y hacerle honor a mis 41 años.  Me reconozco ser una floja y siempre tengo excusas para no ir al gimnasio, pero trato de enfocarme en que hacer ejercicio no sólo ayuda a al cuerpo, sino que oxigena el cerebro (Brain Rules por John Medina). Y créanme, yo cuido mi cuerpo por vanidosa, pero mi cerebro es mi mayor orgullo y a ese, lo cuido más.

    5- Mi novio, novia, marido, esposa etc., no me ama, no me respeta, es un bueno para nada, me es infiel, etc.

    Aquí hay dos opciones: dejan a la persona y reestructuran su vida, o se callan. Lo peor es que ya pasamos de los lamentos con amigos y familiares, a  estar publicando intimidades en Facebook. Si vas a ser una mosca nadando entre la m***da, tienes dos opciones o te cambias a la miel, o nada entre la m***da, pero acepta tu decisión y sé feliz.  Ya dejemos de ser víctimas, el poder del cambio es personal, pero si no lo hacemos, nunca seremos felices.

    A la gente le gusta ser escuchada (¿a quién no?), pero ya dejemos de hablar sólo para inspirar lástima…Es un morbo del ser humano, consuelo para bobos. «Yo estaré mal pero ellos están peor» ¡Vaya consuelo!. Si no vas a hacer nada por cambiar lo que te hace infeliz, acéptalo y deja de estar repitiendo las mismas quejas.

    4- Voy a remodelar mi casa, hacerme un cambio de imagen, de peinado, color de cabello, etc.  

    ¿Cuando? No necesitas dejarme saber que lo harás, para que luego pasen años y sigas diciendo lo mismo. ¿No te das cuenta que pierdes credibilidad? Hazlo ya y sorpréndeme, no necesito preaviso.  Si aún no lo has decidido, hablemos de cosas más productivas, ¿no? Solemos vivir haciendo planes para el futuro y no vivimos el presente.  Con pequeños cambios hoy, ya estamos cambiando el mañana.   Todo cambio genera bienestar.  Para remodelar la casa, sólo necesitas cambiar los muebles de lugar.

    Vivimos hoy, no sabemos si mañana estaremos, así que es ahora.  El pasado ya pasó y el futuro es incierto, pero comienza HOY.  Les recomiendo leer el libro «The Power of Now» de Eckhart Tolle

    3- Voy a viajar por el mundo cuando me retire.

    ¿En serio? Claro, para viajar se necesita dinero, sin embargo yo prefiero ahorrar ahora y viajar en este momento que no necesito ayuda de bastón. ¿Quien me garantiza que cuando me retire tendré dinero? Uno de los lugares que más me gusta es Tailandia. El vuelo directo desde Los Angeles es de 17 horas. ¡17 horas y sin artritis!, durante el viaje casi me da claustrofobia. ¿Y subir al Cusco para luego tomar el tren a Machu Picchu? ¿La selva de Tikal? ¿Las Pirámides de Egipto?, En estos días hasta subir al Empire State Building o la Torre Eiffel significa puestos de seguridad y largas filas; y no hablemos de los aeropuertos que se han vuelto una pesadilla. Nuevamente, ahorremos hoy para poder viajar, gastamos dinero en tonterías, se puede ahorrar si nos lo proponemos. Aprovechemos hoy que estamos vivos y gozamos de salud y juventud. No digo que no viajemos en la vejez, pero creo que las aventuras se disfrutarán más hoy.

    2- No tuve tiempo de responder a tu correo, mensaje de texto, o llamada Telefónica.

    La gente más ocupada que conozco siempre tiene tiempo para responder, porque administran muy bien su tiempo, por eso mismo pueden hacer tantas cosas.

    Yo entre tanto correo y mensaje que recibo, honestamente hay veces que pienso que respondí, porque los leo y respondo mentalmente, pero olvido hacerlo de forma real.  Si le doy interés verdadero, les daría seguimiento y no lo olvidaría.   Siendo realmente honestos, peco muchas veces de no responder cuando no se qué decir.  Así que no es falta de tiempo, es falta de interés. Con los teléfonos inteligentes no tenemos excusa, estamos conectados todo el tiempo.

    1- No fue mi intención.

    Para mí esta es la peor y la más detestable. ¿Saben qué?, sus intenciones las juzga Dios o su conciencia. Son sus acciones las me han jodido la vida. Lo peor de esta gente es la que de ahí se hacen las víctimas porque les estás juzgando sus intenciones. ¡No! Son sus acciones las que juzgo y sus intenciones me tienen sin cuidado.   Como dicen, “el camino al infierno esta lleno de buenas intenciones”.

    Algunos ejemplos:

    • Hombre o mujer infiel: Te juro que no fue mi intención lastimarte, ¿en serio?
    • Colega de trabajo chismoso y calumniador: no fue mi intención, de verdad pensé que no habías hecho nada, o  estabas atrasado y sólo quería ayudar. ¿Ayudar?, ¿en serio? Más detestables son los jefes que prestan oídos a estas cosas, igual pasa en los colegios, escuelas y universidades.
    • La suegra o suegro metiche … Aquí las historias son demasiadas para enumerar pero estoy segura de que sabrán de las «buenas intenciones» a las que me refiero.

    No se cómo hacer para que me entiendan, las intenciones de sus actos no me importan (les comparto un secreto, ustedes no son tan importantes en mi vida como lo creen), son las acciones que generan consecuencias dañinas las que me molestan. Dejen  la excusa de «no fue mi intención» que para mí, es la más baja que puede existir y la que más frecuentemente escucho. Esta es una excusa de cobardes. Comencemos a tomar responsabilidad de nuestros actos y afrontar las consecuencias de ellos.

    Estas son las excusas que yo escucho con más frecuencia y conste que no estoy libre de pecado; he utilizado algunas de ellas en alguna oportunidad.   Me encantaría escuchar las suyas. Siéntanse en libertad de dejar un comentario.